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EE. UU.

Lágrimas y espaldas de la Policía de Nueva York a su alcalde en el funeral del agente asesinado

Miles de policías despidieron a Wenjian Liu asesinado junto a Rafael Ramos en Nueva York,

Efe. Nueva York Actualizada 04/01/2015 a las 20:19
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Espaldas al alcalde de Nueva YorkAgencias

Miles de policías se despidieron en Nueva York de su compañero Wenjian Liu, asesinado el 20 de diciembre, en una sencilla ceremonia marcada por las lágrimas derramadas por el padre y viuda del fallecido y por las decenas de policías que volvieron a dar la espalda al alcalde Bill De Blasio.

No fue un gesto multitudinario, como sucedió en el funeral de Rafael Ramos, el otro policía asesinado a sangre fría por el afroamericano Ismaaiyl Brinsley, pero volvió a ser la imagen de la ceremonia, algo que el jefe del Departamento de Policía de Nueva York, William Bratton, había querido evitar mediante un comunicado interno a sus subalternos.

Bratton había advertido en vano que "el funeral de un héroe es un momento de aflicción, no de queja" y que "cuando visten el uniforme de este departamento, se comprometen con la tradición, el honor y la decencia que conlleva".

Así quedo patente que la crisis entre el alcalde y los sindicatos de policía sigue abierta, pese a las reuniones que han tenido lugar esta semana y a que ayer De Blasio apareció por sorpresa en el velatorio de Liu sin provocar reacciones de agravio.

Los agentes que desoyeron a Bratton volvieron así a mostrar su repulsa al alcalde por apoyar las manifestaciones contra la brutalidad policial que tuvieron lugar en Nueva York.

Según los sindicatos, la actitud de De Blasio favoreció el clima de crispación que llevó a Brinsley a asesinar a los dos policías en venganza por la muerte de Eric Garner y Michael Brown, de raza negra, a manos de policías de raza blanca.

Consciente de esta delicada situación, De Blasio, además de destacar hoy la trayectoria ejemplar de Liu, de 32 años, llamó a recuperar el espíritu de conciliación y armonía que caracteriza a una de las ciudades más cosmopolitas del mundo.

"Siempre ha habido tiempos en que esa armonía era retada. En las últimas semanas así ha sucedido", dijo De Blasio. "Volvámonos a dedicar a esas tradiciones neoyorquinas de mutuo entendimiento y armonía", dijo.

La ceremonia, aplazada hasta para que llegaran los familiares de Liu desde China, comenzó a las 11.00 (15.00 GMT) pero ya cinco horas antes, y a pesar del frío y la lluvia, se empezaron a arremolinarse en la casa funeraria miles de policías, tres autobuses de neoyorquinos de ascendencia china llegados desde Queens y los medios de comunicación.

No acudieron ni el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, ni el gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, quien canceló su asistencia a causa de la muerte de su padre, Mario Cuomo.

Así, fue el director del FBI, James Comey, el que hizo el discurso inaugural y subrayó que 115 policías fueron asesinados en el último año, lo que describió como un "impactante aumento respecto a 2013".

Tras De Blasio, que recordó cómo Liu llamaba todos los días a su padre al salir del trabajo para decirle que se encontraba bien y que ya iba a casa, fue el turno de William Bratton, quien definió a Liu como un hombre "que creyó en la posibilidad de hacer del mundo un lugar más seguro".
"Es lo que hacemos los policías, aunque nos expongamos a peligros", manifestó.

Tras los discursos de las autoridades, llegó el turno de la familia. El padre de Liu habló en chino, en presencia de un traductor, y dijo sin poder reprimir las lágrimas que era "el día más triste" de su vida.

"No tengo palabras para expresar mi dolor. Mi único hijo se ha ido", dijo.
"Eras el mejor hijo, el mejor marido, nuestro policía favorito y nuestro mejor amigo. Estamos muy orgullosos de ti. Te querremos siempre", añadió.
La encargada de pronunciar el último discurso al que tuvieron acceso los medios fue su viuda, Pei Xia Chen, con quien Liu se había casado apenas dos meses antes de su asesinado.

Inconsolable, recordó a Liu como su "alma gemela". "Era objetivo en su aplicación de la ley y siempre la aplicaba con respeto", dijo, y tras sus emotivas palabras comenzó la ceremonia religiosa, oficiada por monjes budistas.

Pocos minutos después de las 13.00 (18.00 GMT), el féretro de Liu, vestido con la bandera de la Policía de Nueva York, salió de la casa funeraria hacia el coche fúnebre sobre los hombros de ocho agentes para dirigirse luego al cementerio de Cypress Hill, para recibir sepultura.







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