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Verano

Cuidado con los intrusos de piscinas

Cada ​verano las piscinas de comunidades de vecinos de todo Aragón se enfrentan a la visita de gente no autorizada.

18/07/2017 a las 06:00
Una piscina privada, en una urbanización de Jaca.

 

 

 

 

 

Desde hace varios años, la ​comunidad de vecinos que preside Julio González se topa con el mismo problema durante los meses de verano: la visita de una serie de intrusos no autorizados. “Tenemos dos piscinas, una pequeña y otra grande, para una comunidad de más de 180 apartamentos divididos en ocho bloques”, explica el vecino de Jaca.

Al tratarse de un lugar que cuenta con una gran afluencia de turistas y un gran número de viviendas, el control de accesos a la piscina se complica. “Algunos apartamentos se alquilan por días cada verano, otros se los prestan a amigos, al final es imposible saber quién tiene o no derecho a entrar”, lamenta. Y la cosa se complica debido a la existencia de numerosos dueños de plazas de garaje, los cuales “tienen acceso directo a la comunidad desde el interior, y no sería la primera vez que vienen hasta con sus hamacas y sillas tan tranquilos”, critica González.

“Una vez tuvimos un caso de un grupo de turistas franceses que se dispuso a hacer una barbacoa dentro del recinto, por supuesto les invitamos a irse”, relata el presidente. Lamentablemente, y a pesar de que se trata de “unas normas mínimas que todo el mundo conoce, siempre hay alguno que se sale de madre”, añade. “No podemos estar todo el día preguntando a la gente quién es y de dónde viene, al final se trata de convivir y de respetar un espacio común”; concluye el presidente.

Como explica Margarita Rigo, administradora de ésta y de otras tantas fincas con piscina comunitaría en Jaca –lugar que más piscinas reúne de toda la provincia oscense, advierte-, hay “historias de todo tipo”. “Desde los vecinos que han dejado la casa pero se quedan una copia de la llave y siguen yendo a bañarse, hasta gente que hace copias y las reparte entre sus amigos, o asaltos nocturnos para continuar la fiesta en el agua”, asevera.

En este caso, lo más habitual es cambiar las cerraduras cada cierto tiempo –dos o tres años- para evitar este tipo de incidentes. “Quien vive en una comunidad con piscina paga una serie de gastos de mantenimiento durante todo el año y la disfruta tan solo durante un par de meses, lo mínimo es que pueda hacerlo con tranquilidad”, explica la administradora.

“Todos los años hay varios casos de este tipo, es habitual, sobre todo entre el 15 de julio y el 15 de agosto que es cuando más movimiento hay”, añade Rigo.

Cada piscina es un mundo

¿Cuál es el funcionamiento de una piscina comunitaria? “Lo primero es comunicar al Gobierno de Aragón –en concreto al departamento de Sanidad- la apertura de la instalación, así como las características básicas”, explica Marisa Polo, administradora de fincas de la provincia de Teruel. “Hay que facilitar las medidas del vaso, la capacidad y superficie y el tratamiento, y una vez se aprueba su apertura puede recibirse la visita de un inspector en cualquier momento a lo largo del verano”, advierte.

En cuanto al funcionamiento interno, cada comunidad diseña su propia normativa. “Cada piscina es un mundo, y cada comunidad de vecinos establece un horario, su normativa de uso y de invitados mínimos que pueden acceder, es algo a la carta”, asevera Polo.​





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