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Aragón

Teosinte, la misteriosa planta que trae de cabeza al campo aragonés

Esta mala hierba exótica ha afectado ya a más de 600 hectáreas. La DGA la tiene controlada, pero su origen es un misterio.

Víctor Millán. Zaragoza 03/05/2016 a las 06:00
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Representación del dios precolombino de la fauna y la flora silvestre Yum Kaax, portando una planta de maíz primitivo o teosinteAsociación Productores de Maíz

Cuando José Ignacio Lapena, agricultor de Candasnos, vio que en sus maizales comenzaba a crecer una mala hierba extraña hace tres años optó por usar productos fitosanitarios, “pero aquel ladrón no se iba”, cuenta. Después, él y otros productores de la cooperativa La Menorca del municipio se dieron cuenta de que aquella planta, similar al maíz, se había extendido por otras parcelas.

Hoy saben que aquella planta se llama teosinte -o teocintle-, una especie considerada un ancestro del maíz procedente de mesoamérica que ha obligado a varios agricultores a cambiar su cultivo ante la imposibilidad de erradicarlo, y cuya llegada a la Comunidad es aún un interrogante.

En 2014 la DGA detectó las primeras muestras de esta especie invasora en los campos aragoneses, cuyo principal problema es que va ganando terreno al maíz. Con la pega -y por eso José Ignacio lo llama “ladrón”- de que no es comercializable y no produce réditos económicos.

Tras constatar los primeros indicios, el Centro de Sanidad y Certificación Vegetal del Gobierno de Aragón comenzó a controlar su aparición. Aquel verano de 2014 se constató su existencia -con distintos grados de expansión- en unas 300 hectáreas. Hoy se sabe que su extensión real es el doble, en torno a unas 685, la mayoría en Candasnos pero también en Torralba de Aragón, aunque los técnicos las tienen controladas y su labor se centra ahora en encontrar una fórmula para erradicarlo sin que, al ser un pariente tan cercano del maíz, los métodos que se utilicen dañen al propio cultivo.

En Aragón, además, el teosinte ha afectado en un 99% de los casos al maíz de consumo humano -no transgénico- aunque aún no se ha podido constatar si existe alguna relación.


“Digamos que el maíz ha ido evolucionando y el teosinte podría ser su tatarabuelo para entenderlo a grandes rasgos. Es algo nuevo en España que al descubrirlo por primera vez en Aragón supuso un reto importante. Ahora lo hemos ido encontrando en más hectáreas aunque pensamos que no se ha expandido, sino que al principio en muchas parcelas pasó desapercibido al parecerse tanto al maíz”, explica Santiago Fuertes, técnico del Centro de Sanidad y Certificación Vegetal (CSCV) de la DGA, organismo que junto al CITA lidera ahora varios estudios a nivel nacional para sentar metodología sobre esta mala hierba.

Su origen es un misterio


Al igual que el origen del maíz que conocemos hoy en día, del teosinte se sabe que que es originario de mesoamérica, y que hace entre 10.000 y 8.000 años las civilizaciones precolombinas lo 'domesticaron' hasta conseguir las variedades actuales.

En la actualidad, sin embargo, es una mala hierba que en México ha llegado a diezmar en un 30% las producciones de maíz y que en Estados Unidos se controla por medio de cultivos transgénicos inmunes a los pesticidas que en Europa no están permitidos.


“Aquí estamos dando una serie de recomendaciones que parecen estar dando resultados, aunque las conclusiones solo las tendremos pasadas unas campañas, porque se sabe que la semilla del teosinte puede resistir varios años”, señala Fuertes. La primera de estas recomendaciones es cambiar el tipo de cultivo, exigiendo en los casos de mayor afección dejar de sembrar maíz en las parcelas afectadas para optar durante algunas temporadas por cultivos como la alfalfa.

“Así podemos aplicar fitosanitarios que erradican el teosinte, pero el problema es que en esta zona (Los Monegros) el maíz está muy asentado y todos los cambios radicales suponen problemas importantes a nivel económico”, señala José María Alcubierre, responsable de la Uaga en la comarca, que destaca la necesidad de encontrar tanto la solución o los métodos más efectivos para controlarlo, como el origen del problema.

Y es que, pese a que en un principio se pensaba que el teosinte llegó a Aragón dentro de algún lote de pienso que después pasó a la tierra tras ser digerido por los animales, ahora esa hipótesis está “prácticamente descartada”, según las investigaciones que han llevado a cabo los técnicos de la DGA hasta la fecha. Sí que se sabe que lo más probable es que su expansión se produjera por causa de las cosechadoras -a las que ahora también se hacen controles más específicos-, pero nada sobre cómo pudo entrar una semilla de México en la Comunidad superando los controles que se aplica a este sector.

En total, un 19% de las 72 parcelas afectadas en la Comunidad han sido atacadas con virulencia por el teosinte, todas ellas de maíz para consumo humano lo que también ha levantado las sospechas de las organizaciones ecologistas y algunos agricultores, que creen que la llegada de la plaga a España se tuvo que producir en algún lote de semillas procedente del extranjero.







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