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Juegos Paralímpicos

El Team Santas pedalea hasta el bronce

El turiasonense Eduardo Santas celebra el tercer puesto en la prueba de velocidad por equipos, su primer metal paralímpico, arropado por su familia.

Arantza Cortés. Río de Janeiro Actualizada 12/09/2016 a las 19:19
Fernando Santas, su hijo Fernando y su mujer, María Royo, celebran el bronce en el Velódromo.A. Cortés

Los Santas son una familia que lleva el ciclismo en las venas. El abuelo Jesús corrió en los años 50 con ilustres como Adolfo Bello y José Casorrán; el padre, Fernando, lleva más de 300.000 kilómetros en las piernas; el hijo mayor, Fernando, también sujetó el manillar con determinación en pruebas amateur, y ayudó al pequeño, Eduardo, a dar sus primeras pedaladas y a seguir con la tradición.

Con 4 años, Eduardo sufrió una parálisis cerebral, y sus secuelas fueron una hemiplejia en el lado derecho del cuerpo. El ciclismo fue un medio para rehabilitarse pero "también para olvidarme de mi discapacidad", dice el turiasonense, que ayer recogió el primer trofeo para el Team Santas. El aragonés subió al tercer cajón del podio en la prueba de velocidad por equipos (clase 1-5), que se celebró en un abarrotado Velódromo Olímpico. "Todo ha salido como esperábamos y es una gran alegría. Son mis primeros Juegos, es mi primera medalla y estoy en una nube. Estoy muy emocionado y muy agradecido", comentaba Eduardo al finalizar al prueba. Gran Bretaña se alzó con la medalla de oro (48.635, nuevo récord del mundo), mientras que China se hizo con la plata.

En la grada, su principales animadores: Fernando padre, Fernando hijo y su mujer, María Royo, se abrazaban, llorosos. Ataviados con unos maillots preparados para la ocasión: por delante, con el nombre del campeón, porque para los que quieren al corredor, y son muchos, Eduardo es el mejor y un ejemplo de sacrificio y pundonor; por detrás, el logotipo de los Juegos Paralímpicos con el nombre impreso de España. "Desde que le dio el infarto cerebral llevamos toda la vida luchando. Y acompañándolo en todos campeonatos. Venir a Río era su ilusión, y nosotros estamos aquí arropándolo. La ocasión lo merecía. Es un orgullo que el crío suba al podio, era el objetivo que perseguía. Tiene un carácter ganador. Ya tiene el premio", decía Fernando Santas, que no paró de gritar el nombre de su chico.

Él se volcó con Eduardo en los momentos "duros". Le subió a una bici y le enseñó a mantener el equilibrio, y a seguir el camino de la constancia y el trabajo, "necesarios para seguir adelante en la vida". Fernando preparó a su niño en su Tarazona natal, hasta los 14 años, que dio el paso a la categoría cadete enrolado en el Asesoría Santas, el equipo que patrocinaba su propio padre. Con la mayoría de edad, el medallista de bronce dio el salto a la competición paralímpica, entrando a formar parte de la selección española en 2010.

Eduardo se siente sobre la bicicleta "feliz". "Nunca he pensado en mis limitaciones como un problema, a pesar de estar siempre presentes", explicaba. Sus piernas le han llevado en seis años ha embellecer un currículum deportivo que comenzó en el Mundial de México de 2014, celebrado en Aguascalientes. Allí se colgó el oro en velocidad por equipos. Al año siguiente fue plata en Apeldoorn (Holanda) con el combinado nacional, pero en la prueba de fondo en carretera sumó su primer metal individual, bronce. Este año, en marzo, repetía doblete de bronce en el Mundial de Monticciari (Italia) y recibió la confirmación de que tenía el pasaporte para Río.

"Es muy metódico y maniático. Él tiene en la cabeza lo que quiere y se empeñará en cumplirlo sí o sí", contaba su hermano. "Él aspira a lo máximo y siempre está motivado física y mentalmente. Lo transmite en su forma de correr", añadía su cuñada, María Royo.

El viernes pasado debutó en los Juegos. Se quedó fuera de la final de los 3K persecución individual en pista (C3), y al día siguiente se llevó el diploma olímpico en la contrarreloj individual 1.000 metros. Pero Eduardo sabía que su momento tenía que llegar, y junto con sus compañeros Amador Granados y Alfonso Cabello. El trío se clasificó para la lucha por las medallas al finalizar terceros tras completar las tres vueltas al Velódromo (750 metros) con un tiempo de 51.011. en la fase clasificatoria. El podio se lo jugarían contra Estados Unidos. Y los tres pedalearon con corazón por el ansiado bronce. "Es el premio a la constancia y al trabajo. Hay que disfrutarla. Mi familia ya me ha visto en el podio. Es lo que más deseaba", concluía Eduardo Santas.







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