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¿Tienen ventaja Messi y Nadal por ser zurdos? El deporte, a la luz de la evolución

Desde hace tiempo se observa que, en muchos deportes, hay más zurdos en la élite de lo que se podría prever por su proporción en la sociedad “de a pie”. ¿Se debe a que tienen alguna ventaja? Esta es una pequeña historia de los zurdos a lo largo de la evolución, la genética, el cerebro, el deporte y la lucha por la vida.

Jesús Méndez 02/12/2017 a las 06:00
Leo Messi firma su nuevo contrato con el Barça hasta junio de 2021Efe

El zurdo de los cuarenta millones de euros firmó con la mano derecha. Sonrió, miró a cámara, posó con el bolígrafo en la mano que nadie esperaba y, acompañado por el presidente —que, en una imagen especular, sí firmaba con la izquierda— lo anunció: Messi seguiría en Barcelona.

Unos días antes, el zurdo de los diez Roland Garros acababa la temporada otra vez como número uno del mundo. Tras años de paréntesis físicos, agobiado y maltratado por un cuerpo angustiado en el límite, Rafa Nadal volvía al lugar del que ya muchos lo habían despedido. También firma con la derecha pero, siendo ambidiestro, su tío le recomendó empuñar con la izquierda.

Desde hace tiempo se observa que, en muchos deportes, hay más zurdos en la élite de lo que se podría prever por su proporción en la sociedad 'de a pie'. ¿Se debe a que tienen alguna ventaja? Parece que sí, pero dependiendo del deporte. Esta es una pequeña historia de los zurdos a lo largo de la evolución, la genética, el cerebro, el deporte y la lucha por la vida.

El cerebro de los zurdos

Aproximadamente un 10% de la población es considerada como zurda, y esta proporción se mantiene más o menos constante en casi todas las regiones del mundo. La preferencia por uno u otro lado de nuestro cuerpo es algo especialmente desarrollado en los humanos, y parece tener que ver con la especialización de nuestro cerebro. No se sabe a ciencia cierta la razón, pero una de las teorías tiene que ver con el lenguaje y el movimiento fino de las manos, dos áreas muy importantes y que consumen mucha energía. Para hacerlas más eficientes, la evolución colocó el área del lenguaje en el lado izquierdo de nuestro cerebro, muy cerca del área correspondiente de movimiento fino, reforzándola en cierta medida. De ahí que la mayoría seamos diestros, porque los nervios que conducen el movimiento cruzan al lado contrario en su viaje. (Y de ahí puede explicarse también que gesticulemos al hablar, por lo cercanas que están las dos regiones).

Los zurdos, en cambio, no tienen esta lateralización tan acusada en el lado izquierdo. Pueden tener dominancia del lado derecho, pero en general su cerebro es algo más heterogéneo en su distribución. Y, aunque no es algo completamente genético, los genes tienen parte de peso ahí.

Pero, ¿por qué ese porcentaje tan constante? ¿Por qué no hay tantos zurdos como diestros? O, al contrario, ¿por qué existen los zurdos? Algunos estudios atribuyeron ciertos males a la zurdera: se asociaba con mayor riesgo de enfermedades mentales y a una menor esperanza de vida. Pero no parecen del todo fundados y varios de ellos han sido puestos muy en duda (si es zurdo no se preocupe en exceso: aunque alguna asociación fuera cierta el riesgo habría que verlo a nivel poblacional, en muchos individuos, no en uno solo como usted).

Ese equilibrio en el 10% es visto como muchos por una lucha de fuerzas. Por algún motivo los zurdos no aumentan en porcentaje, pero a la vez no desaparecen: hay un equilibrio entre riesgos (que también pueden ser culturales) y beneficios. Entre estos, una de las hipótesis más asumidas es que ser zurdo ayuda en la lucha, en el conflicto físico: en una población mayoritaria de diestros, un ataque con la izquierda es mucho menos previsible; ante la sorpresa y la falta de costumbre cuesta y se tarda más en reaccionar: parten con una ventaja.

Pero, ¿cómo probarlo? Una manera sería analizando la proporción de deportistas de élite zurdos en cada deporte. Si la hipótesis fuera cierta, aquellos deportes de mayor interacción, donde hubiera que leer los movimientos contrarios y reaccionar rápidamente ante ellos, deberían tener más zurdos entre sus estrellas. Un nuevo estudio apunta a que, muy probablemente, esto sea así.

Los zurdos de élite: una cuestión de lucha y deporte

Florian Loffing, un científico del deporte de la universidad de Oldemburgo, en Alemania, acaba de publicar un estudio que corrobora varios trabajos anteriores. Lo que hizo fue analizar el porcentaje de zurdos entre los cien mejores jugadores de diferentes deportes entre 2009 y 2014. Escogió el béisbol, el críquet, el tenis de mesa, el bádminton, el tenis y el squash. La elección se basaba en que en ellos podía medir el tiempo medio de respuesta ante un estímulo, lo que permitía extrapolar la hipótesis de la lucha y la anticipación.

Los resultados concordaban. Aquellos deportes que necesitaban un tiempo de reacción más corto estaban enriquecidos en zurdos de élite. El 30% de los lanzadores en béisbol son zurdos, así como el 25% de los jugadores de tenis de mesa hombres o el 19% de las mujeres. En el tenis, sin embargo, donde el tiempo de reacción tiende a ser mayor, lo eran el 14% de los hombres y no llegaban al 8% en las mujeres.

Otros estudios habían visto cosas parecidas: aproximadamente el 15% de los mejores tenistas hombres son zurdos, por el 11% de las tenistas (en mujeres la proporción de zurdas en la población es algo inferior, sobre el 7%). Y, cuando se miraban deportes de lucha, la proporción era muy evidente: casi el 50% de los mejores luchadores de esgrima eran zurdos, y más del 20% de los campeones de boxeo (daneses) también lo eran.

Sin embargo, en deportes donde no había interacción, como en la gimnasia, en los lanzadores de peso o de jabalina o de dardos, o incluso en el billar, la proporción no subía del 10%. Como en la población general. Eso prácticamente descartaba teorías antiguas que basaban la ventaja de los zurdos en una mayor coordinación, fruto de un cerebro más distribuido y quizás más conectado.

El propio Loffing se preguntaba en declaraciones al 'New York Times': “Desde una perspectiva darwinista, parece que hay algo extraño con ser zurdo. Pero la pregunta es: ¿por qué no desaparece? ¿Por qué el mundo no es solo diestro?”. Según él, parte puede ser explicado precisamente por esa hipótesis de la lucha, del combate.

Messi y Nadal a la luz de la evolución

¿Explica entonces esta teoría a Messi? No lo sabemos, y es más difícil de determinar. Como consecuencia de la estrategia y la disposición en el campo, los equipos de fútbol tienden a reunir más zurdos de lo que en principio correspondería (raro es el equipo en el que no hay al menos dos zurdos de los once que juegan, aunque sean como jugadores de banda). Si miramos las estadísticas del Balón de Oro, no parece explicar gran cosa: solo 4 de los 30 finalistas de este año son zurdos (eso da un 13%, cercano a la población general).

(Lo cual no esconde la sensación subjetiva de que los mejores conductores de balón, aquellos que tienen una mano en el pie, hayan sido casi siempre zurdos: Maradona, Denílson, Robben, Asensio, el propio Messi).

¿Explica entonces esta teoría a Nadal? Podría influir, pero tampoco parece determinante. A pesar de las antiguas lágrimas de Federer, un 14-15% de zurdos en los tenistas de élite no parece un dato avasallador. (Al hilo del suizo, que entrenaba como un poseso con zurdos antes de jugar contra Nadal, un estudio le da la razón: con entrenamiento esa teórica desventaja se puede revertir).

Para el genetista ruso Dobzhansky, nada tenía sentido en biología “si no es a la luz de la evolución”. Pero eso no significa, ni mucho menos, que la evolución sea suficiente para explicarlo todo.

Tampoco a Messi. O a Nadal.





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