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Valladolid 1 - Real Zaragoza 2

Tres puntos dorados ponen al Zaragoza en la mejor órbita

El equipo aragonés supera 1-2 al Valladolid con oficio, fe y sufrimiento y se confirma como aspirante al ascenso en la recta final de la liga. Lanzarote y Pedro, que fue expulsado, marcaron los goles en Zorrilla.

Paco Giménez. Valladolid Actualizada 17/04/2016 a las 18:15
Los jugadores del Real Zaragoza celebran el gol de LanzaroteLFP

Oro molido. Un tesoro. Eso son para el Real Zaragoza los tres puntos cosechados en el difícil estadio José Zorrilla ante un Valladolid nervioso, atacado por su mala racha de resultados, al que los aragoneses supieron manejar con mano izquierda hasta dejarlo noqueado por 1-2 en un igualado y no demasiado vistoso partido de fútbol. El equipo de Carreras, de este modo, recorta tres puntos con el ascenso directo, dado que el Alavés perdió previamente por 1-0 en Girona, y se queda a cinco de distancia de los zaragocistas.

La primera parte siguió exactamente el mismo guión del último desplazamiento, aquel que acabó con derrota 2-1 en Elche. Es decir, gol tempranero del Real Zaragoza, que se las prometía muy felices controlando el juego insustancialmente durante muchos minutos, hasta que un error defensivo en la salida del balón, en este caso de Guitián, provocó una falta en contra que acabó increíblemente con el 1-1.

Como en el anterior episodio en campo ilicitano, el origen fue un chut lejano de Mojica que Manu Herrera, muy blando de manos en varias paradas, rechazó en corto dejando el balón muerto en el área pequeña. Y, como en el Martínez Valero, ningún defensor zaragocista acudió a ese rechazo. Solo fueron los delanteros pucelanos, ante la perplejidad de todo el mundo. Villar remató en semifallo y Manu del Moral remachó de cabeza sobre la misma raya. Se repitió la deficiente actitud global del portero y los defensores zaragocistas en esta importante jugada que metió al Valladolid en el partido a falta de tan solo seis minutos para el descanso.

Antes, el Real Zaragoza no pudo empezar mejor el duelo. Primero, porque en el minuto 4, cuando todo estaba aún arrancando, el extremo Mojica sacó un centro preciso que Villar cabeceó al larguero. De lo que pudo empezar torcido desde el mismo inicio del envite, el Zaragoza pasó al revés de la moneda: fue el equipo aragonés el que se adelantó en el tanteador en su primera llegada al marco vallisoletano. Una buena jugada de combinación por la banda izquierda entre Rico e Hinestroza, desembocó en un buen centro al área del lateral burgalés que Lanzarote empalmó de primeras con la zurda lejos del alcance de Kepa.

Hubo quince minutos en los que los locales, pitados por su público, estuvieron a merced de los zaragocistas. Pero los de Carreras no supieron atacar la herida moral de los blanquivioletas. Solo el activo Hinestroza, en un eslalon individual que lo llevó a la línea de fondo, provocó peligro de nuevo en el área castellana. Pero su centro no fue a parar a nadie de rojo, no tuvo precisión en el remate final de una brillante acción personal que se fue al limbo.

Poco a poco, un espeso Valladolid fue llegando a las proximidades de Herrera con cierto veneno. La primera oportunidad tras el shock del 0-1 la tuvieron los locales en el minuto 18. El incisivo Villar se quedó solo, mano a mano, tras una contra perfecta de Roger, pero su disparo lo sacó el portero zaragocista a córner afortunadamente por encima del larguero, a una mano. En el 29, sería de nuevo Villar el que rozaría el gol. Cabeceó junto al poste un centro templado por el lateral Hermoso desde la izquierda. La defensa zaragocista, por alto, no estuvo nunca expeditiva.

Mojica advertiría a Herrera de lo que iba a venir poco después en el gol del empate a uno. Fue otra falta, en el 33, que lanzó directamente y el guardameta zaragocista despejó a córner con más apuros de los debidos. Seis minutos después, la resolución ya no tendría tan buena fortuna para Manu Herrera.

Entremedias de esta reacción con premio de los pucelanos, el Zaragoza casi ni apareció en el área de Kepa. Solo un balón muerto que le quedó a Pedro con opciones de haber generado peligro, fue desaprovechada por el mal control y la falta de decisión del alicantino. Dongou fue una isla inconexa. Y la segunda línea nunca encontró más de dos pases seguidos potables. Con el 0-1 a favor, los tomates se acomodaron demasiado, no tuvieron excesiva ambición por haber hecho el 0-2 y se recrearon en exceso en su suerte, postura que pagaron caro con el gol de la igualada.
 

Segunda parte en inferioridad


De nuevo, como cada fin de semana, el intermedio se antojaba clave para obrar la rehabilitación del deslavazado juego zaragocista. Carreras tenía tarea durante ese cuarto de hora de ínterin. Y, a decir verdad, en cuanto a la calidad del juego, poco cambió. Eso sí, se dio lo más meritorio de la noche pucelana para el Zaragoza: esta vez, al contrario que en otros precedentes cercanos, el equipo aragonés tuvo fuerzas para reaccionar y volver a intentar ponerse por delante. No fue un equipo conformista con el 1-1 (realmente, a estas alturas eso ya no sirve) y buscó el 1-2 que llegaría nada más pasar el cuarto de hora de la reanudación.

De nuevo una jugada de Hinestroza por la izquierda, gambeta de la casa incluida a Chica, terminó en un centro al segundo palo que Lanzarote remató picado con el pie y, en el lío posterior en el área pequeña, Pedro acertó a empujar con buena dosis de fortuna para que, tras dar en el portero Kepa, la pelota entrase lentamente lo justo, rebasando la línea por centímetros. El linier y el árbitro lo vieron claro y nadie protestó un gol que acabaría dando los tres puntos a los zaragocistas.

En la media hora final, llegó la parte más inconexa del juego. Los cambios, el alboroto típico, las malas decisiones del árbitro, el cántabro Cordero Vega, que perdonó la roja al central local Marcelo Silva y luego no midió por el mismo rasero a Pedro, al que sí expulsó a falta de 16 minutos. El Zaragoza llegó muy poco cerca del gol. Se preocupó más de sujetar el triunfo que ya tenía en la mano. El Valladolid cayó en la histeria. Su público no dejó de pitarle, lo cual fue un aliado más de los de Carreras.

Villar, el otro exzaragocista, Rodri, y Guzmán, fueron los que más cerca estuvieron del 2-2, pero no tuvieron pulso en el remate final. Sobre todo Villar, en el minuto 18 (dos después del gol de Pedro), chutó fuera a placer, en el segundo palo, con Herrera batido. El Zaragoza sufrió más por el envoltorio, por el hecho de que Cordero lo dejase con diez hombres, que por la propia fortaleza del rival.

Carreras cambió a un cansado Ros, se vio forzado a sustituir a Vallejo, que pareció resentirse de su lesión muscular (al menos, se sobrecargó) y también relevó a Lanzarote, en un cambio que se entendió menos. Por fin jugó unos minutos Tarsi, al final, para poner algo de orden en la presión del adversario. También Diamanka pisó el césped un cuarto de hora. Lo peor, la pérdida de Pedro para el próximo día por una nueva roja. Una mala costumbre que ha adquirido, involuntariamente, el equipo zaragozano en las últimas jornadas, donde está acometiendo demasiados minutos en inferioridad.

Al final, explosión de alegría en el equipo y la afición desplazada. El ascenso, superada la crisis de resultados de marzo, vuelve a asomar cercano. Tras dos victorias seguidas, el equipo buscará ahora una regularidad de la que ha carecido en toda la temporada.

 

Ficha Técnica


Real Valladolid: Kepa; Chica, Marcelo Silva (Samuel, 57), Juanpe (Rodri, 81), Hermoso; Álvaro Rubio, Leao; Villar (Guzmán, 84), Manu del Moral, Mojica; y Roger.

Real Zaragoza: Manu Herrera; Isaac, Guitián, Vallejo (Abraham, 84), Rico; Dorca, Javi Ros (Diamanka, 76); Lanzarote (Tarsi, 68), Pedro, Hinestroza; y Dongou.

Árbitro: Cordero Vega (Comité Cántabro). Expulsó a Pedro por doble amarilla (55 y 74). Amonestó a Javi Ros (38), Marcelo Silva (42), Manu del Moral (78) y Samuel (80).

Goles: 0-1, min. 7: Lanzarote. 1-1, min. 39: Manu del Moral. 1-2, min. 61: Pedro.

Incidencias: Tarde muy fría y desagradable, con nubes, algo de lluvia, fuerte viento y apenas 10 grados. El césped, muy rápido y pesado por los aguaceros caídos en las 24 horas anteriores. En las gradas, 8.761 espectadores, un centenar llegados desde Zaragoza.







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