en colaboración con iluminafrica

“Aprendes a valorar lo afortunados que somos por haber nacido en el primer mundo”

El óptico oscense Enrique Ripoll, que lleva años colaborando con Ilumináfrica, cuenta su experiencia profesional y personal con la fundación.

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Enrique Ripoll pasando consulta en una de sus expediciones.
Enrique Ripoll pasando consulta en una de sus expediciones.Ilumináfrica

Velar por la salud visual las personas con menos recursos en distintos países de África. Es uno de los mantras de Ilumináfrica, fundación con la que Enrique Ripoll lleva más de 15 años colaborando. Este óptico, de origen oscense, nos cuenta la situación que existe en el país y sus vivencias en las múltiples expediciones que ha realizado a lo largo de este tiempo.

Llevan casi dos décadas desarrollando una gran labor en El Chad, uno de los países más pobres del mundo ¿Han notado una evolución en la situación del país durante este tiempo?

Los cambios son muy lentos y solo perceptibles en la capital, Yamena, y alrededores. Desgraciadamente, en la región del Tandjilé, donde vamos con las expediciones, los signos de mejora son muy limitados, salvo en la comunicación telefónica, que antes casi no era posible y ahora es aceptable, con ciertas incertidumbres periódicas. Las vías de comunicación siguen siendo muy pobres y tercermundistas, lo que dificulta enormemente el desarrollo de la región.

¿Cuál ha sido la labor de Ilumináfrica en esta región?

Durante estos años, hemos atendido las patologías oculares de esa pobre gente y hemos creado dos centros de atención Optométrica, uno en Dono Manga, atendido por una religiosa, y otro en Bebedja, dirigido por un gerente chadiano muy responsable; ambos formados por nosotros. Desde sus inicios, se ha atendido a más de 33.500 personas, se han entregado más de 9.000 gafas graduadas y se han realizado más de 7500 intervenciones quirúrgicas.

Se ha atendido a más de 33.500 personas y se han realizado más de 7500 intervenciones quirúrgicas.

¿Cuáles son los principales retos que se les presentan en esta zona?

Los retos son infinitos, ya que estamos hablando de uno de los cinco países más pobres del mundo. De todos modos, para desarrollar nuestra labor, el principal problema son las vías de comunicación, pues solo hay una carretera mal asfaltada que lleva al sur; lo demás son pistas a veces intransitables en las épocas de lluvias. En los hospitales de Dono Manga y Bebedja disponemos de grupos electrógenos para producir electricidad, privilegio que llega a contados rincones de la región.

¿Cuántas expediciones realizan al año?

Se realizan aproximadamente unas cuatro expediciones por año a ambos hospitales, casi siempre al final del otoño y principios del invierno, que es cuando las pistas son más practicables. Las expediciones suelen durar 15 días y el número de intervenciones quirúrgicas en cada una de ellas oscila alrededor de las 200.

¿Qué puede suponer para una persona de El Chad recibir esa atención médica?

Para ellos es una bendición. Alguna vez nos han dicho que somos dioses porque le devolvemos la vista, y eso para ellos es equivalente a retornar a la vida.

Durante estos años, se ha atendido a más de 33.500 personas.
Durante estos años, se ha atendido a más de 33.500 personas.Ilumináfrica

¿Cómo ha sido su experiencia como profesional?

Tienes que adaptarte a los medios que hay allí. La fundación hace grandes esfuerzos para que esos medios sean dignos y nosotros tenemos que aprender a ejercer nuestro trabajo con lo que disponemos, lo cual no deja de ser un pequeño reto.

¿Y a nivel personal?

Es una experiencia es maravillosa y adictiva. Disfrutas de sensaciones para mí únicas y que son imposibles de vivir aquí. Si vas con el espíritu abierto, el enriquecimiento como persona es impagable. Aprendes a valorar lo inmensamente afortunados que somos en el primer mundo solo por el hecho de haber tenido la suerte de nacer en el mismo.

¿Cuál ha sido su vivencia más dura en El Chad?

Podría citar muchas, porque ves a personas que van a morir por las que no puedes hacer nada, aunque sabes que en el primer mundo sería fácil resolver la situación. Pero, si tengo que elegir una, me quedaría con una familia que había andado con su hija adolescente casi 300 km con la esperanza de que pudiésemos curar la vista a su hija. Al decirle que no era posible hacer nada por ella, tuve que contener mis lágrimas, pues sabía que la “condenaba” a una muerte próxima, y es que una persona ciega no puede sobrevivir en aquel medio.

¿Y alguna que recuerde con especial alegría?

Cuando le devolvimos la vista a un niño que era prácticamente ciego. Su sonrisa y su cara iluminada no se pueden describir, como tampoco las lágrimas de los presentes y las risas cuando señaló al oftalmólogo preguntando si era su padre.

¿Qué supone llevar este proyecto a Senegal?

Senegal es un país notablemente más desarrollado que El Chad. Las necesidades no son tan básicas, el grado de cultura y el nivel de vida son claramente superiores. Dicho esto, nuestro proyecto en el barrio más pobre de San Louis, ciudad costera próxima a Mauritania, es intentar mejorar la salud ocular a través de la implantación de un gabinete de Óptica, donde formamos gente local y repartimos las gafas donadas altruistamente a nuestra fundación.

"Uno de los momentos más alegres fue contemplar la sonrisa de un niño prácticamente ciego al que le habíamos devuelto la vista"

¿Por qué es tan importante la existencia de fundaciones como Ilumináfrica?

Porque en muchos lugares recónditos e ignorados de nuestro planeta, somos la única esperanza para esa gente de poder recuperar o mejorar el sentido más importante que tenemos: la vista.

¿Cuán importante es el papel de los voluntarios?

Es vital e imprescindible. Sin ellos, no sería posible realizar esta maravillosa labor, porque el gasto que conlleva una expedición, si se tuviera que abonar salarios, seria inasumible a nivel económico. Además, el voluntariado entrega el cariño y la ilusión de forma desinteresada, y eso no tiene precio.

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    Cómo puedo colaborar

    Aquellos que tengan una profesión relacionada con la visión y quieran colaborar como voluntarios, pueden contactar con Ilumináfrica a través del mail colaboracion@iluminafrica.com.

    Además, cualquiera puede hacerse socio o realizar una donación para ayudar a la fundación a continuar con su labor.

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