en colaboración con COSTA FOOD GROUP
en colaboración con COSTA FOOD GROUP
La excelencia comienza en las granjas y en el equipo humano que vela por el bienestar animal
Cada día, en las más de 850 granjas del holding cárnico del Grupo Costa, un equipo de profesionales cualificados y comprometidos impulsan un sector clave para el asentamiento poblacional y el desarrollo del entorno rural.
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.

La de Adela Mazalovic es una historia de superación. Bosnia de nacimiento, conoció las Cinco Villas cuando era niña a través de las estancias solidarias que se hacían en Aragón durante el verano para los llamados ‘niños de la guerra’. Y lo acogieron tan bien que, cumplidos los 22, volvió a Ejea de los Caballeros para vivir en casa de su ‘familia’.
De eso hace ya casi 20 años. Actualmente, está casada con un ejeano, con el que tiene dos hijas, y dice que no cambia su vida por nada del mundo: "Siempre digo que uno no es de donde nace, sino de donde pace, y a mí esta tierra me lo ha dado todo". Con 30 años comenzó a trabajar en Pork Las Bardenas, perteneciente al Grupo Costa. Allí empezó colaborando en el área de Maternidad y desde hace cinco años es la encargada de esta granja, ubicada en Castejón de Valdejasa. Coordina a un equipo de 16 personas, en el que hay cinco mujeres: "Hasta ahora, este sector era más masculino, pero cada vez somos más porque es una salida laboral importante dentro del mundo rural", señala.
El arraigo al territorio
También muy vocacional es el caso de Borja Iriarte, veterinario de varias granjas en Aragón. No hubiera imaginado dedicarse a otra profesión. Es de Ejea y allí creció entre el colegio, las actividades con los amigos y las visitas a la granja de su padre. "Él me inculcó el amor por este trabajo. Siempre me ha gustado la vida del campo e irme a estudiar Veterinaria a Madrid para luego volver fue casi un proceso natural", comenta.

Los dos forman parte de la plantilla que integra las más de 850 granjas que tiene el Grupo Costa, una compañía con gran arraigo en los territorios en los que está presente, principalmente en el entorno rural. Creada en 1966 en Fraga, está presente hoy en más de un centenar de países, genera 5.000 puestos de trabajo y su facturación agregada rondó en 2023 los 2.200 millones de euros. Su principal actividad se concentra en el ‘holding’ cárnico Costa Food Group, el tercer mayor grupo cárnico nacional, que cuenta con la segunda ganadería de Europa y que integra a las marcas Piensos Costa, Costa Food Meat, Casademont, Roler, Villar, La Nuncia, La Alegría, Juan Luna, Ibéricos Costa y Aviserrano.
Gracias a todas estas marcas y a su alineamiento vertical, se supervisa por completo el proceso productivo, de la granja a la mesa, con una premisa inherente a todos los productos de Costa Food: ser naturales desde el origen. El compromiso ‘welfare’ del ‘holding’, basado en el cuidado integral de los animales, le convirtió en el primer cárnico de porcino blanco en España en conseguir la certificación Welfair en Bienestar Animal otorgada por Aenor, en la totalidad de sus granjas y a lo largo de todo su proceso productivo. Siempre con los estándares más exigentes de calidad y preocupados por un modelo sostenible que comienza en las granjas, en el entorno rural por el que apostó Iriarte: "No concibo un trabajo que no me permita estar en contacto con la naturaleza ni cerca de mi familia. En mi profesión no hay dos días iguales y eso es una parte que me gusta mucho de la vida en la granja, que no es nada rutinaria".
Calidad de vida en el medio rural
El apego al entorno rural y su calidad de vida fue también una de las razones que motivaron a Marta Urieta a quedarse a trabajar en el negocio familiar, la Granja Urieta Lázaro de Lécera. Su granja ha sido de las pioneras en Aragón en aplicar la digitalización a los procesos tradicionales para optimizar el bienestar de los animales, lo que le ha valido varios premios, como el Premio Especial Porc d’Or 2020 del Ministerio de Agricultura.

Sobre el papel de la mujer en las granjas, indica que "evidentemente, este sector ha sido fundamentalmente masculino, pero la tecnología y la maquinaria han suavizado los denominados ‘trabajos de fuerza’. Por eso, cada vez más mujeres apostamos por salidas profesionales vinculadas a la agricultura y la ganadería, que suponen seguir con las profesiones tradicionalmente rurales, pero actualizadas".
Destaca que es fundamental que las mujeres se sientan realizadas con un empleo de calidad en el mundo rural: "Si nosotras trabajamos, es más fácil que nos asentemos y apostemos por crear una familia en el pueblo. Para el desarrollo del entorno rural es fundamental que haya colegios cerca: sin colegio, no hay pueblo".
El papel de la tecnología
En los últimos años, el sector ha experimentado un progreso significativo gracias a la aplicación de la tecnología en las granjas, que ha permitido optimizar procesos, hacerlas más sostenibles en todos ámbitos, pero sobre todo mejorar cualitativamente el bienestar animal.
Como apuntó Iriarte en la gala ‘Mi trabajo te da vida’, "la tecnología nos ha permitido avanzar mucho en el sector. Especialmente en las granjas de madres, que tienen muy en cuenta al animal y su bienestar, por ejemplo, con el empleo de nuevos sistemas de alimentación automática y control individual de los ejemplares. Para nosotros, los veterinarios, es una maravilla poder hacer el seguimiento en tiempo real de todos los animales desde nuestro móvil".
Bienestar animal, una prioridad
Pablo Burdío, responsable de la unidad de granjas propias, lleva desarrollando sus funciones como veterinario en Grupo Costa desde 2014 y también está de acuerdo en que el cambio en las granjas está siendo espectacular gracias a la tecnología, "tanto para el animal, porque nos permite cuidarlo en las mejores condiciones de bienestar, como también para los profesionales».

Esto, indica, está generando un ‘efecto llamada’ beneficioso para el asentamiento de población en el entorno rural: "Ya no es un trabajo con carga física, incluso en las labores de limpieza, donde se están incorporando robots automáticos, y las plantillas, cada vez más cualificadas, ven más sencillo apostar por la calidad de vida que les ofrece el campo. Además, nosotros apostamos por los equipos cohesionados y el índice de rotación es muy pequeño, algo que nos enorgullece".
Pablo, como Borja, es uno de los 30 veterinarios con los que el Grupo Costa cuenta para la zona norte de España, e insiste en que para todo el equipo es fundamental una constante: el bienestar animal. "En este aspecto, la forma de pensar del grupo es ir por delante de lo que marca la normativa", concluye.