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Innovación, en carne y hueso

Los zapatos que crecen

Las neveras solidarias, los pupitres de cartón plegables y los zapatos que crecen son ejemplos de un tipo de innovación que no siempre crea un valor económico pero lo que sí hace es aumentar la calidad de vida de personas muy concretas que lo necesitan. Hablamos de innovación social y esta es una de sus historias.

Ángel Gavín 13/12/2017 a las 06:00
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Kenton Lee, junto a varios modelos de sus zapatos crecederosBecause International

Hay un tipo de innovación muy importante. Una innovación que no suele aparecer en los medios ni en las redes sociales. No se puede comprar por internet ni en las grandes superficies. Pero cambia la calidad de vida de muchas personas y está al alcance de casi todos nosotros. Solo hace falta concienciación y ganas. Hablamos de la innovación social. Se trata ‘simplemente’ de encontrar soluciones creativas a problemas sociales y ambientales. El valor que crea no es necesariamente económico y no se mide en esos términos, sino en otros parámetros como la calidad de vida que genera. Algunos ejemplos de innovaciones sociales son las neveras solidarias, los pupitres de cartón plegables en India y los zapatos que crecen.

La historia

Durante mucho tiempo, comprar unos zapatos nuevos era motivo de alegría. A todos nos viene a la mente el dicho «como niño con zapatos nuevos». O la foto de Werfel, el niño huérfano de 6 años de edad que acaba de recibir su primer par de zapatos nuevos durante la Segunda Guerra Mundial. Historias similares, relacionadas con niños y zapatos, se han hecho virales en internet, a menudo con más de una lágrima de por medio.

No es de extrañar entonces que Kenton Lee sea un creador profesional de sonrisas en los rostros de niños necesitados, gracias a sus ingeniosos zapatos que crecen.

Kenton Lee viajó en 2007 como voluntario a un orfanato en Kenia. En sus propias palabras, su vida cambió en un camino polvoriento bajo un sol ardiente en Nairobi.

Ese día, andando con un grupo, caminaba junto a él una niña de 6 años con un vestido blanco y unos zapatos tan desgastados y pequeños para ella que sus dedos asomaban por la punta. La pequeña había tenido que recortar la puntera para que sus dedos pudieran salir. Y no era la única a la que le ocurría algo parecido, aunque nunca había reparado en ello.

Los zapatos que crecen

Cuando el niño crece, sus deditos asoman. Because International

En el orfanato le explicaron que recibían donaciones de ropa y zapatos, pero que eran poco frecuentes, por lo que los niños tenían que sobrevivir con lo que había llegado hacía algunos años. Y es lo que tienen los niños: que crecen.

Alrededor de 300 millones de niños en el mundo no tienen zapatos. Kenton Lee se planteó entonces por qué no disponer de unos zapatos que crecieran con el niño, que aumentaran su tamaño para poderse adaptar a su crecimiento.

De vuelta a Estados Unidos, se puso a trabajar en su idea. Kenton no conocía el sector del calzado, por lo que contactó con fabricantes para cederles la patente, a cambio de que fabricaran los zapatos.

El desinterés de los fabricantes

Pero los fabricantes no estaban interesados en producir algo que iba totalmente en contra de su negocio (los que tengáis hijos pequeños como yo entenderéis a lo que me refiero).

En innovación hay una regla básica. Si aquello que necesitas no existe y lo necesitas, lo creas. En 2008 Kenton Lee fundó la oenegé Because International con la idea de que le sirviera de base para producir los zapatos. Ese mismo año recibió la ayuda y asesoramiento de la empresa de calzado Proof of Concept.

La idea es ‘sencilla’: una especie de sandalia, con un conjunto de correas ajustables y unas suelas flexibles obran la ‘magia’. Se fabrican en dos modelos: desde los 4 o 5 años hasta los 10; y desde los 10 hasta los 15 años.

El resultado

Los principios, como siempre, fueron duros. Tras un lote inicial de 3.000 pares que crecen, la noticia se hizo viral en 2015. Actualmente, según las últimas cifras disponibles, se han fabricado 30.000 zapatos y distribuido a unos 40 países del mundo.

Y el proyecto continúa… Siguen buscando fondos para fabricar más calzado, que llegue a más niños que lo necesiten, en la web de la iniciativa.

Escuchemos unas palabras de Kenton en una conferencia TEDx: "Ver una necesidad, querer dar una solución y hacer lo que puedas, incluso si es algo tan simple y sencillo como un par de zapatos (…). Nos sentimos demasiado pequeños y poco importantes (…). No tienes que ser perfecto. No necesitas tener todas las respuestas. No necesitas un doctorado para marcar la diferencia. No importa si eres un niño, un adolescente, un adulto o un adulto que todavía se comporta como un niño o un anciano (…). Tú puedes vivir con un corazón y una mentalidad de compasión práctica haciendo las pequeñas cosas que verdaderamente marcan la diferencia".

Cuando el niño crece, sus deditos asoman. Because International

Lecciones aprendidas

Innovación social Hablamos habitualmente de innovación en productos, en servicios, en procesos e incluso en modelos de negocio. Pero no debemos olvidarnos de la innovación social como motor de cambio para un mundo mejor y más justo.

Emprendimiento social El emprendimiento social es el cauce legal y práctico que muchos están usando para dar salida a la innovación social, aunque también se puede plantear desde las administraciones o las oenegés.

Empatía La sensibilidad hacia los problemas de los demás es una fuente inagotable de innovación, tanto en cuanto nos permite dar respuesta a problemas en los que nadie ha reparado (o no ha sabido resolver). No podemos simplemente volver la espalda a dichos problemas.

Motivación y apoyos Para resolver algunos de los problemas más acuciantes de la humanidad no hace falta ser un experto en tecnología. Ni un experto en el problema. Basta con tener la motivación y el empuje suficientes, y saber recabar los apoyos necesarios.

Ángel Gavín Autor del blog ‘El Miracielos’

 

 





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