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Normalización de relaciones

EE. UU. busca reanudar su diálogo de derechos humanos con Cuba

Es el tema más espinoso en el proceso de normalización completa de relaciones.

Lucía Leal. Washington Actualizada 03/07/2015 a las 09:19
Dos bicitaxistas leen el diario oficial Granma y Juventud Rebelde.Efe

Tras anunciar que abrirá su embajada en La Habana el 20 de julio, Estados Unidos vuelve la vista hacia el resto de diálogos pendientes en el proceso de normalización con Cuba, entre los que se espera que el relativo a derechos humanos cobre protagonismo dadas las marcadas diferencias sobre el tema.

El diálogo sobre derechos humanos, iniciado en marzo con una primera sesión de carácter técnico, es el tema más espinoso en el proceso de normalización completa de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, debido a los antagónicos puntos de vista y el reclamo estadounidense de una mejora en la libertad de expresión y asociación en la isla.

"Sobre el diálogo de derechos humanos, estamos ahora coordinando la fecha para la segunda ronda", reveló una alta funcionaria del Departamento de Estado, que pidió el anonimato, en una conferencia de prensa telefónica este miércoles.

Según expertos, no se espera que el diálogo resulte en grandes acuerdos, pero sí será un foco de tensión importante en el proceso de normalización iniciado en diciembre por los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y Cuba, Raúl Castro, e impulsado el miércoles con el anuncio de que los lazos diplomáticos se retomarán este mes.

"El diálogo será un foro para airear las diferencias entre el énfasis de Cuba en los derechos económicos y sociales y el enfoque de Estados Unidos en los derechos políticos y civiles", dijo Ted Piccone, experto en Cuba en el centro de estudios Brookings.

En la primera sesión del diálogo, en marzo, la delegación de Cuba denunció la "brutalidad y el abuso policial" en Estados Unidos, las "limitaciones" a los derechos laborales, las "ejecuciones extrajudiciales con el uso de drones" y el "limbo jurídico de los prisioneros en Guantánamo", la prisión situada en la isla.

Por su parte, Estados Unidos no ha ocultado sus diferencias con Cuba en lo referente al trato a los disidentes en la isla y la restricción de la libertad de expresión.

En su informe anual sobre los derechos humanos en el mundo, publicado la semana pasada, el Departamento de Estado denunció que Cuba registró el año pasado casi 9.000 detenciones arbitrarias y de corto plazo, la cifra más alta en los últimos cinco años.

"El mayor problema es el aumento en el número de detenciones arbitrarias y el acoso de la sociedad civil en Cuba. Quienes se oponen a la política de Obama en el Congreso exigen mejoras en esas áreas como condición para relajar el embargo", explicó Piccone.

Estados Unidos ha reconocido algunos avances por parte de Cuba, como la liberación a comienzos de este año de 53 individuos que Washington consideraba prisioneros políticos y las señales del Gobierno cubano de que podría permitir un mayor acceso de la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Según Piccone, la visita del papa Francisco a Cuba en septiembre "será una buena oportunidad para dar seguimiento a los compromisos de derechos humanos" del Gobierno cubano.

Sin embargo, si Cuba cambia su política de derechos humanos "será porque se está adaptando a acontecimientos internos" en la isla y no por su diálogo con Estados Unidos, según afirmó el presidente del centro de estudios Diálogo Interamericano, Michael Shifter.

Estados Unidos confía, en todo caso, en que la mejora de su relación con Latinoamérica propiciada por el acercamiento a Cuba repercuta precisamente en una mayor voluntad de los países del continente de presionar a Cuba para que aumente su respeto a los derechos humanos.
"Hay muchos países en el continente que trabajarán con nosotros, públicamente o en privado", para presionar a Cuba en ese sentido, aseguró en mayo la secretaria de Estado adjunta de Estados Unidos para Latinoamérica, Roberta Jacobson.

Pero, según los expertos, es poco probable que haya denuncias públicas de los países del continente sobre un tema tan delicado.

"Como mucho, veremos a otros países latinoamericanos aumentar su diplomacia privada con La Habana y alentarles a mejorar su historial de derechos humanos", pronosticó Piccone.

Con él coinciden Shifter y Geoff Thale, el director de programas de la Oficina de Washington para Latinoamérica (WOLA).

"Los más de 50 años de embargo de Estados Unidos han fijado, para muchos Gobiernos y actores políticos, la noción de que las peticiones de cambio en Cuba son en realidad parte de una estrategia para el cambio de régimen, y no creo que ese concepto vaya a cambiar de la noche a la mañana", indicó Thale.

Entre los otros diálogos iniciados entre Estados Unidos y Cuba hay uno sobre telecomunicaciones y otro sobre tráfico de personas, además de las conversaciones pendientes sobre los reclamos de compensación económica de ambas partes y la solicitud de Washington de extraditar a algunos fugitivos buscados por la Justicia estadounidense.







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