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Investigación

Los bebés de ocho meses ya saben cuándo necesitan un adulto y cómo lograr su ayuda

"Planifican sus acciones en lo que se refiere no sólo a lo que pueden hacer, sino también a lo que el mundo que les rodea puede hacer por ellos", indica el estudio.

Europa Press. Madrid Actualizada 26/08/2016 a las 09:30

Aunque parezca que los niños menores de un año no tienen posibilidades, por su falta de autonomía, de conseguir aquellos objetos que desean y que no están al alcance de su mano, lo cierto es que son tan listos que analizan su entorno, observan la capacidad de los adultos que les rodean y actúan en consecuencia para conseguir su objetivo.

Esto es lo que se desprende de un estudio, publicado recientemente en la revista 'Psychological Science', donde queda claro que los bebés entienden cuándo necesitan la ayuda de otra persona para realizar una tarea que no pueden hacer por si solos.

"Los bebés son sensibles al contexto social que les rodea y planifican sus acciones mientras toman conciencia del contexto social", ha afirmado el autor del estudio y científico psicológico Verónica Ramenzoni, del Instituto Max Planck de Psicolingüística en los Países Bajos y el Científico Nacional y el Consejo de Investigación Técnica en Argentina.

"Nuestros resultados muestran que los bebés planifican sus acciones en lo que se refiere no sólo a lo que pueden hacer, sino también a lo que el mundo que les rodea puede hacer por ellos", ha añadido. La investigación muestra también como los padres comprenden las acciones comunicativas de sus niños.

Ramenzoni, y el coautor del estudio, Ulf Liszkowski, del Instituto Max Planck de Psicolingüística y la Universidad de Hamburgo, querían entender cómo y cuándo los bebés comienzan a comunicarse. Su hipótesis es que los bebés utilizan sus habilidades motoras y percepciones del entorno para planificar y llevar a cabo acciones.

En un estudio, analizó las reacciones de 20 lactantes de 8 meses ante la imposibilidad de conseguir una serie de juguetes. Algunos de los juguetes estaban a su alcance, otros apenas estaban accesibles y algunos estaban claramente fuera de su alcance. En un bloque de prueba, un padre estaba en la habitación con el bebé; en otro bloque de prueba, el padre estaba ausente.

Ramenzoni y Liszkowski querían ver si los bebés responderían a los juguetes de manera diferente en las distintas condiciones. Para asegurarse de que los bebés estaban actuando por propia voluntad, se les dijo a los padres que solo actuarán si su hijo lloraba o les reclamaba de manera exigente.


Planeando sus acciones 

Los resultados mostraron que los bebés eran sensibles tanto al contexto físico como social de la situación, llegando más a menudo a los juguetes que estaban fuera de su alcance cuando sus padres estaban en la habitación que cuando estaban ausentes. En un segundo experimento, el padre fue sustituido por un cuidador o persona menos familiar y los resultados fueron parecidos, pero no iguales.

Los resultados revelan que antes de comunicarse de forma explícita a través de gestos, los bebés utilizan acciones instrumentales con la expectativa evidente que el adulto que les acompaña va a adoptar y completar sus objetivos.

En conjunto, estos hallazgos sugieren que los intentos de los niños para comunicarse mediante gestos, una capacidad que se sabe surge alrededor de los 12 meses de edad, se desarrolla a partir de las habilidades comunicativas anteriores como el acercamiento social.

La gran diferencia en el comportamiento de los bebés a través de contextos sociales sorprendió Ramenzoni. "Muchos bebés que estaban sentados solos ni siquiera intentaron agarrar objetos inalcanzables, pero cuando el padre estaba sentado junto a ellos lo intentaba fuertemente", explica.

El hecho de que se dedicaran a alcanzar los juguetes independientemente de si el adulto en la habitación era un padre o un experimentador sugiere que los bebés estaban planeando sus acciones en el contexto de una unidad social. "El comportamiento de los bebés es una indicación de que perciben a los adultos como la ampliación de su capacidad de actuar en el mundo", concluye Ramenzoni.
 







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