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Pérez-Reverte: "El español se siente tirado como un perro, igual que Alatriste"

El escritor subraya que, cuando escribe una nueva entrega de Alatriste, no fuerza los paralelismos con la época actual, pero ahí están. Estos días 'El puente de los asesinos'.

EFE. Madrid Actualizada 26/10/2011 a las 14:38
10 Comentarios

El escritor Arturo Pérez-Reverte publica estos días 'El puente de los asesinos', la séptima entrega de las aventuras del capitán Alatriste, un héroe que había "perdido la fe en la patria y en el rey" y que vivió en un imperio en decadencia, como lo está ahora el mundo occidental.

"La vieja Europa como referente cultural y moral del mundo civilizado se ha terminado. Estamos viviendo el final de una época y en eso hay muchas similitudes con el siglo XVII, porque el español de ahora se siente tirado como un perro, igual que se sentía Alatriste", decía Pérez-Reverte en una entrevista con Efe.

Situada en la Venecia
corrupta e intrigante del siglo XVII, esa ciudad que, según Quevedo, era una "puta del mar, desvergonzada e hipócrita", el nuevo Alatriste llega mañana a las librerías con una tirada inicial de 260.000 ejemplares, lo que da idea de hasta qué punto estas novelas, que publica Alfaguara, han calado en los lectores.

Tan solo en el ámbito hispano se han vendido más de cuatro millones de ejemplares.

Cuando creó este personaje hace quince años, el escritor no pretendía "explicar el Siglo de Oro" porque eso "es imposible" y no podía "asumir esa responsabilidad". Sólo ha tratado de "abrir una humilde puerta para que, por ella, el que quiera acceda a otros aspectos más concretos y pase, por ejemplo, a Quevedo, a Lope, a Calderón o a Cervantes", afirma el novelista murciano, uno de los autores españoles de mayor repercusión internacional.

El éxito de estas aventuras, a las que se le han dedicado congresos, ediciones anotadas y una película, se debe también a que, "paradójicamente, aunque la vida de Alatriste transcurra en el siglo XVII, su mirada es muy moderna, muy adoptable por cualquier lector de ahora".

"Es un tipo que ha perdido la fe en la patria, en el rey, que ha sido explotado; es el español de siempre. Y para sobrevivir tiene sus amigos, unas lealtades, sus códigos personales. Es un náufrago que reúne los restos del naufragio para poder sobrevivir", comenta el escritor, que el próximo mes cumple sesenta años y afirma que ha ido envejeciendo "con Alatriste".

"Me hago mayor; mi mirada está más cansada y yo se la presto a Alatriste. Eso le da "más densidad literaria al personaje, más ángulos, más complejidades y sombras", señala.

Ese veterano de los tercios de Flandes que es Alatriste y que en "El puente de los asesinos" lleva ya treinta años de asedios y combates, "no es un héroe tontorrón, buenazo, porque hay una cosa que está clara: el tiempo de ese tipo de héroes ha pasado. Ya nadie se los cree excepto los tontos, pero yo no escribo para tontos", dice el autor con su habitual claridad y contundencia.

El escritor subraya que, cuando escribe una nueva entrega de Alatriste, no fuerza los paralelismos con la época actual, pero ahí están. En un momento dado de "El puente de los asesinos", Íñigo Balboa, el narrador, recuerda cómo la España del XVII lo tuvo todo: América, el oro, la plata, pero, a diferencia de otros países que se dedicaron a construir, nosotros nos lo gastamos en fiestas y en guerras.

"Es lo mismo -asevera el autor- que en estos últimos veinte años: hemos tenido el dinero y nos lo hemos gastado todo en fiestas y en política, en los negocios inmobiliarios y en lujos innecesarios".

En 'El puente de los asesinos', Alatriste participará en una conjura crucial para la corona española: matar al dogo de Venecia en plena misa de Nochebuena, en la basílica de San Marcos, para imponer por la fuerza un gobierno favorable al rey español. Corría el año 1627.

Será Quevedo quien le explique al capitán los entresijos de la conjura. El gran poeta del Siglo de Oro conocía a fondo la política italiana y tenía una opinión pésima sobre Venecia, como dejó reflejado en sus escritos: "Es gente sin más religión que su interés", decía.

"Ahora estamos rodeados de venecianos por todas partes, en el peor sentido de la palabra", afirma Pérez-Reverte al establecer otro de los paralelismos de su novela con la situación española actual.

Ante la proximidad de las elecciones generales, el escritor dice que no tiene "la menor esperanza" ni en el Gobierno actual ni en el que pueda salir de las urnas.

"Lo que lamentaría es que la palabra educación y cultura siguiera poniéndose en manos de analfabetos irresponsables y de incompetentes. Pero mucho me temo que seguirá siendo así", concluye.


  • cabreado27/10/11 00:00
    Te perdono, con b de mantequilla, porque tienes razón en el desliz de "convinar". En cuanto a "la palabra educación y cultura", así lo dice en el artículo el mismo Reverte, ¡qué cosas!... Claro que tampoco es correcto. Pero suele ser más ilustrativo mojarse sobre el tema que corregir faltas de ortografía. Ya sabía que los forofos de Reverte me iban a contestar, pero reitero mi crítica hacia todo aquel que para defender algo emplea cualquier tipo de violencia, tanto verbal como escrita. No está el mundo como para soportar más violencia de la que hay y de la que diariamente se genera. Y los iconos de la cultura son los primeros que tienen la responsabilidad de dar ejemplo, teniendo en cuenta de que además niños y adolescentes van a leer lo que él escribe. Arturo tiene la suficiente cultura y recursos para criticar con la máxima dureza cualquier cosa que se proponga, en vez de hacerlo utilizando el populismo, empleando los insultos más soeces. ¿No es cien veces más convincente una crítica con palabras firmes desde una posición de humildad?
  • Óscar27/10/11 00:00
    Señor cabreado,¿Le parece que la novela la van a leer niños y adolescentes?
  • Clara27/10/11 00:00
    Pues yo estoy con cabreado y quizás entiendo que como está el mundo, no esté de moda su forma de ver las cosas, pero a los comentarios de oscar y con b de mantequilla italiana les diría: "cuando el sabio indica al cielo, el tonto mira el dedo"
  • cabreado27/10/11 00:00
    Señor Óscar, no hablo de ninguna novela en particular, estoy seguro de que lo sabes y de que sabes por qué hago estos comentarios sobre Arturo. Entiendo también que al hacer esta observación solo cogiendo una ínfima parte de mi comentario es que le quieres sacar pelos por algún lado, pero créeme que la intención del mismo es en positivo y sin intención de molestar a nadie.
  • ciudadano26/10/11 00:00
    Pues no me da a mi la impresión de que este hombre está en un pedestal. Mas bien pienso que con 60 tacos que le han caido y todas las guerras, mutilaciones, muertos, heridos, saqueos, expulsiones de televison por no amorrarse al pilón, premios, reconocimientos que lleva en la mochila y siendo un pozo de sabiduría de la historia de este país, no tiene porque tener muchos miramientos a la hora de dar su opinión. En cualquiera de sus novelas de Alatriste se aprende más de historia española que en todo el plan de educación del gobierno. En este caso, insulta quien puede y además quiere.
  • EL TIO LA VARA26/10/11 00:00
    REVERTE HABLA COMO TIENE Q HABLAR ISIN GILIPOLLECES DICIENDO LAS VERDADES DEL BARQUERO.
  • Luisa26/10/11 00:00
    Completamente de acuerdo con CIUDADANO, es un hombre que no se deja comprar por nadie y eso j..., mogollón a los pesebreros, y tiene toda la liberdad para decir lo que piensa. Ciudadano, no se puede decir más claro.
  • Serapio26/10/11 00:00
    Que verdades dice esta escritor. Por suerte he leído todos sus libros, y que grandes verdades dice en todos ellos. Que similitud tiene la situación de nuestra España, con la descrita en los libros de Alatriste. Nos lo hemos gastado todo en juergas, dispendios y políticos manirrotos, por decirlo de alguna manera suave. El mejor de todos ellos tendría que estar condenado a diez años a galeras. Sigue así Perez-Reverte y que podamos leerte muchos años. 
  • con b de mantequilla italiana26/10/11 00:00
    Perdóname, cabreado, pero convinar no existe. Combinar, sí. ¡Ah! Y es agramatical la frase "La palabra educación y cultura hay que predicarla..." Lo correcto sería "Las palabras educación y cultura hay que predicarlas...", por eso de la concordancia, ¿sabes?
  • cabreado26/10/11 00:00
    La palabra educación y cultura hay que predicarla con el ejemplo, haciendo crítica constructiva sin insultar, desde un pedestal desde el que se cree por encima de todo el mundo. Es una lástima que alguien que tiene cierta conciencia social se devalúe de un modo tan mezquino al convinar dicha crítica con el insulto. Y no lo digo por este artículo, sino por muchos otros que ha escrito.





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