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Entrevista

“Escribir 301 sonetos es una locura”

El poeta, cineasta y fotógrafo zaragozano publica su tercer libro con un centenar de composiciones que forman parte de una trilogía.

Antón Castro. Zaragoza Actualizada 24/10/2014 a las 09:40
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Josian Pastor ha invertido quince años en sus 301 sonetos.L.I.

¿Qué significa para usted el soneto?

Considero que es una trampa de catorce barrotes de oro de la que es difícil escapar. Siempre se entra voluntariamente a ella sin saber que está impregnada de liga y te atrapa las alas como a un pajarillo. Quizás sea el oficio más disciplinado de la poesía por el tiempo a invertir en su férrea estructura.

¿Qué es lo que le ha llevado a escribir sonetos?

Posiblemente quise darme una lección a mí mismo después de quedar admirado por la maestría de algunos autores. Algo que, sin saber muy bien por qué, siempre he deseado ser. Ahora, después de quince años trabajando en mis sonetos, soy bastante más condescendiente con mi persona. No creo que volviera a emprender un proyecto semejante, aunque soy muy dado a engañarme a mí mismo y a elegir los caminos más largos y difíciles.

¿Cómo se había planteado el proyecto, qué quería hacer?

Quisiera sentir que mi vida tiene algún sentido, poder aportar algo a este mundo inmisericorde. Algo inmaterial y perpetuo que gane unos pasos a la muerte. El proyecto surgiómientras estaba escribiendo mi libro de romances ‘Devorando la Utopía (Romancero Pagano)’. Empecé por el verso octosílabo, pero me supo a poco. Quería ir más allá y de hecho, ha habido muchas ocasiones en las que me he terminado por rendirme. Es una especie de secreto, pero llevo rindiéndome toda la vida. ¿Será mi sino? Por eso intento luchar contra natura. Como el iluso que soy.

Ha publicado tres libros de sonetos... ¿Son diferentes, complementarios, que estéticas ha seguido?

‘Cien sonetos para cien noches de insomnio’ (2010), ‘Ciento un sonetos de una vida pasajera’ (2012) y ‘Cien sonetos robados al destino’ (2014), publicados todos ellos por Huerga & Fierro, son tres ediciones que espero algún día puedan ver la luz y se abracen como un solo ejemplar. A la suma de estos tres libros la he llamado desde el principio ‘Los Sonetos Aforisíacos (301 Sonetos)’. Respecto a la estética, quizá haya podido refinarme un poco conforme les iba dando forma. Los títulos, los temas centrales que describo y a los que canto han estado presentes desde el principio, pero el modo de trabajarlos, al igual que un oficio, puede que vaya mejorando día tras día debido a la mayor experiencia.

¿Ha querido recuperar lenguajes y términos en desuso?

Siempre me ha interesado el vocabulario en desuso. Hacer una pequeña referencia a palabras casi perdidas de nuestra lengua y darles una nueva oportunidad me parece importantísimo para agrandar nuestra riqueza léxica. ¿Acaso las palabras pueden morir?

 ¿Cómo se supera el artificio?

Haciéndolo explotar por los aires, sin ningunear lo vulgar que todo lo devora. El artificio también puede ser vulgar sin pretensiones didácticas. El exceso de boato hoy en día es casi ridículo. Poéticamente se salva, así lo creo yo, por su indudable acercamiento a los dioses que nos han dejado de lado. Desde la humildad del poeta atormentado es laúnica vía de escape frente a la muerte, la tierra, el polvo y la nada.

Dicen que el soneto es la forma más perfecta de la poesía. ¿Lo cree así?

En cierto modo sí. Sin menospreciar el haiku, el romance y cualquier composición poética, por extraña que parezca. El cómo se dice pasa a un segundo plano para dejar paso al qué se dice si lo que se dice tiene sentido poético y filosófico. Si cualquier idea simple, por burda que sea, llega adornarse con guirnaldas poéticas, vientos alisios que la empujen hacia las cumbres de la imaginación incontrolada, la llama que surge de esa idea se convierte en fuego eterno, letra empedrada, consejo, cultura, sagradas palabras... Valga de ejemplo.

Hablemos de su último libro... ¿Cuáles serían sus claves y sus ambiciones?

El poder terminarlo ya ha sido un éxito. La ambición de un escritor es, ante todo, el ser leído. Quiera dios (cualquiera de ellos) que así sea. Quizá el tono didáctico, existencial e irónico de mis versos esté diseñado para darme una lección a mí mismo respecto a la vida.

¿Por ejemplo, qué palabras te gusta rimar especialmente?

La búsqueda de la rima me da bastantes quebraderos de cabeza. Agustín García Calvo decía sentirse entusiasmado por la rima asonante, pero yo no descarto la consonante. Toda rima tiene su valía y su contexto.

¿Qué temas le preocupan más?

Son temas universales que todo el mundo ha hecho suyos alguna vez: amor, dolor, desamor, paisaje, burla, muerte, emoción, la fotografía... Temas entendibles, cercanos y respetados.

301 sonetos. ¿Eso qué es: locura, obsesión o una proeza?

Dejémonos de circunloquios... es una locura. La obsesión es otra de mis debilidades, y ha sido parte indispensable de esta historia de amor al fin materializada. También considero que ha sido un esfuerzo desmedido. Una pequeña proeza de un ser anónimo.

¿Qué le han dicho los poetas? Han escrito de usted García Calvo, Luis Antonio de Villena, Ángel Guinda...

Descubrir la poesía desde la perspectiva de su creación es difícil de explicar. Los poetas me han susurrado que la dureza de escribir poesía es contrapuesta a la extrema sensación de bienestar que genera el verso bien escrito.

¿Quiénes son sus sonetistas favoritos?

Difícil elección. Me gustan los clásicos, de ellos he bebido: Góngora, Lope de Vega, Shakespeare, Garcilaso, Cernuda, Quevedo, Juana Inés de la Cruz, el Marqués de Santillana y Joaquín Sabina entre otros muchos. Siempre me ha impresionado el soneto de Lope, “Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tal aprieto...” Cómo saca provecho de la idea de hacer un soneto por encargo me parece magistral.

Usted también es fotógrafo. Ha expuesto en varias ocasiones. ¿Cómo quiere que sea su fotografía?

Quisiera llegar al retrato perfecto. Poder desnudar el alma como Goya, de un brochazo, de un disparo. Sé que es imposible, pero insisto en que estoy hecho de la materia de los ilusos.

LA FICHA

Cien sonetos robados al destino. Josian Pastor. Huerga & Fierro: Poesía. Madrid, 2014. [Se presenta esta tarde, en la FNAC, con la presencia del poeta Manuel Forega, el editor Antonio Huerga y la pianista Lucía Pastor.]
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  • Pepelu24/10/14 13:26
    Josian nos ayuda a reflexionar Un genio de otros tiempos sin igual Aragonés que rara vez hace mal Pastor sin ganado que pastar Sus cortos y pelis nos harán amar Sus poemas sibilinos con moral Las fotos de mi pueblo como tal Es sin duda un maestro singular Que haríamos sin usted en Aldehuela Fuiste nuestro pregonero ideal Si ti, este pueblo sería una esquela Arcadio nos trajo un Pastor Un hombre increíblemente brillante Que en todo su trabajo pone Amor.





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