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El planeta importa (y mucho) en la obra nueva

El respeto y cuidado al medioambiente se ha convertido en una de las prioridades de los propietarios, por lo que las constructoras han adaptado sus proyectos a la creciente preocupación por la sostenibilidad del planeta.

Cuidar del medioambiente también es un eficaz método de ahorro en lo que a las viviendas se refiere.
Cuidar del medioambiente también es un eficaz método de ahorro en lo que a las viviendas se refiere.
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Evitar el despilfarro de recursos y procurar el cuidado y respeto por el medioambiente son algunos de los objetivos que, en los últimos años, han incorporado las promotoras a la hora de idear sus nuevos edificios. Esto se debe, en gran medida, a la preocupación creciente por el cambio climático y por sus efectos sobre el planeta, algo que ha repercutido en todos los niveles sociales, materializándose en modificaciones en la legislación, en la educación de los niños…

Desde iniciativas de calado mundial, como el Protocolo de Kioto, al menor uso de bolsas de plástico en los supermercados, pasando por los coches híbridos o las energías renovables, hasta llenar la cocina de cubos diferenciados para reciclar son solo algunos de los pasos que se están dando a favor de la sostenibilidad. Por eso, las promotoras inmobiliarias no han tardado en sumarse a este movimiento, que combina las últimas novedades en la materia con la preocupación por cuidar la salud del planeta.

En cuanto a las tendencias, destacan varias propuestas. Por un lado, los edificios de energía casi nula vierten hasta un 50% menos de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Están construidos para que la temperatura se mantenga estable en toda la vivienda y renuevan el aire sin necesidad de abrir las ventanas gracias a un recuperador de calor. Este sistema permite que, mediante filtros, el aire del interior se regenere dos veces cada hora sin que se produzcan pérdidas de energía. Además, se evita el ruido que produce una ventilación forzada y al filtrarse se evita la entrada de ácaros y polen (ahora que cada vez hay más alergias).

Por su parte, el modelo ‘passivhaus’, nacido en la década de los 80 en Alemania, hace prácticamente innecesaria la presencia de sistemas activos de calefacción, pues obtiene el calor, principalmente, del sol, del generado por los propios ocupantes de la casa y del de los dispositivos domésticos,

Esta ventaja, sumada a la calidad térmica de los materiales de cerramiento, al uso de las fuentes internas y a la minimización de las pérdidas de ventilación con un sistema controlado con recuperación de calor, la vivienda pasiva tampoco necesita los mecanismos de refrigeración convencionales.

Todos estos sistemas, además de ser eficientes energéticamente y velar por la salud del planeta, también ayudan a los propietarios a ahorra dinero, cada mes, en las facturas.

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