en colaboración con iluminafrica
"Existe una gran desconfianza hacia la medicina convencional"
Claudine Allah-Ogal, matrona en el hospital chadiano de Bébédjia, cuenta la realidad de una sanidad marcada por la cultura de la brujería.
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Claudine Allah-Ogal, de 39 años, compagina su vida como madre de tres hijos con su labor de matrona en el hospital de Bébédjia, una localidad situada al sur de Chad. Ejercer su profesión en uno de los cinco países más pobres del mundo, con pocos medios y una arraigada cultura ancestral, le han hecho vivir experiencias complejas dignas de ser contadas.
¿Cómo es un día normal en su vida?
Soy madre de tres hijos. Así que, me levanto temprano todos los días para hacer el desayuno y ayudarles a prepararse para ir a la escuela. Después, limpio la casa, como y me preparo para ir al hospital. Normalmente, trabajo en turno de tardes o noches, de manera que puedo compaginar bien la vida familiar con la laboral. Voy andando al trabajo, siempre con una sonrisa y con muchas ganas.
¿Cuál es su papel como matrona?
Mi trabajo es velar por el cuidado de las mujeres embarazadas que acuden al hospital, aliviarles el dolor, responder a sus necesidades y garantizar que tengan la mejor atención tanto durante el embarazo como en el parto. Hay días buenos, de esos en los que el parto es sencillo y la alegría de los padres enorme. Otros, la cosa se complica y se requiere de la implicación de todo el personal sanitario disponible.
¿Recuerda algún día con especial dureza?
Recuerdo un día, allá por 2010, en el que una familia de cinco miembros fue diezmada por el cólera mientras yo les atendía. Solo sobrevivió el padre, cuya valentía y entereza me impresionó y me dio la fuerza necesaria para continuar con mi profesión. También viene a mi mente otro caso, en el que una mujer sufrió una rotura uterina en su undécimo embarazo y, aunque la cesárea salió bien, la mujer falleció cogida de mi mano. Nunca olvidaré ese momento.
¿Cuáles son las mayores dificultades que encuentra al trabajar de matrona en uno de los países más pobres del mundo?
En primer lugar, la falta de medios. Nos faltan muchos equipos, como incubadoras, ventosas, aspiradoras manuales..., otros están obsoletos o son insuficientes para que los pacientes puedan recibir un tratamiento adecuado. Trabajamos en condiciones precarias, sin instrumentos adecuados y con salarios muy bajos.
Por otro lado, las mujeres embarazadas suelen tardar mucho en acudir al centro médico. En la cultura ancestral chadiana hay una gran desconfianza hacia la medicina convencional. Piensan que cualquier enfermedad o imprevisto relacionado con la salud está provocado por la brujería, por lo que acuden al médico como último recurso. Esta tardanza en acudir al hospital provoca que no se les haya hecho un adecuado seguimiento del embarazo, lo que trae muchas complicaciones.
¿Cuán relevante es la cultura chadiana en la vida de una familia?
Es muy importante. Os lo cuento con un ejemplo. Un día, una mujer de veinte años acudió a la consulta por un sangrado durante su embarazo. La ecografía mostró un embarazo ectópico que terminó en aborto. Se le realizó una laparoscopia de urgencia y, después de la operación, se le citó para volver a revisión, pero ella no acudió a esa cita. Al cabo de dos meses, regresó con otro embarazo ectópico. Al final, perdió ambas trompas de falopio. La cultura chadiana no acepta amas de casa sin hijos, así que como no pudo cumplir con lo que se esperaba de ella, el marido y los suegros la arrinconaron.
Y no es algo aislado. Los padres o familiares de los enfermos vienen constantemente con productos tradicionales porque creen que lo que les pasa está relacionado con espíritus místicos ancestrales. En muchas ocasiones, esos productos perjudican la salud de los enfermos.
¿Qué se podría hacer para mejorar la asistencia sanitaria en Chad?
Hay que implementar una verdadera política sanitaria. Es necesario que los recursos humanos estén distribuidos equitativamente por todo el país, y no solo concentrados en la capital. También es necesario tomar medidas para contrarrestar los cuidados alternativos fuera de los centros de salud reconocidos y educar a la población chadiana en que es necesario terminar con todas esas prácticas relacionadas con la brujería y los espíritus. Y, por supuesto, ofrecer subvenciones a los hospitales religiosos, cuya labor es ingente. Las cosas han mejorado en los últimos años, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Cómo puedo colaborar
Aquellos que tengan una profesión relacionada con la visión y quieran colaborar como voluntarios, pueden contactar con Ilumináfrica a través del mail colaboracion@iluminafrica.com.
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