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Historias de innovación

Cañas que tienen otra vida

Biothek Ecologic Fuel cultiva la caña autóctona para utilizarla como biomasa para procesos industriales y generar electricidad. Una iniciativa pionera que se está exportando desde Zaragoza a países de todo el mundo.

Eva Sereno Actualizada 25/09/2017 a las 10:26
Los socios fundadores de Biothek, con una delegación de Filipinas

Techumbres de cañas o el emparrado de tomates eran usos habituales y extendidos de las cañas autóctonas que tradicionalmente se han cultivado en Zaragoza. La llegada de otros materiales y componentes sintéticos hizo que este empleo cayera en desuso y se perdieran estas utilidades. Pero las cañas han empezado a tener otra vida de la mano de la innovación.

La empresa Biothek Ecologic Fuel ha sabido aprovechar este cultivo para reconvertirlo en una fuente de biomasa para procesos industriales, disponer de electricidad o producir bioetanol. La iniciativa impulsada por Miguel Ángel Martínez, junto con su padre y a la que posteriormente se unió como socio Ricardo Lafita, nació del pasado agrícola familiar.

“Somos agricultores en la capital de Zaragoza y, poco a poco, la ciudad se ha ido comiendo terrenos que hemos cultivado de forma tradicional”, explica Miguel Ángel Martínez, socio fundador de Biothek. Una situación que fue clave para tener que redirigir su actividad hacia otro sector pero sin abandonar todos los conocimientos adquiridos con la actividad agraria-, creando así la compañía en 2007.

Su apuesta se centró en los cultivos bioenergéticos ante el auge de la biomasa en aquellos años. “Haciendo ensayos en Zaragoza, vimos que la caña autóctona era válida”, aunque hubo que superar algunos obstáculos. “La caña es asexual, solo se reproduce por raíces y no tiene semillas. Veíamos que había un potencial muy alto, pero sin las semillas no se podían hacer las plantaciones”.

La solución vino de la mano de la colaboración con la Universidad de Debrecen (Hungría), que estaba trabajando en un proyecto para sanear suelos contaminados con la caña y al que se unieron, pero con el objetivo de conseguir reproducirla. El resultado fue un sistema de reproducción artificial que ha permitido tener la cantidad necesaria de semillas para hacer las plantaciones.

La planta madre es de Zaragoza y luego es un clonaje artificial en laboratorio. Fueron cinco años de trabajo hasta que se obtuvo el ecotipo viable”. Es el Arundo K12, que es una clonación de la planta Arundo Donax. Este ecotipo está considerado como estable y libre de virus, aparte de tener una vida media de 20 años. La caña también tiene la ventaja de garantizar el suministro frente a otras fuentes de biomasa, que dependen de la cosecha, sequía… Cerca de 220.000 es el número medio de cañas en la plantación en su segundo año de vida.

Biothek es pionera en este cultivo, que ha despertado interés mundial y en universidades como las de Barcelona, Madrid e Islas Baleares, aparte de estar surgiendo múltiples proyectos en diferentes países en los que esta empresa zaragozana está participando. Entre ellos, está la plantación en las Islas Mauricio para sustituir el uso de carbón importado por la quema de caña para suministro eléctrico y evitar la dependencia de combustibles fósiles extranjeros o la de Filipinas para que islas con precariedad energética tengan electricidad.

Biothek también está inmersa en una plantación de 12.000 hectáreas para producir bioetanol e industrializar una zona pobre de Túnez dentro de un proyecto más global, que contempla la producción de agua, que se necesita para este cultivo. En España, la actividad va más lenta a raíz de la regulación establecida en el Real Decreto 1/2012 para el autoconsumo de energía eléctrica, aunque se realizan iniciativas como el cultivo en La Rioja de 10 hectáreas aledañas a unos invernaderos hidropónicos para calentar las instalaciones.

La empresa aporta no solo la innovación de la caña para cultivarla, sino también su conocimiento agrícola. “Cada país tiene unas necesidades diferentes y se piden plantaciones distintas”, aunque en general se precisa que la zona de cultivo tenga unas condiciones mínimas en cuanto a calidad del suelo, disponibilidad de agua y terrenos -el marco adecuado es una planta por metro cuadrado-, que estén alejados de zonas fácilmente inundables o cerca de ríos para evitar fugas vegetales.

En la plantación en Zaragoza -que también actúa como 'showroom'-, se hacen ensayos de fertilizaciones, cosechados para conseguir el más eficiente, cómo regar, cuándo cortar… “En otros países nos han copiado, pero las técnicas de cultivo, el manejo… son nuestras. Esto es vital. El cultivo requiere una labor minuciosa en su implantación. Hay que hacer bien hasta su envío por avión”, lo que no está exento de alguna anécdota porque, en alguna ocasión, “la CIA la ha confiscado. Tenemos aventuras de todo tipo”.

 

 

 

 





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