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Atletismo

La campeona del mundo de Castelserás que hizo historia en el atletismo español

Carmen Valero fue bicampeona del mundo de cross hace 40 años y la primera atleta española que participó en unos Juegos Olímpicos

Paula Figols. Zaragoza 13/03/2016 a las 06:00
Cross en Sabadell, 1977


Hace cuarenta años, una chica joven nacida en Castelserás (Teruel) hacía historia en el atletismo español. El 28 de febrero de 1976 Carmen Valero ganó el campeonato del mundo de cross en Gales con 20 años. Al año siguiente, revalidó su título en Alemania. Ella fue la primera atleta española que participó en unos Juegos Olímpicos: en Montreal 1976. Carmen también ganó ocho veces el campeonato de España de cross, la última en 1986 en Barbastro. La Asociación Española de Estadísticos de Atletismo la nombró la mejor atleta española del siglo XX. En categoría masculina el galardonado fue Fermín Cacho.

Y todo lo cuenta con humildad y pasión. "Si volviera a nacer, haría lo mismo. Siempre me ha gustado mucho correr y he disfrutado mucho con el atletismo. No he hecho ninguna celebración especial por el 40º aniversario de mi primer campeonato del mundo. No me considero nadie especial, aunque sí fui una pionera", reflexiona Carmen desde Sabadell, con 60 años, prejubilada de un banco y que sigue practicando deporte (lo que le deja su rodilla).

Carmen nació en Castelserás y poco tiempo después su familia se trasladó a Cataluña, donde ella ha vivido siempre. "Mi familia es aragonesa aunque he hecho mi vida en Cataluña. Me siento medio catalana, medio maña", apunta. Sus padres se instalaron en Cerdanyola, y ella recuerda su infancia siempre corriendo.

Corría de niña con un cascabel


"Siempre iba por los caminos y por el monte corriendo. Con 6 o 7 años mis padres me pusieron un cascabel en el pie para saber dónde estaba. Le pedía insistentemente a mi padre que me apuntara a algún club para correr. Yo quería correr, me daba igual dónde o cómo. Cuando tenía 12, mi padre me llevó a la pista de atletismo de Sabadell. Allí conocí a Josep Molins, me dijo que podía ir a probar con su club, el Juventud Atlética de Sabadell. Yo tenía unas zapatillas Victoria que resbalaban mucho y muchas ganas", recuerda sus inicios.


Carmen pasó a entrenar a diario y a destacar en competiciones. Su famila se trasladó a vivir a Sabadell para facilitarle los entrenamientos. "Carmen tenía una voluntad de hierro. Quería ser una campeona y lo consiguió. Corría y trabajaba, luchaba mucho", recuerda Josep Molins, su entrenador. Josep, 83 años, también fue atleta olímpico y campeón de España, y sigue viviendo en Sabadell.


Mientras estudiaba (Comercio) y trabajaba (desde muy joven en la tienda de Deportes Molins), Carmen seguía entrenando duro y ganando carreras. El cross siempre fue su disciplina preferida. Fue campeona de España de cross seis años consecutivos (1973 a 1978), y luego en 1981 y 1986. Tras quedar tercera en el campeonato del mundo de Rabat (1975), llegó su momento en 1976.


"Recuerdo muy bien aquella carrera. Antes de correr, los responsables de la federación española dieron una charla a los chicos. A nosotras no nos hicieron ni caso. Pregunté y me respondió el director técnico: 'con lo culonas y pechugonas que sois, haced lo que podáis'. En la carrera fui delante con la rusa, Tatiana Kazankina. A falta de un kilómetro y medio ataqué, y la dejé atrás. En la recta de meta, vi al de la federación y le dije 'mira cómo ganan las culonas'".

La espina clavada de los Juegos Olímpicos de Montreal


Ese verano de 1976 se celebraron los Juegos Olímpicos de Montreal. Carmen corrió los 800 y los 1.500. "Tengo una espina clavada -reconoce 40 años después-. Estaba muy bien preparada, llegaba muy bien, con muchas opciones de hacer algo grande en el 1.500. Pero te lo juegas todo en un instante. Una atleta alemana me empujó en la curva y perdí varias posiciones".

En 1977 volvió a ganar el campeonato del mundo de cross, en Alemania. Carmen dejó de competir temporalmente en 1981 por una lesión de rodilla y luego para ser madre (tiene una hija). Volvió a competir en cross y pista hasta finales de los años 80. En su trayectoria fue campeona de España de 800, 1.500, 3.000 y 5.000.

"Carmen fue una adelantada a su tiempo. Consiguió unos resultados espectaculares en distintas disciplinas. El atletismo ha cambiado mucho. Entonces no tenían becas ni ayudas. Los atletas debían compaginar trabajo, estudio y deporte", afirma Javier Hernández, presidente de la Federación Aragonesa de Atletismo.

El camino hacia la igualdad


Cuando Carmen quedó campeona del mundo, los hombres recibían de premio 1 millón de pesetas y las mujeres, 100.000. Ahora los atletas hombres y mujeres tienen las mismas condiciones. "Ha costado mucho llegar hasta donde estamos. Yo aporté mi granito de arena. Ahora hay becas, ayudas, igualdad en los premios económicos, patrocinios y reconocimiento", afirma Carmen.

Sigue y aplaude los logros de los atletas españoles de hoy, pero no les envidia. "Yo corría con mucha libertad y he disfrutado mucho. Yo elegía las carreras que quería. Ahora hay muchas más presiones y condicionantes. No pude vivir del atletismo, pero he sido muy feliz", asegura.

Carmen vive tranquila en Sabadell. Se acuerda de los veranos de su infancia en Castelserás. Le gusta seguir practicando deporte (gimnasio, bici, nadar) y solo lamenta que su rodilla no le deje correr.







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