
La huella de carbono, el reto que el sector agroalimentario aragonés ha de superar para garantizar su futuro
El salón de actos de Mercazaragoza acogió el pasado 4 de junio una jornada organizada por Eroski que abordó las prácticas sostenibles en las empresas del sector y en la que se hizo especial hincapié en la necesidad de reducir las emisiones.
Contenido creado para una empresa, marca u organización que ha pagado su producción y publicación y que cuentan con su aprobación.
Apoyar a sus pequeños productores agroalimentarios en la mejora de su desempeño ambiental, social y de gobierno corporativo es el objetivo del Programa de acompañamiento a proveedores locales de Eroski, implantado en País Vasco, Galicia, Navarra y Aragón. Enmarcada en esta iniciativa, el pasado jueves 4 de junio tuvo lugar en Mercazaragoza la jornada ‘Avanzando en sostenibilidad en la cadena agroalimentaria’, en la que diversos expertos abordaron desde varios prismas uno de los mayores retos que afronta la actividad.
La cita, organizada por la cooperativa y que contó con la colaboración de la Asociación de Industrias de Alimentación de Aragón (AIAA), comenzó con las intervenciones de Enrique Chueca, presidente de la AIAA, y Eder Mena, responsable de Relaciones Institucionales de Eroski. Tras destacar la labor del grupo de distribución en materia medioambiental, Chueca recordó que el consumidor cada vez toma más a la cadena agroalimentaria como sinónimo de cuidado de lo que nos rodea. "Como asociación cuidamos mucho el entorno y el aspecto social que conlleva. Si no fuese por la industria agroalimentaria, el medio rural estaría desabastecido, con los campos yermos y los incendios entrando en nuestras casas", subrayó, recordando que aunque el sector en Aragón hace tiempo que aplica medidas sostenibles, sigue habiendo trabajo por hacer. Mena, por su parte, puso en valor la importancia de su programa con los proveedores, que impulsan junto a la AIAA, y por el que desde la cooperativa les proporcionan formación y apoyo para su mejora continua hacia sistemas de producción más sostenibles, además de guiarles de cara una mayor calidad de los productos y lograr una mayor transparencia en la cadena de valor.
Tras ellos intervino Alejandra Gimeno, técnica de Proyectos de clima y mercado de la sostenibilidad en Ecodes, que habló de la importancia de calcular la huella de carbono en las empresas porque es "la marca que dejamos en el maedioambiente". "El planeta no puede seguir el proceso que le estamos imponiendo", recalcó, refiriéndose a cómo la acción humana está contribuyendo al cambio climático con las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para medir estas emisiones, la profesional indicó que existen dos estándares internacionales, el GHG Protocol y la norma la ISO 14.064, que evalúan tres tipos de alcance en los que se contemplan aspectos como la quema de combustibles fósiles en los vehículos, el consumo de materias primas, la gestión de los residuos o el consumo de gases fluorados, que se utilizan para el aire acondicionado o el aislamiento de electricidad.
En cuanto a las medidas destinadas a la reducción de las emisiones, la experta señaló algunas como sustituir combustibles fósiles de calderas, hornos y secaderos por biogás, biomasa o electrificación renovable, valorizar restos agrícolas y subproductos, reducir el gasóleo en la maquinaria agrícola o renovar la flota con vehículos eléctricos: "El futuro va a ir hacia ello. Si queremos descarbonizarnos en 2050 tendremos que hacerlo", apuntó, agregando que "gran parte del impacto está en la cadena de valor, por lo que no basta con actuar solo en la fábrica".
Por último, puso encima de la mesa los importantes beneficios que puede reportar esta medición a las empresas. Entre ellos están la reducción de costes a medio plazo, la mayor credibilidad y reputación, la ventaja competitiva, la transparencia y la trazabilidad y la anticipación normativa.

A continuación, tomó la palabra Cristina Rodríguez, responsable de Sostenibilidad de Eroski, que abordó el reto que la cooperativa tiene por delante con la huella de carbono considerando su magnitud: 1.490 tiendas, más de 3.800 proveedores comerciales, 2.315 productores agroalimentarios locales y 19.983 referencias de productos locales. "En 2050 tenemos que alcanzar el 90 % de reducción de emisiones y nos hemos marcado hasta 2030 para lograr la disminución del 42 % en nuestra huella de carbono, que está condicionada por muchos productos de origen fósil que no van a existir en unos años, como los fertilizantes o los pesticidas", expuso, destacando que, para una empresa de agroalimentación o retail, la sostenibilidad "no es una opción, sino una clave de supervivencia".
Rodríguez puso de relieve las futuras directivas que endurecerán estos requisitos e invitó a los proveedores a sumarse a su programa, con el que Eroski les ayuda a calcular la huella e implementar planes de reducción, para ser resilientes y competitivos.
La siguiente intervención de la cita corrió a cargo de Agustín Ena, fundador y CEO de IG4 Agronomía, que explicó la importancia de medir la huella hídrica para una óptima gestión del agua y de los fertilizantes en el sector primario. Ena puso de relieve que "la sostenibilidad tiene que ser rentable" y añadió: "Debe medirse por el valor agrícola generado por unidad de agua". En este sentido, recalcó que la monitorización en tiempo real de las explotaciones y la cosechas resulta clave.
