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Política

Refugiados, huracanes y populismo

El factor coreano, el auge de China o las políticas de Trump, entre otros temas, caracterizarán este 2018.

Mariano Aguirre Actualizada 03/01/2018 a las 18:39
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En 2018 habrá más inmigración y solicitudes de asilo desde Oriente Medio, África, Asia y América Latina debido a pobreza insostenible, violaciones de derechos humanos, corrupción y guerras. La gente continuará huyendo de Siria, Yemen, Iraq y Afganistán, Nigeria y la República Democrática del Congo, entre otros países. Más de un millón de rohingyas (musulmanes) de Myanmar estarán en el limbo jurídico en Sri Lanka, mientras seguirán saliendo miles de personas del caos venezolano.

Continuarán las catástrofes (incendios, huracanes, sequías) debido al cambio climático, dando lugar a hambrunas, posibles epidemias y más desplazamientos de población, y competencias entre ellas por falta de recursos.

En Estados Unidos, Europa y Australia, y en otros países hacia los que se dirigen los flujos migratorios, como Sudáfrica, Israel y Argentina, responderán populismos de derechas y mensajes racistas sobre la preservación de supuestas esencias culturales y nacionales. También se agudizará la tensión entre las visiones ultraconservadoras y liberales del mundo, y esto se proyectará en campos como la religión y las identidades nacionales, étnicas y sexuales.

El factor coreano

El presidente Donald Trump adoptará más medidas socialconservadoras contra los extranjeros musulmanes y latinos. Mientras, su gabinete militar, liderado por el general John Kelly, se ocupará de la política exterior aparentando ser el país líder en un mundo multipolar donde nadie tiene la hegemonía. Washington mantendrá efectivos en Afganistán e Iraq, y asesores militares en países de África subsahariana, pero evitará, pese a la retórica de Trump, atacar a Corea del Norte e Irán. En el primer caso, eso podría provocar terribles represalias sobre Corea del Sur y Japón. En el segundo, inflamaría todavía más Oriente Medio.

Estados Unidos depende de la voluntad de China, que tiene el control económico de Corea del Norte. A la vez, el régimen de Pionyang trata de mantener al menos parte de su programa nuclear militar, temiendo que, de otro modo, acabaría como el de Sadam Husein.

El ascenso de China

Al haberse retirado de los tratados de libre comercio del Pacífico, y de París sobre cambio climático, Estados Unidos deja el camino libre a China, que acelerará sus inversiones y el establecimiento de redes productivas y económicas, y alianzas en Asia-Pacífico (la nueva ruta de la seda), Europa, África y América Latina.

Por su parte, despreciada por Trump, la Unión Europea tratará a China como una aliada económica y comercial. La debilidad de la OTAN se agudizará debido a dos aliados poco fiables: Turquía y Estados Unidos.

La UE enfrentará dos problemas internos. Primero, la compleja negociación sobre la salida del Reino Unido, que es un constante recordatorio de la crisis de la unidad europea. Segundo, Bruselas carece de un programa social y económico alternativo al neoliberalismo imperante que resulte atractivo para millones de personas que vieron disminuir sus condiciones de vida desde la crisis de 2008. Muchas de ellas constituyen la base de partidos xenófobos europeos en Alemania, Austria y otros países.

Oriente Medio en llamas

Oriente Medio es la región más explosiva del mundo. La pugna hegemónica entre Arabia Saudí (líder de la cultura religiosa suní dentro del islam) e Irán (país que encarna la cultura religiosa chiita) se profundizará, con Washington tomando partido por el lado suní. Esto alienta las guerras de Siria, Yemen y Libia, y la crisis en el Líbano. La cuestión kurda en Iraq y Turquía renacerá debido a la represión en los dos países.

Aunque Estados Unidos imponga nuevas sanciones a Irán, y se retire del acuerdo internacional sobre su programa nuclear que se firmó en 2015, este país continuará estrechando relaciones con Europa y Rusia.

Como parte de su proyecto de asentarse como gran potencia, Rusia mantendrá parte de su presencia en Siria. Continuará la ofensiva de la alianza no declarada entre gobiernos locales, Washington y Moscú contra el Estado Islámico (EI), con un elevado coste en vidas para la población civil. Posiblemente habrá nuevos atentados terroristas más allá de la región, desde Pakistán a Europa.

El polémico reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump será otro factor de inestabilidad y pérdida de peso de Washington en la región.

Desafíos en América Latina

América Latina es el continente sin guerras, pero adolece de altos niveles de homicidios, crimen organizado (con especial incidencia en México y América Central), corrupción política y policial, y desigualdad.

La falta de empleo formal y acceso a servicios como educación y salud será fuente de tensiones sociales. Comunidades indígenas reivindicarán sus derechos y tierras, especialmente frente a las explotaciones mineras. Varias islas del Caribe y Puerto Rico carecen de fondos para la reconstrucción después de sufrir los huracanes en 2017. El Gobierno venezolano podría colapsar si China y Rusia le retiran el apoyo financiero.

El acuerdo de paz en Colombia acabó con la guerra con las FARC, pero encuentra la resistencia de las élites, el crimen organizado, y la incertidumbre sobre las elecciones en 2018. Mientras, es promisorio el alto el fuego entre el Gobierno y la segunda guerrilla del país, el ELN.

Dilemas para los republicanos

El Partido Republicano estadounidense tendrá que decidir qué hace con Trump. Los republicanos han esperado años para controlar la Cámara de Representantes y el Senado para impulsar su revolución conservadora: reducir los impuestos a los más ricos, eliminar la reforma del sistema de salud de Barack Obama y de protección medioambiental, y cambiar las leyes liberales sobre el aborto y matrimonios del mismo sexo.

En diciembre, el Congreso aprobó la reforma impositiva con la oposición del Partido Demócrata. Para el ‘New York Times’ es un «robo al erario» que reduce los impuestos de las grandes empresas y los más ricos penalizando a las clases medias bajas y a los más pobres.

La victoria en diciembre del candidato demócrata al Senado en el conservador estado de Alabama anticipa que en las elecciones para el Congreso en 2018 el trumpismo podría ser un lastre para los republicanos. Los demócratas tendrían que recomponer a una sociedad polarizada y fracturada, en la que ha aflorado con fuerza el racismo. Un reciente informe de Naciones Unidas señala a Estados Unidos como el país más desigual del mundo.

La investigación del fiscal especial Robert Müller sobre la supuesta connivencia del equipo electoral de Trump y el Gobierno ruso en las elecciones de 2016 será decisiva para el futuro del presidente. Si la interferencia rusa no existió, o no se puede probar, Trump y su «verdad alternativa» lograría una victoria sobre el aparato judicial y el FBI. La cuestión que podría afectar a Trump es la acumulación de acusaciones en su contra sobre acoso sexual. Si continúan los casos de congresistas que renuncian por este tema, podría verse en peligro.

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