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Especial Consume Aragón

Recuerdos en tiempos de pandemia: de paseo al súper

Aquella primera visita aún hace sonreir a María, 30 años después de la crisis sanitaria.

Carro de supermercado.
Carro de supermercado.
Pixabay

Cómo olvidarlo! -se dice María para sus adentros- La primera vez que salimos de casa en familia tras más de 40 días de confinamiento fue para ir al Carrefour». La joven sigue releyendo el diario en el que ella, su hermano y sus padres reflejaban y compartían experiencias en tiempos de pandemia, 30 años atrás. Curiosamente, en su cara volvía a dibujarse una sonrisa más que un gesto de preocupación, recordando aquella primera vez en el supermercado.

La fila era muy larga, pero mucho, mucho. Así la visualiza María al recrear aquel momento, consciente a su vez de que con 10 años todo era de mayores dimensiones. Seguro que si le preguntara a su hermano por esa primera fila para hacer la compra, él la calificaría de casi infinita.

Lucas solo tenía 6 años por entonces, de manera que es probable que a sus recuerdos se hayan añadido buenas dosis de imaginación. María se convence de que, en cuanto lo vea, pondrá a prueba su memoria. Es imposible que no recuerde el follón que montó en la puerta del Carrefour cuando trataba de ponerse unos guantes que se le rompían, practicamente, al instante. Empeñado en untar sus manos de gel desinfectante, no había plástico que se ajustara a sus pequeños deditos, lo que provocaba la frustración de Lucas y sus incontrolables ganas de llorar. El tapón causado a la entrada del establecimiento fue considerable, lo que consiguió que la familia recibiera unas cuantas miradas de desaprobación procedentes de los primeros puestos de esa eterna fila.

María revive también la cariñosa insistencia de sus padres sobre la necesidad de estar los cuatro juntos sin separarse durante la visita al súper. Risas, agobios, pero siempre juntos... eso ella lo recuerda muy bien.

Mi amiga la cajera

Si algo estuvo en la mente de todos durante la cuarentena fue la encomiable labor de los que habían estado trabajando día tras día para atender a los demás. Por eso María, recuerda las ganas que tenía de ver a Sonia, la cajera, aquella simpática joven que siempre le sonreía y le dedicaba unas amables palabras. María sentía que esta vez tendría que ser ella la que le sonriera más.

María acaricia la portada de aquel diario del año 2020, mientras piensa en si su amiga Sonia conservará aquella carta que le escribió de niña. Y es que en cuanto supo que iban a ir al supermercado, la pequeña de 10 años se puso manos a la obra y le escribió unas líneas en las que le daba ánimos para que siguiera trabajando y en las que le deseaba que nunca se ‘encontrara con un coronavirus’.

 Pasó un tiempo antes de que María pudiera acercarse a sus amigas cuando las veía por el Carrefour. El suficiente para que su hermano aprendiera a ponerse los guantes, las familias del barrio no volvieran a quedarse sin papel higiénico y Sonia volviera a gastarle bromas. Eso sí, de aquello quedó un poso de responsabilidad con el que María reconoce ser una mujer más fuerte.

El papel higiénico, un producto de primera necesidad.
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Aquella primera cesta de la compra

¿No hay papel higiénico? Esa fue la pregunta que el padre de María repitió incrédulo ante una estantería vacía que, en su momento, debió de albergar montones de rollos de papel de diversas marcas. Mientras, la madre, haciendo gala de su habitual templanza, se esmeraba en conseguir la lista de productos que había anotado en un papel, recorriendo los pasillos, eso sí, con cierto desorden. Esto lo aprovecharon María y su hermano para introducir en el carro unos cuantos bollos de chocolate.

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