en colaboración con acuicultura de españa
Acuicultura, una actividad decisiva para alimentar a la creciente población mundial
La II Jornada Internacional sobre Acuicultura, Sostenibilidad y Desarrollo Local celebrada en Zaragoza puso de manifiesto la importancia que tiene este sector en Aragón como actividad sostenible para el desarrollo de la economía rural.
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"La acuicultura es el sector productivo de alimentos que más rápido crece en el mundo, lo que lo convierte en una oportunidad, pero también en una obligación si queremos alimentar a todas las personas". Así resumía el responsable de Acuicultura de la Comisión General de Pesca del Mediterráneo de la FAO, Houssam Hamza, la importancia que tiene esta actividad en el conjunto del planeta en el marco de la II Jornada Internacional sobre Acuicultura, Sostenibilidad y Desarrollo Local, celebrada en el Mobility City de Zaragoza el pasado 26 de septiembre.
La cita, organizada por la Asociación Empresarial de Acuicultura de España (Apromar) con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, contó con expertos (científicos, divulgadores, técnicos...) de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), del Ministerio y de otras instituciones públicas, que coincidieron en señalar que la acuicultura es un motor de desarrollo de las economías rurales, a la vez que una actividad imprescindible para que todos podamos seguir comiendo pescado.
Javier Ojeda (Apromar): "La acuicultura continental es esencial en nuestro país, no solo porque supone un claro motor para el desarrollo local, sino también porque contribuye a proteger nuestros entornos naturales"
El divulgador especializado en economía circular y creador del concepto economía azul, Gunter Pauli, definió el papel de la acuicultura como indispensable en el desarrollo mundial sostenible, una actividad con efecto multiplicador que la convierte en motor de la economía local. Por su parte, Javier Ojeda, gerente de Apromar, apuntó que "la acuicultura continental es esencial en nuestro país, no solo porque supone un claro motor para el desarrollo local, sino también porque contribuye a proteger nuestros entornos naturales". Y añadió: "Desde el sector nos comprometemos a continuar apostando por la innovación para seguir siendo un referente de calidad y sostenibilidad a nivel mundial".
La jornada contó también con la asistencia del Jefe de Área de Acuicultura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Julián García Baena, quien destacó que la acuicultura es un sector estratégico para la institución. El evento concluyó con un bloque gastronómico, que estuvo protagonizado por Quique Dacosta, chef con tres Estrellas Michelin, y Eduardo Salanova, el chef con una Estrella Michelin y responsable de Canfranc Express, que pusieron el broche de oro a la jornada con un 'showcooking' en directo.
La acuicultura en Aragón
La acuicultura ocupa un lugar destacado en Aragón, una importancia en la que tienen mucho que ver datos como los 48.000 kilómetros cuadrados de cuencas fluviales del territorio, las 1.200 toneladas al año que genera de trucha arcoíris o las dos toneladas anuales de caviar que la Comunidad exporta al resto de Europa y el mundo. No en vano, el primer vivero moderno de acuicultura se instaló en el Monasterio de Piedra de Zaragoza durante el siglo XIX. Allí comenzaron a cultivarse truchas arcoíris, que todavía hoy en día son, junto con el apreciado esturión, el principal pescado de la acuicultura aragonesa. De hecho, la región es una de las principales productoras nacionales de truchas arcoíris, junto con Castilla y León, Galicia, Andalucía, Cataluña, La Rioja, Castilla la Mancha y Asturias.
Asimismo, y teniendo en cuenta los problemas que sufre la Comunidad en relación a la despoblación, cabe destacar que esta actividad se lleva a cabo en entornos rurales, los cuales han visto potenciado su desarrollo económico y social a partir del asentamiento de granjas de acuicultura, que necesitan cubrir puestos de trabajo tanto directos como indirectos, siendo siempre su primera opción la de contratar personas del entorno. Y, debido a que sus peces no consumen el agua, constituye una actividad perfectamente compatible con otros usuarios de esta, como la agricultura o la ganadería, sectores también de vital importancia en el territorio.
Una actividad en auge
A pesar de un ligero decrecimiento en 2019 y 2020, el consumo global de alimentos acuáticos lleva incrementándose a un ritmo medio del 3% desde 1961. Para 2030, se espera que el aumento de la producción, el consumo y el comercio de este sector alcance los 202 millones de toneladas, gracias principalmente a la positiva evolución de la acuicultura, que se prevé que llegue a la cifra histórica de los 100 millones de toneladas en 2027. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen del último informe SOFIA sobre el estado mundial de la pesca y la acuicultura que elabora la FAO y que refleja que esta última actividad tiene "un gran potencial" para alimentar a la creciente población mundial.
Cabe subrayar que buena parte de los seres vivos que albergan mares y ríos son esenciales tanto para el equilibrio ecológico de sus hábitats como para que podamos mantener una dieta saludable y nutritiva. Por ello, los agentes que integran el sector trabajan desde hace años para poder garantizar este suministro de manera responsable y sostenible sin tensionar los ecosistemas naturales. La acuicultura, actividad milenaria que cultiva estas especies de manera controlada en su propio hábitat, ha ido siendo cada vez más eficiente con el paso del tiempo hasta llegar a producir hoy más de la mitad de los alimentos que proceden de mares y ríos en todo el mundo.
La acuicultura ha ido siendo cada vez más eficiente con el paso del tiempo hasta llegar a producir hoy más de la mitad de los alimentos que proceden de mares y ríos en todo el mundo
En el caso concreto de España, a su importancia para preservar los recursos naturales, reflejada, entre otros aspectos, en el hecho de que devuelve íntegramente a los ríos el agua que utiliza, e incluso en mejores condiciones, se une la baja huella ambiental que acarrea esta actividad, al ser una producción de proximidad cuyos responsables están muy comprometidos con la sostenibilidad. Un contexto en el que nuestro país disfruta de una posición de liderazgo, al haber obtenido, en 2020, la mayor cosecha en volumen del sector acuícola de la Unión Europea, con un 27% del total, contando con una gran variedad de especies.
Transformación azul
Este carácter entronca directamente con la ‘transformación azul’, una estrategia defendida por la FAO y mostrada también en el informe SOFIA. Su objetivo consiste en potenciar la función de los sistemas alimentarios acuáticos en la alimentación de la población, proporcionando para ello los marcos jurídicos, normativos y técnicos necesarios para mantener el crecimiento y la innovación, y siendo en todo momento respetuosos con el clima y el medio ambiente. Para ello, propone una serie de medidas para que la acuicultura crezca "sin dejar a nadie atrás", especialmente aquellas comunidades que dependen del sector. Una labor en la que los agentes que lo integran llevan tiempo implicados, contribuyendo notablemente a crear empleo y fijar población en aquellas áreas rurales en la que se instalan.
El organismo de la ONU destaca que la transformación azul requiere “un compromiso por parte de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil para ampliar al máximo las oportunidades que ofrece la pesca y la acuicultura”; así como que es necesario “incluir los alimentos acuáticos en las estrategias nacionales en materia de aprovisionamiento alimentario y nutrición, junto con iniciativas para mejorar la sensibilización de los consumidores sobre sus beneficios, para aumentar la disponibilidad y mejorar el acceso”.

En suma, el informe SOFIA refleja de forma clara lo decisiva que es la acuicultura para alimentar a la población del futuro. Una actividad fundamental para ámbitos tan importantes como la nutrición, el medio ambiente y el mundo rural en la que España está a la cabeza en innovación y sostenibilidad y que está llamada a seguir ocupando un papel muy destacado en la sociedad española en los próximos años.