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Salud

La demanda de dietas y menús saludables, en alza tras el verano

Desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón cifran hasta en un 35% el aumento de su actividad durante septiembre y octubre.

12/09/2016 a las 06:00
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Frutas, vegetales y frutos secos.HA

Los meses previos al verano, las dietas alimenticias alcanzan su pleno apogeo. Pero, ¿qué ocurre cuando el periodo estival va llegando a su fin? Las consultas de dietistas y nutricionistas vuelven a experimentar el ajetreo propio de una temporada alta. Septiembre y octubre son dos de los meses con mayor actividad en el sector, aunque en Zaragoza las visitas de muchos pacientes a estos profesionales pueden retrasarse por un motivo muy concreto: “Estos dos meses son muy intensos, al igual que la época de finales de enero, cuando termina la Navidad. Sin embargo, ahora, muchas personas esperan a que pasen las fiestas del Pilar para volver a retomar sus dietas y sus hábitos saludables”, cuenta María Luisa Miguel Berges, integrante de la junta directiva del Colegio Profesional de Dietistas- Nutricionistas de Aragón.

Desde el Colegio cifran hasta en un 35% el aumento que puede experimentar la actividad de los profesionales en estas fechas, concretamente, desde septiembre y hasta las fiestas navideñas, cuando se produce un nuevo parón. Durante las vacaciones, el descuidar el  ejercicio físico junto a los excesos en las comidas puede traducirse en un aumento de peso de unos cuantos kilos. “Una persona puede engordarse de media de 4 a 6 kilos tras el verano puesto que ya solo en una semana, si es muy caótica, se pueden sumar hasta dos. Además, si la persona está en un tratamiento dietético restringido, el cuerpo es más susceptible de captar la grasa en estas situaciones”, indica la experta.

Entre quienes acuden a las consultas de dietistas y nutricionistas, algunos son nuevos pacientes que deciden hacerlo por prevención, para evitar problemas de salud; y otros lo hacen para tratar dificultades normalmente ligadas al sobrepeso y relacionadas con alteraciones en el colesterol, la hipertensión, los triglicéridos… La recomendación médica predomina sobre el factor estético. “Muchos de los que vuelven ahora es porque dejaron los hábitos saludables en verano y quieren incorporarlos de nuevo”, señala Miguel, que apunta que el perfil de quienes acuden a consulta es diferente en función del ámbito de trabajo. “Por ejemplo, en los municipios cercanos a Zaragoza, suelen ser personas de en torno a 50 años; si hablamos de gimnasios, la media puede bajar a alrededor de los 30. Aunque generalmente, son los adultos, de entre 40 y 60 años, más mujeres que hombres, quienes se preocupan por el cuidado de la dieta, ven que su cuerpo está cambiando y que lo que hacían antes ya no le sirve para mantenerse”.

La profesional, también investigadora en la Universidad de Zaragoza, no duda en afirmar que, desde hace unos dos años, se percibe un cambio de mentalidad en la sociedad a la hora de concebir la alimentación. Los productos que causan la pérdida de apetito, los diuréticos o los componentes laxantes han dejado paso, dice, a los menús saludables y perdurables en el tiempo: “Ya no se buscan las pastillas o los productos para perder peso rápido, pues la mayoría de pacientes ya han pasado por ese tipo de tratamientos y han visto que no son efectivos. Estamos experimentando un cambio en el estilo de vida y la gente está cada vez más concienciada de que la alimentación es determinante para prevenir enfermedades”, apunta, al tiempo que añade que Aragón, junto con Andalucía y Canarias, es una de las comunidades autónomas que presenta mayor incidencia en obesidad infantil y sobrepeso.

Promesas que suenan demasiado bien
“Cada año van apareciendo nuevas dietas milagro, pero nosotros no trabajamos con ellas”, señala María Luisa Miguel. La proteica, la paleolítica o la detox son algunas de las más sonadas actualmente. En el caso de la llamada paleolítica, consiste en comer como lo hacían nuestros ancestros, “pero ya se ha demostrado que no funciona, pues no hacemos el mismo ejercicio que ellos ni gastamos lo que ellos gastaban”; mientras que la detox se basa en la ingesta de batidos elaborados fundamentalmente con verduras, “dejando de lado las proteínas”.


Con este tipo de dietas milagro “siempre te van a faltar nutrientes y vitaminas y, a la larga, eso va a afectar a tu organismo”, argumenta la representante del Colegio. Algunos de los indicios que ayudan a identificarlas cobran forma de promesas “que suenan demasiado bien para ser verdad” como, por ejemplo, el que no conllevan esfuerzos o que no se va a engordar al dejarlas.

Seis meses para adquirir el hábito
La palabra dieta puede asociarse a algo negativo o muy personal. “No debería verse así”, afirma la profesional, que explica que los nutricionistas suelen utilizar los conceptos de menús y hábitos saludables, que no sean excluyentes y que se puedan aplicar a toda la familia en diferentes cantidades. “Es importante que el plato que se cocine en casa sea el mismo para la persona que está a dieta que para el resto. Así, no se sentirá excluida. Al fin y al cabo, hablamos de unos hábitos que deberíamos adquirir desde pequeños para dejar de hablar de dietas estacionalmente”, subraya.

Entre ellos, la nutricionista e investigadora aragonesa enumera de forma global el aumento de la ingesta de alimentos ricos en fibra, la sustitución de panes y pastas por integrales, un mayor consumo de frutas y verduras, así como de pescados y legumbres -2 y 3 raciones a la semana-, el incentivar el consumo medido de frutos secos o no excederse en el de aceite de oliva, además de evitar bollerías, embutidos y carnes rojas. El consumo de agua, el descanso y el ejercicio físico son considerados complementos indispensables.

Si hábitos como los anteriores se cumplen durante unos 4 o 6 meses, el estilo de vida ya está integrado y solo hay que realizar un control del paciente. “Puedes excederte un fin de semana por cualquier circunstancia, pero el lunes vuelves de nuevo a cumplirlos. Cuando los tienes tan incluidos en tu rutina, apenas lo piensas”, afirma María Luisa Miguel. Además, “la cifra del peso, para nosotros no es lo más importante”. “Es fundamental no hablar del número kilos que se deben perder semanalmente porque la persona puede frustrarse; preferimos que se vaya bajando en grasa”, cuenta.

Desde el Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Aragón indican que la solución nunca está en dejar de comer o pasar hambre, así como señalan el equilibrio como una de las claves para que las dietas funcionen. Este se materializa en porcentajes concretos sobre el consumo de alimentos: “un 55% de hidratos de carbono, un 15% de proteínas y un 30% de grasas, realizando entre 5 y 6 comidas al día”.







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