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Venta Real Zaragoza

El orden y la buena defensa traen la primera victoria

Ortuño se estrenó como goleador al aprovechar un fallo del portero en una salida fuera del área en el minuto 86.
Pedro había fallado un penalti al borde del descanso, en un duelo en el que destacó el rigor táctico del Zaragoza.

CALATAYUD (ZARAGOZA). Paco Giménez Actualizada 05/08/2015 a las 07:46
El zaragocista Pedro se marcha de la oposición del lateral izquierdo Razvan, durante el partido amistoso de ayer en Calatayud.macipe

El nuevo Real Zaragoza aprendió a ganar ayer en Calatayud frente al correoso Alcorcón. Lo hizo con una franca mejoría en dos aspectos fundamentales: el orden táctico y la seguridad defensiva. Desde esos dos resortes, claves para estar en la zona noble de la Segunda División cuando la liga arranque dentro de 18 días, los de Popovic se encontraron con un regalo del portero rival en la recta final del choque y Ortuño dio el primer triunfo de la nueva era.

No fue un buen partido. Resultó, una vez más, feo de ver. Se puso de nuevo en evidencia que el equipo aún está por dibujar su cara real y, además, que tiene serios problemas de creación y llegada al área adversaria. Pero esta vez, al menos, se progresó notablemente en disciplina, organización y saber estar sobre el campo, con y sin la pelota. Puede decirse, por lo tanto, que este encuentro frente a un Alcorcón serio, que será rival en la categoría de plata una vez más, abre ventanas al optimismo a corto plazo.

En la primera mitad, el Alcorcón supo sacar más jugo del trabado juego. De sus momentos de inspiración y de sus buenos contragolpes, el cuadro madrileño fue capaz de generar las tres ocasiones más claras. En el minuto 18, Máyor se quedó solo, mano a mano ante Alcolea, tras un buen pase al espacio de Óscar Plano, y el guardameta aragonés salvó el gol con el cuerpo. Cinco minutos después, el joven Pastrana, el más destacado de los amarillos ayer, lanzó al poste una falta directa desde la frontal del área, con una rosca a la que Alcolea jamás podía llegar. Y en el 33, el ariete David Rodríguez cabeceó solo a bocajarro un centro de Máyor y el balón se le fue alto por poco. En estos lances, los zaragocistas contaron ayer con la diosa Fortuna de su parte. Algo que también cuenta en este deporte. Entremedias, el Real Zaragoza intentó combinar sin éxito y, por lo tanto, fue incapaz de llegar al área con peligro. Solo hubo un disparo entre palos hasta que, en el 41, Pedro provocó el penalti que luego falló. Fue una acción aislada a la media hora en la que Ángel, apagado entre la pegajosa zaga alfarera, disparó escorado y su chut raso lo atrapó Dmitrovic.

El nuevo portero serbio del Alcorcón, un caos en el juego de pies toda la tarde, impidió sin embargo que el marcador se moviese en los estertores de esa primera fase. Le detuvo una pena máxima a Pedro, que el propio interior alicantino había sufrido por un empujón de Bellvís en la recepción de un balón largo al área. El linier se lo marcó al árbitro y se convirtió en la mejor opción zaragocista para haberse puesto por delante en el duelo. Pedro lo tiró raso, flojo, y el arquero balcánico lo paró con facilidad tumbándose a su izquierda. Fue un primer acto grumoso, donde el Zaragoza estuvo bien posicionado y el Alcorcón, con 9 futbolistas del año pasado en el once inicial que le dieron personalidad, controló más el balón y tuvo más iniciativa.

Llamó la atención que el equipo de Popovic intentase sacar siempre el balón tocado desde atrás, propiciando varios momentos de riesgo por las dudas de Cabrera, Rico y Morán, este último muy participativo pero sin tino. Fue algo novedoso que, eso sí, todavía chirría.

En la segunda mitad, con un doble pivote mutado al completo, con Lolo y Wilk en vez de Dorca y el citado Morán, el Zaragoza pasó a jugar mucho más directo. Ahí falta imaginación y clarividencia. Carencias por las que se buscaron pelotas de 30 y 40 metros a la carrera de Ángel y el ‘cuerpeo’ de Ortuño, que volvieron a jugar juntos un rato.

Dos saques de puerta deficientes de Dmitrovic, que se quedó corto en ambos, dieron lugar a sendos contraataques de Ángel en solitario desde la línea de tres cuartos. Pero el canario no se mostró tan rápido en la larga distancia como se manifiesta dentro del área. En las dos ocasiones los defensas le alcanzaron y frustraron los esperados remates.

Atrás, los Bertrán, Rubén, Cabrera y Rico, junto a los pivotes, maniataron a los amarillos, que se desdibujaron con el carrusel de cambios. Alcolea no sufrió nunca. Y, como premio al esfuerzo y la seriedad, llegó la pifia final del excéntrico Dmitrovic y el estreno de Ortuño como goleador zaragocista. Otra excelente noticia a estas alturas de verano.




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