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Ciencia Viva

Una medalla por llevar la ciencia a la cárcel

Miguel Carreras, presidente de la Asociación Ciencia Viva, recibe en Daroca la medalla al Mérito Social Penitenciario por su labor con el proyecto Ciencia Viva para la Cárcel.

Actualizada 28/09/2017 a las 16:57
Manuel Toharia charla con los internos del Centro Penitenciario de Daroca

La primera vez le impresionó ese protocolo de puertas y rejas, "un poco de película", que se abren y cierran en Daroca para entrar y salir. Pero "ahora ya no". Miguel Carreras lleva diez años metiendo la ciencia en los centros penitenciarios de Daroca y Zuera con el proyecto Ciencia Viva para la Cárcel. Por esta labor recibió el pasado lunes 25 de septiembre la medalla al Mérito Social Penitenciario, en un acto celebrado en Daroca. Una condecoración "inesperada y curiosa" que agradeció profundamente, en especial a los equipos docentes de ambas prisiones.

Una medalla por llevar la ciencia a la cárcel

Javier Mesa, responsable cultural de la cárcel de Daroca, destaca que "durante estos diez años, el programa Ciencia Viva ha facilitado y facilita la comprensión de la importancia de la ciencia en la sociedad y, lo que es aún más, la ha hecho accesible a toda clase de audiencias, siendo todas sus actividades y programas de enorme aprovechamiento para la formación de los internos del Centro Penitenciario de Daroca".

Una medalla por llevar la ciencia a la cárcel

Además de conferencias, en esta innovadora y pionera experiencia se han programado viajes científicos a los planetarios de Pamplona y Huesca y a la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Este año está previsto que los reclusos visiten el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Zaragoza y el Laboratorio Subterráneo de Canfranc.

Científicos y 'picapedreros'

Los debates se alargarían más si no fuera porque hay que irse a comer. Y entre el público hay muchos 'reincidentes' que repiten tras haber asistido a otras charlas de divulgación que llegan hasta el lugar donde cumplen condena. "Los internos que llevan más tiempo te tratan como un amigo y es algo muy satisfactorio", señala Carreras.

Una medalla por llevar la ciencia a la cárcel

Al terminar, como guiño divertido, los científicos que acuden a ofrecer sus charlas ante esta particular audiencia reciben un 'diploma de picapedrero'.  Pero se llevan a casa mucho más. Para Carreras es "una experiencia distinta que te sorprende por el gran interés de la gente hacia todos los temas; del Universo se lo saben casi todo y los debates son más intensos que con alumnos de Bachillerato". Se nota el trabajo de los equipos docentes, "que se involucran totalmente y preparan previamente con ellos los temas de las charlas". Demandan experimentos en directo, "que les encantan", y ponentes femeninas, "lo cual es fácil comprender". En Zuera, estas charlas divulgativas tienen lugar en un salón de actos "prácticamente lleno, con unas 200 personas -hombres y mujeres- en cada sesión". En Daroca, el entorno es más reducido -acuden entre 30 y 40 personas- y "mucho más cerrado, pero también más íntimo y personalizado".  Los reclusos de ambos centros se igualan a la hora de participar activamente.

Mesa señala que el programa "ha tenido y tiene un gran éxito en los centros penitenciarios, primero en Daroca y posteriormente en Zuera, ha servido para acercar la ciencia a nivel divulgativo (y a importantes personalidades de la misma) a un público en circunstancias complicadas y conseguir despertar en ellos la curiosidad necesaria para posteriormente interesarse por estos temas".

Quienes se han acercado así al mundo penitenciario descubren que tras las rejas "hay hasta doctores en Geología o en Químicas", indica Carreras. Ciencia Viva para la Cárcel ha tenido como público "a miembros del clan de los Charlines, a Kiko Matamoros y hasta a un capo de la mafia georgiana de quien se temía una fuga en helicóptero y a quien los otros reclusos tenían orden de no dirigir la palabra; etarras y políticos no he visto nunca" .  

En la temporada que ahora empieza, muy pronto los internos de Daroca verán 'El Universo en sesenta colores', de la mano de Carlos Hernández, investigador del Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón. Los de Zuera, contemplarán la ' Luz nocturna en el planeta de Avatar (Pandora)', en una charla sobre luminiscencia a cargo de Mariano Laguna, del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (CSIC-UZ).

Pero a lo largo de estos diez años, allí han entrado para hablar de ciencia Manuel Toharia, Miguel Ángel Sabadell, Javier Armentia, Francisco Castejón y Sonia Fernández Vidal. También estuvieron con los internos e internas dos científicas extranjeras que trabajan en Aragón, la cubana Siannah Peñaranda y la bióloga bosnia Antonela Lukic. No han faltado investigadores y profesores de las facultades de Ciencias y Veterinaria, así como de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, "incluidos los dos últimos rectores: Manuel López y José Antonio Mayoral, que hizo doblete, en Daroca y Zuera".

"Todos vienen de forma altruista" y, en estos momentos, el propio Miguel Carreras paga de su bolsillo la gasolina del viaje y traslada a los ponentes ; "es casi una oenegé", dice.

Todo empezó "cuando Javier Mesa, responsable cultural del CP Daroca, vino a proponerme realizar alguna charla científica dirigida a los internos de ese centro. No tuve que meditar mucho la respuesta: vamos a llevar Ciencia Viva a la cárcel, le dije", recuerda Carreras. Posteriormente, una vez jubilado como profesor de Secundaria, "a petición de Carlos Izquierdo, se incorporaría el CP de Zuera. Fueron los comienzos de Ciencia Viva para la cárcel".

Desde hace unos años la iniciativa cuenta con la colaboración de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Zaragoza, coordinada por Carmina Puyod. Así se suman a la aventura divulgativa videoforums trimestrales, con proyección de documentales científicos y charla de los internos con los directores de los mismos, y actuaciones de los monologuistas de Risarchers.

Miguel Carreras Ezquerra creó y dirigió el programa educativo Ciencia Viva de 1990 a 2009; es Premio Especial del Jurado Casa de las Ciencias de A Coruña 2000 y Premio José María Savirón de Divulgación Científica 2006.

 





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