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Santander

El acusado de abusar de sus dos hijas durante años reconoce los hechos

Las peritos aseguran que él "no tiene ningún problema mental" y le condenan a 16 años de cárcel.

Agencias. Santander Actualizada 02/06/2016 a las 13:31
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El hombre acusado de abusar de sus dos hijas a diario durante años, desde que ambas tenían 9 y 10 años, ha reconocido los hechos en el juicio celebrado este jueves en la Audiencia Provincial de Cantabria y ha aceptado una pena de 16 años de prisión.

Tras reconocer que mantuvo relaciones sexuales con sus dos hijas, hechos de los que ha dicho arrepentirse y por los que ha pedido "perdón", el fiscal ha rebajado su petición de pena de 19 a 16 años, aplicándole la atenuante analógica de confesión.

Una solicitud a la que se ha sumado la defensa del acusado tras asumir éste "toda su responsabilidad" en unos "hechos tan graves" y que "ponen los pelos de punta a cualquiera". "Le honra, entre comillas, haber reconocido todo y con ello evitar pasar un mal trago a las víctimas", ha señalado la letrada.

Y es que, al asumir los hechos y, por tanto, declararse culpable, el fiscal ha renunciado a la declaración de los testigos citados en la causa, entre los que figuraban las dos hijas, su exmujer y su excuñada.

El acusado ha indicado que mantuvo relaciones sexuales con sus dos hijas --también tiene otros dos hijos varones-- y que éstas tenían lugar cuando su mujer no estaba en la vivienda familias.

Cuestionado por si los abusos eran diarios, ha dicho no saber "explicar" la frecuencia de los mismo. "Algún día no", ha apostillado.

En el caso de la hija mayor, de quien abusó desde 2005 a 2010 --desde los 9 a los 14 años--, ha reconocido que mantuvo con ella relaciones sexuales, penetrándola vaginal y analmente, y que éstas cesaron porque ella se lo pidió.

Mientras que, en el caso de la pequeña, de quien abusó de 2011 a 2013 --de los 10 a los 12 años-- y "desde el día que hizo la Primera Comunión", ha asegurado que también hubo relaciones sexuales a pesar de que los informes forenses lo habían descartado.

Ha detallado que las relaciones eran de "todo tipo", a veces "tocándola por todo el cuerpo" y otras "masturbándose".

No tiene ningún problema mental

Tras su declaración, ha comparecido en la vista las peritos que examinaron física y psicológicamente a las niñas y también al acusado, a quien le realizaron un examen psicológico concluyendo que "no tiene ningún problema mental" y sus facultades "están dentro de lo normal" a pesar de que su juicio crítico es "nulo".

Sobre la hija mayor, han indicado que padece un cuadro de "estrés postraumático crónico" debido a las "graves agresiones sufridas" durante años y a ello se añaden otros síntomas derivados de su toma de "conocimiento" de lo que estaba ocurriendo.

Según han explicado, a pesar mostrar una "aceptación a nivel emocional", la joven tiene una afectación "mucho más" marcada que su hermana, algo que han achacado a que llegó un momento en el que "supo exactamente" lo que ocurría y, por ello, pidió a su padre que cesará en sus abusos.

En concreto, han apuntado que no sólo padece estrés sino "una ansiedad excesiva" que la mantiene "siempre alerta", "dificultades para el sueño" y episodios de "reexperimentación" de los hechos.

En el caso de la hija pequeña, las peritos han descrito que, además de estrés postraumático, muestra un "aplanamiento afectivo", ya que no muestra "ni tristeza ni alegría", con una "reacción muy diferente" a la de su hermana mayor.

A pesar de que tanto la niña como el padre han reconocido que hubo relaciones con penetración, su informe lo descartó aunque han apuntado que "es posible" aunque no haya señales físicas.

Y es que, han explicado que, al ser la niña tan pequeña, "es muy difícil que hubiese un coito completo" y, por ello, ella dijese que "no notaba dolor" cuando ocurrían los abusos.

Rebaja de la pena

Ante la confesión del acusado y las explicaciones de las peritos, el fiscal ha modificado sus conclusiones. Así, ha solicitado la aplicación de la atenuante analógica de confesión y ha rebajado las penas solicitadas.

En el caso de la hija mayor, le reclamaba 12 años y lo ha rebajado a 10 años y un día, y en el de la pequeña, ha reducido la petición de pena de 7 años y 6 meses a seis años y un día.

Sin embargo, ha mantenido su petición de que se le imponga la prohibición de acercarse a su hija mayor durante 20 años y a la menor durante 15, así como de una indemnización de 25.000 euros para cada una de ellas por daño moral y 5.000 euros por las secuelas.

El fiscal ha explicado que, a pesar de la "gravedad" de los hecho enjuiciados, ha decidido rebajar la pena principalmente para "evitar el trago tan triste" que supondría para las dos hijas tener que "reproducir" lo acontecido en la sala y ante su padre y agresor.







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