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La tarta que dejó de ser antojo y pasó a dar nombre al niño: Marcos

El deseo de una enfermera zaragozana por un popular pastel de Panishop le ayudo tanto en su embarazo que decidió ponerle ese nombre a su hijo.

Marcos y su hermana, en el primer y cuarto cumpleaños.
Marcos y su hermana, en el primer y cuarto cumpleaños.

Cuando a Eva le hablaban de antojos, ni siquiera creía en ellos, pero a los cuatro meses del embarazo de su segundo hijo, le ocurrió. Le entraron unas ganas irrefrenables de comer tarta de San Marcos y salivaba cada vez que pensaba en esa crema tostada que la cubría.

Eva Navarro es una enfermera de 37 años y se sonríe cada vez que recuerda esta historia: "Se me metió en la cabeza que tenía que tomar tarta de San Marcos y recorrí un montón de pastelerías de Zaragoza, más de 15, pero ninguna tenía la yema como yo la quería".

Su antojo hizo que su marido (por aquello de no tirar el recién comprado postre) se comiera unas cuantas tartas de estas, pero al llegar al sexto mes, Eva encontró la que quería. "Fue por casualidad. Trabajo cerca del Panishop que hay enfrente de Aragonia y al salir, decidí entrar a mirar. Lo primero que pregunté es si era de yema tostada y cuando me dijeron que sí, la compré. Realmente era la tarta que yo quería", añade Navarro.

Desde que la probó, se compró una cada dos semanas. "Tuve un embarazo bastante malo y solo me apetecía esta tarta, que, además, era lo único que me quitaba la acidez que sentía. No debí haber comido tantos dulces, pero era lo único que me hacía sentir bien".

En junio nació su hijo y, como todavía no tenían nombre y, nuevamente, lo que más le apeteció tras salir del paritorio fue que le trajeran una tarta de San Marcos, decidieron llamarlo así.

El pequeño Marcos nació el 18 de junio de 2014 y, desde entonces, su cumpleaños siempre se celebra con una tarta homónima de Panishop. Su hija Leyre, de 9 años, también reclama este postre cada vez que hay una celebración. "Es la única tarta que les gusta, ni siquiera una de chocolate les ha convencido...", relata.

La tarta de San Marcos es uno de los dulces que puede adquirirse en Panishop, donde entienden los postres como una fusión entre las mejores tradiciones artesanales del pasado con diseños, combinaciones de aromas y sabores originales y diferenciadores.

La pastelería está hecha con las mejores materias primas y naturales (nata 100% de vaca, chocolate belga, harinas seleccionadas...) y se elabora con la profesionalidad de los pasteleros de Panishop.

Paraíso, Ícaro, Massini, Escarlata, Ruso, Selva Negra... En el catálogo hay muchos nombres. La más vendida es Margarita, con capas de bizcocho y mousse de chocolate blanco. Hechicera destaca por tener el sabor más original, con trufa de chocolate al café y crema de queso con toffe. Mexicana es una de las que más gusta a los niños, con trufa y chocolate. Y para los amantes de este dulce manjar, Muerte por Chocolate.

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