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Natalia Chueca: "Tenemos unos planes muy ambiciosos para la ciudad"

La consejera de Servicios Públicos y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza explica la situación actual de su área.

Natalia Chueca, consejera de Servicios Públicos y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza.
Natalia Chueca, consejera de Servicios Públicos y Movilidad del Ayuntamiento de Zaragoza.
Oliver Duch

¿La pandemia ha supuesto un impulso o un retroceso para los servicios públicos de Zaragoza?

Ha supuesto un impulso, dado que se ha demostrado que hemos sabido adaptar los servicios públicos a las distintas circunstancias. La gestión ha estado a la altura, sobre todo en el transporte, pero también en la limpieza, ya que ha habido que ir adaptando los considerados servicios esenciales a las distintas necesidades, a los diferentes niveles de confinamiento y circunstancias, que actualmente son otras a las que teníamos antes de la pandemia. Así que han demostrado una gran adaptabilidad y flexibilidad para poder seguir prestando estos servicios y resolviendo los problemas y las necesidades de los vecinos en las nuevas circunstancias.

¿Qué medidas extraordinarias tuvieron que adoptarse durante los momentos más acuciantes de la crisis?

Desde un primer momento, en el que apenas se sabía nada sobre la transmisión del virus, establecimos planes de desinfección masivos en las calles y también en los transportes públicos. Fuimos la primera ciudad de España que desinfectó sus autobuses. A finales de febrero, ya estábamos trabajando con las concesionarias, tanto del tranvía como del autobús, en vista de lo que estaba pasando en el mundo. Hemos tenido que ir adaptando el nivel de servicio a las necesidades del confinamiento, de la demanda... Fuimos una de las ciudades que más se resistió a reducir el servicio incluso en los momentos más duros del confinamiento, para no castigar con la disponibilidad del transporte público a los trabajadores esenciales que eran quienes tenían que seguir saliendo. Fuimos también la primera ciudad en poner a disposición de los pasajeros gel hidroalcohólico. También hemos sido pioneros en realizar estudios científicos para medir la calidad del aire de los transportes públicos cuando se empezó a conocer que la transmisión del virus no era por contacto sino por aerosoles. Trabajamos con el grupo de científicos que estaban investigando en esta dirección y, a partir de ahí, con el profesor Ballester, de la Universidad de Zaragoza, y el Instituto de Salud Pública de Aragón, se llevaron a cabo estudios para medir cuál es la calidad del aire en las situaciones más adversas y asegurar que no se está en unos niveles extremos ni que supongan un riesgo para los viajeros. También se han cambiado los filtros del aire y se siguen reforzando las líneas que tienen una mayor demanda para facilitar el cumplimiento de los aforos y el distanciamiento. Además, el tranvía ha obtenido un reconocimiento internacional por las medidas anticovid.

Los usuarios del transporte público han caído, pero el servicio se mantiene. ¿Qué les diría a los viajeros para que vuelvan al tranvía y al bus?

Es normal que se hayan perdido usuarios porque este año se ha reducido la movilidad de las ciudades. Muchos empleados han teletrabajado o lo siguen haciendo, también hay otros que han tenido los establecimientos cerrados, como es el caso de la hostelería, o han estado en ERTE... Eso ha reducido la movilidad en general. Por otro lado, también hay usuarios que, desde un primer momento, se han mostrado más reticentes a usar el transporte público, por la sensación de inseguridad. Desde el Ayuntamiento, y trabajando de la mano de nuestras concesionarias, nos hemos esforzado por poner todas las medidas disponibles para garantizar la seguridad en el transporte público. Los resultados más claros son las investigaciones científicas que nos aseguran y nos ratifican que esta situación, la de utilizar el transporte público, no comprende un mayor riesgo que ninguna otra. Lo único que le puedo decir a los usuarios que han dejado de utilizar el transporte público es que vuelvan a hacerlo, pero con toda la tranquilidad y seguridad, que para eso nos estamos ocupando de que realmente no haya contagios.

¿Cómo será el transporte público del futuro?

El transporte público del futuro tiene que ser más sostenible. También tiene que seguir siendo un servicio de calidad y que, dentro de la movilidad urbana, se posicione como la mejor alternativa en cuanto a frecuencias y calidad del servicio. Sobre todo, tenemos que seguir avanzando en un transporte público más sostenible que realmente garantice que es la mejor forma para desplazarse dentro de la ciudad.

¿Y cómo imaginan la movilidad en la cuidad?

Sobre todo, la movilidad urbana, dentro de las ciudades, tendrá que ser sostenible, que es indispensable, pero, a la vez, será una movilidad en la que van a convivir distintos modos de transporte. Desde el Ayuntamiento de Zaragoza estamos trabajando y testando una aplicación que va a conseguir que la movilidad sea un servicio que permita que, en lugar de utilizar tu propio vehículo, puedas usar el transporte público o los distintos modos de movilidad compartida de la forma más eficiente y que resulte tan cómodo que compense dejar el coche en casa y utilizarlo sobre todo para los desplazamientos interurbanos. Estamos trabajando en una aplicación que permite planificar las distintas rutas, desde un origen hasta un destino, en función de varios criterios –el más económico, sostenible o rápido–. Según las circunstancias, será posible elegir uno u otro. Se puede planificar, reservar y pagar. solo con el móvil, por lo que se estará facilitando la movilidad dentro de la ciudad y, por lo tanto, será la opción más sencilla y más cómoda que en el futuro primará en las ciudades porque también es la más sostenible. Es decir, en el futuro, se utilizarán los vehículos privados y, sobre todo, los coches, menos en los desplazamientos urbanos, para los que se integrarán los distintos modos de movilidad de una forma muy cómoda y siendo entendida como un servicio.

El acceso al centro de los vehículos más contaminantes se verá restringido dentro de unos años, ¿qué supondrá esta medida?

Nosotros, en Zaragoza, aunque no formalmente, ya tenemos una zona de acceso restringido: todo lo que es nuestro casco urbano. Está indicado con carteles y solamente algunos vehículos pueden acceder a él. El cambio principal que vamos a llevar a cabo es que el control se va a realizar mediante la instalación de unas cámaras de seguridad y, por lo tanto, el cumplimiento va a ser más exigente. La idea es que, una vez que tengamos esta zona de acceso restringido y la otra zona de bajas emisiones implementada y normalizada, podamos ir evaluando futuras ampliaciones en la medida en que la ciudadanía se vaya adaptando. Muchos de estos cambios vienen señalados desde Europa. Para mí, es importante poder concienciar, educar, y que la población se acostumbre a esta evolución para que sea una transformación hacia un nuevo modo de movilidad bastante pacífico y de buena convivencia entre los vecinos, que no genere crispación. Por eso, las zonas de bajas emisiones y de acceso restringido tienen contempladas una lista muy amplia de excepciones, de tal manera que no generen un conflicto, sino una concienciación y evolución pacífica hacia la nueva movilidad de las ciudades europeas.

El Ayuntamiento ya trabaja en renovar la contrata de limpieza y basuras, ¿en qué punto se encuentran y hacia dónde evolucionará este servicio?

Este es un servicio esencial. Para mí, el más importante de todos lo que existen porque realmente es el más democrático. Es el único que se utiliza todos los días por todos los vecinos. En este sentido, estamos acabando algunos flecos de la parte administrativa del pliego, que es muy importante y complejo, en el que, sobre todo, queremos incrementar el servicio. Nos parece que la ciudad tiene que estar más limpia y que hay que implementar servicios que en su día fueron recortados, durante la anterior crisis, en el 2012, por el PSOE, que era quien gobernaba. Nosotros, estando también en una crisis como en la que nos encontramos, no vamos a recortar en servicios esenciales y, mucho menos, en el de la limpieza y recogida de residuos. Estamos incrementando servicios y para ello hemos empezado estudiando qué es importante para los usuarios, para los vecinos, a través de distintas encuestas. Con esta información y directrices, se podrá utilizar toda la tecnología disponible para que el proceso de trabajo sea más eficiente.

Después de la reforma de la plaza de Los Sitios, con 4.000 metros cuadrados de césped, ¿qué planes tienen para los parques y jardines de la ciudad?

Tenemos unos planes muy ambiciosos para la ciudad. Actualmente, se está evaluando el nuevo contrato de parques y jardines que salió a licitación recientemente y ya se han recibido ofertas. Ha generado un gran interés, hemos tenido hasta nueve ofertas para diferentes lotes, con lo cual, hay ahora mucho trabajo que hacer. Estos contratos son muy exigentes y, sobre todo, marcan un camino nuevo en la gestión del verde de esta ciudad. En Zaragoza, la sensación que tuve cuando llegué a mi consejería es que tenemos un gran patrimonio natural, verde, que ha estado abandonado y olvidado durante muchos años sin sacarle el partido que se le podía sacar. Por ejemplo, los ciclos de poda que se estaban planteando por el gobierno anterior eran superiores a los once años, cuando, en realidad, se dejó de podar en toda la ciudad. En el nuevo pliego, estamos hablando de un ciclo de entre cuatro y cinco años, que es el periodo medio que se necesita podar cualquier árbol por seguridad y por mantenimiento. Por lo tanto, lo primero que hemos hecho ha sido un estudio muy detallado de todas las zonas verdes, al milímetro. Están todas digitalizadas y cada tipología de zona verde tiene su propio programa de mantenimiento. Esto nos va a dar una calidad en el mantenimiento general de todos los parques y zonas verdes de la ciudad que no hemos tenido en Zaragoza nunca y que siempre hemos envidiado cuando hemos visitado otras ciudades. A partir de ahí, de entre los planes especiales que vamos a reforzar, tenemos el del Parque Grande, que es nuestro parque más histórico y el pulmón de la ciudad y que se encuentra en una situación de decadencia absoluta. En él, estamos realizando distintas intervenciones y vamos a seguir realizando más en los próximos meses para poder revitalizar y pasar de un parque monocromático, prácticamente verde, a uno multicolor y con distintas actuaciones florales que sean realmente originales, llamativas y que supongan un punto de encuentro y alegría para todos los visitantes. El año pasado pusimos en marcha el programa flor, mediante el que hicimos una actuación en 12 parterres con distintos arreglos florales muy especiales, originales, que combinaban distintas especies de flores resistentes a la climatología de Zaragoza, y que tuvieron una gran acogida y un gran éxito. El año pasado fueron 12, en los lugares más emblemáticos de la ciudad, pero este año se amplían a 64 puntos. Ahora en mayo, ya muy pronto, vamos a poder disfrutar de estos parterres perfectamente decorados con arreglos florales en los que previamente se ha hecho un estudio muy detallado de qué especies son las más adecuadas para cada uno. Esto va a dar un resultado espectacular. Vamos a pasar de una ciudad monocromática a una que dé gusto verla. En esa dirección seguimos trabajando. Otro de los compromisos que tenemos es poder plantar un árbol en cada uno de los alcorques vacíos. Cuando llegamos al gobierno, nos encontramos con 7.000 alcorques vacíos. Ya se están haciendo plantaciones y estudiando qué alcorques no tienen sentido para taparlos.

Acaban de presentar el Bosque de los Zaragozanos, un proyecto que pretende plantar 700.00 nuevos árboles, uno por cada habitante, durante los próximos 10 años. ¿El futuro de las grandes ciudades se escribe en verde?

Hay un plan intensivo de plantación de árboles en el entorno urbano. Con el gran proyecto de El Bosque de los Zaragozanos queremos rodear la ciudad con una masa forestal. Si este tema era importante antes, ya que se ha visto que las ciudades tienen que estar vinculadas a entornos más naturales y más sostenibles, después de la pandemia y del último año que hemos vivido, realmente se ha comprobado que es esencial y, por lo tanto, se ha acelerado la necesidad de tener bosques urbanos y que las ciudades sean entornos más naturales donde combinemos la vida urbanita con la integración de la naturaleza y de la biodiversidad, permitiendo más espacios verdes que influyen directamente en la salud de nuestros vecinos. En la salud física, ya que permiten pasear, hacer deporte... pero también en la salud mental, ya que son entornos que permiten la relajación, y realmente son cada vez más necesarios y más esenciales como se va a ir demostrando en los próximos años.

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