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España

​Cuarenta años de los Tedax, los 300 policías que no pueden mirar atrás

El terrorismo yihadista ha abierto una nueva etapa en el trabajo de este grupo especializado.

Laura Camacho. Madrid Actualizada 14/02/2016 a las 00:06
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José Luis Millán, sargento de los Tédax, en la pirotecnia de Garrapinillos.José Miguel Marco.

Más de 400.000 actuaciones, 15.440 por artefactos explosivos, unas 30 al año por amenazas NRBQ, 16 fallecidos en sus filas... Cifras que resumen los cuarenta años del "complejísimo" trabajo de los 300 policías de los Tedax, la unidad que no puede mirar atrás.

"Somos el último escalón. Cuando se llama a los TEDAX por una amenaza es porque ya no hay nadie a quien llamar después". Lo dice Francisco Javier Hernández, inspector jefe de sección de esta unidad especializa en desactivar artefactos explosivos y que desde 2004 responde también a las amenazas de agentes nucleares, radiológicos, biológicos y químicos.

Una bomba en el hotel Ritz de Barcelona contra una personalidad de Oriente Próximo en 1972 fue el embrión para crear tres años después esta unidad con una treintena de agentes.

Hoy son alrededor de 300, entre ellos una decena de mujeres (la primera ingresó en 1990), distribuidos en 28 grupos por toda la Península, Baleares, Canarias y Ceuta y Melilla, en continuo "reciclaje", según explica Hernández, pues las amenazas también han ido evolucionando.

ETA ha marcado sin duda la historia de los Tedax. Cuatro décadas después, con los atentados del 11M como una de las actuaciones más difíciles de su trayectoria, los desafíos se sitúan en el terrorismo yihadista.

"Estábamos acostumbrados a un patrón que más o menos seguían los etarras. Ahora existe la posibilidad de que pueda pasar algo distinto a lo que nos hemos enfrentado", dice este inspector, que deja claro que están preparados para responder.

Y es que el día a día de un TEDAX pasa, no solo por tener todo el material técnico a punto ante una llamada, sino también por el estudio constante de posibles amenazas y de respuestas, un "complejo trabajo de base e inteligencia" para anticiparse a los criminales.

Francisco Javier Hernández pone el foco en la tecnología, que facilita a las fuerzas de seguridad su trabajo -de hecho cuenta con una treintena de robots- pero también "a los malos", porque las posibilidades actuales son "infinitas" respecto a hace décadas cuando los radiocontroles tenían un alcance limitado.

Ahora, los sistemas para activar un artefacto se han perfeccionado hasta el punto de que incluso objetos cotidianos puede servir para accionar una bomba a kilómetros de distancia.

Lo mismo sucede con los agentes NRBQ, un campo en continuo cambio y que exige a estos especialistas estar al día, a pesar de que hasta la fecha todas sus actuaciones por sustancias peligrosas han resultado ser falsas alarmas.

¿Que cualidades tiene que cumplir un Tedax? Hernández lo tiene claro. No hay policías más valientes aquí que en otros destinos. "Todos tenemos el mismo miedo y el que diga lo contrario tiene un problema porque se queda fuera".

"En los Tedax no vas a encontrar ni héroes ni cobardes, sino gente que sepa controlar su miedo, pero tampoco bloquearse ante una dificultad", continúa el inspector, quien "más allá de las palabras grandilocuentes", subraya que un policía de esta unidad tiene que ser "una persona normal, sensata, organizada, disciplinada y que conozca sus límites".

Sobre estas características se valora una más que no todos los que superan el examen teórico cumplen cuando son evaluados por los psicólogos: la capacidad de trabajar en equipo.

"Por muy fenómeno que seas, un Tedax no es nadie si solo sabe trabajar de forma individual porque es vulnerable y frágil", destaca Hernández, que califica el trabajo de esta unidad como "lo siguiente a complejo".

Con todo, unos 150 policías se presentan al examen de las 15 o 20 plazas que se convocan. Los 30 mejores se someten al escrutinio del gabinete de psicólogos que analizan si el perfil del agente se ajusta al patrón exigido.

No se trata de cortar el cable como en las películas, sino de ser "muy metódico" y "disciplinado". Un Tedax tiene que tener en cuenta los matices y seguir unos pasos, eliminar posibilidades e ir minimizando riesgos poco a poco en función de la amenaza, pues "no es lo mismo un coche que una maleta o una persona con explosivos".

Todos los que se presentan al examen llegan con las ideas claras del compromiso que supone integrarse en esta unidad, tanto que la mayoría de los que finalmente se convierten en Tedax, lo es hasta que se jubila como policía.

"Cuando superas los cursos, comienzas a estudiar de nuevo y, al final, cuando te quieres dar cuenta llevas más de 20 años aquí", concluye sonriente Francisco Javier.







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