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VITICULTURA

La arquitectura del vino en Aragón

Las empresas de vitivinicultura de Aragón se suman a las nuevas tendencias y convierten sus edificios en reclamos turísticos. >> En Somontano predominan los proyectos de diseño rompedor y en Cariñena abundan las bodegas señoriales de estilo aragonés.

JOSÉ LUIS SOLANILLA. Zaragoza Actualizada 14/12/2008 a las 10:20
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5 Comentarios

Les llaman las ‘catedrales del vino’. Estos nuevos ‘templos’, de estar consagrados, tendrían que rendir homenaje a Baco o a Dioniso, dioses descubridores de los líquidos extraídos de las uvas, los vinos que la humanidad viene libando desde hace miles de años. Ahora, en Aragón muchos caldos se elaboran y duermen su crianza bajo los arcos y las bóvedas de estos edificios de culto con formas romboidales o estilizadas, que dibujan atrevidos y elegantes perfiles, dando una nueva perspectiva al horizonte que preside el macizo pirenaico.


Siguiendo las tendencias que imponen las modernas políticas empresariales, la arquitectura del vino convierte la bodega en un centro neurálgico en el que, además de albergar las actividades propias de una empresa vitivinícola, se desarrollan variadas acciones de promoción y difusión de los productos que allí se elaboran y de la cultura del vino en general. El edificio, su entorno y su contenido se convierten así en un reclamo turístico muy importante para las zonas rurales y en una nueva vía de negocio para los propietarios de estas explotaciones.


Una de las bodegas que ha marcado estilo en Aragón es la de Irius, ubicada a muy pocos kilómetros de Barbastro, capital de la Denominación de Origen de Somontano. Inaugurada hace pocos meses, su peculiar silueta destaca sobre el suave paisaje de viñas y lomas en el altiplano que hay llegando hacia Barbastro por la carretera de Monzón, poco antes de descender hacia el nivel del cauce del río Vero. El arquitecto navarro Jesús Marino Pascual es el autor del proyecto, resultado de un concepto de bodega funcional y moderna y que hunde gran parte de sus 30.000 metros de superficie construida bajo tierra, lo que permite un ahorro energético de un 70% y aprovechar la gravedad para el movimiento de las uvas, de los mostos y de los vinos. Otras obras relacionadas con la vitivinicultura que ha firmado este arquitecto son el Museo del Vino de Dinastía Vivanco y los edificios de Bodegas Darien y Bodegas Antión. El edificio de Irius, construido con acero y vidrio, alcanza una altura de 54 metros y se ha convertido ya en un icono de esta pujante Denominación de Origen.


Justo enfrente de Irius, al otro lado de la Nacional 240, se levanta otro edificio bodeguero que responde a los mismos objetivos de atracción del turismo enológico, aunque el estilo arquitectónico es bastante diferente. Se trata de la Bodega Laus, con una estética que transporta a quien la visita a ambientes orientales relacionados con el zen.

 

Predomina el color negro en una mezcla de materiales sencillos y a la vez funcionales, como son el hormigón, el vidrio y la madera. El edificio persigue cierto mimetismo con el paisaje de viñedos y con algunos olivos recién plantados que rodean la bodega. Mariano Beroz, responsable de la bodega y presidente del Consejo Regulador de la D.O. Somontano, destaca que este edificio desarrolla la idea de modernidad y funcionalidad de una bodega del tercer milenio. “Es una bodega que mantiene un perfecto equilibrio entre sus formas y el entorno en el que se ubica, entre el atractivo necesario para que guste a quienes nos visitan y la funcionalidad y comodidad imprescindible para nuestro trabajo habitual de elaborar vinos”, asegura.


En la misma D. O. hay otras bodegas con edificios también singulares, como Enate, que fue una de las primeras de España en apostar por un diseño moderno y rompedor con los estereotipos de las bodegas tradicionales. Se caracteriza por las líneas rectas de su perfil exterior. El ‘maridaje’ de esta bodega con el mundo del arte es otro atractivo para los visitantes de la Ruta del Vino del Somontano. Bodegas Olvena es otra empresa que ha levantado un edificio singular en la carretera de Barbastro a Aínsa y que combina formas tradicionales con líneas actuales.

Lo antiguo frente a lo nuevo

La pujante zona elaboradora oscense ofrece también el contrapunto a estas bodegas de nuevo cuño que resultan igualmente atractivas para el visitante. Son las bodegas más tradicionales, como la de Lalanne, que data de finales del siglo XIX y que recrea la típica bodega familiar de Francia, de donde provenía la familia que fundó la finca.


Muy cerca de allí se encuentra el coqueto edificio de Bodega Blecua, donde se elabora uno de los vinos más exclusivos de cuantos se producen en Aragón. Se trata de una edificación del siglo XIX que fue rehabilitada en el año 2000 por Viñas del Vero. Tiene una sala de barricas incrustada en la roca especialmente atractiva y cuenta con una de las bibliotecas gastronómicas más completas del país.

 

Cariñena, de estilo aragonés

La D. O. Cariñena está experimentando también una eclosión de nuevas bodegas de pocos años a esta parte. En esta zona, sin embargo, la tónica general es la construcción de edificaciones señoriales, con carácter y estilo aragonés, casi siempre con fachadas de ladrillo y cuidados jardines, formando conjuntos rodeados de viñedos. Al igual que las modernas bodegas de diseño del Somontano, estas cuentan en su interior con la más avanzada tecnología, con amplias y espaciosas salas de depósitos, de barricas y salones para catas, comedores e incluso zonas para convenciones y reuniones de empresa. Todo ello con el objetivo de beneficiarse de las nuevas propuestas del turismo relacionado con el mundo del vino. Uno de los edificios más conseguidos es el de Bodegas Victoria, que tiene una superficie construida de más de 3.000 metros cuadrados y se integra a la perfección con los viñedos que la rodean.


Muy llamativo es también el edificio de Bodegas Señorío de Aylés, situado en medio de una gran finca, en el término de Mezalocha, y rodeado de viñedos. Lo mismo cabría decir de la gran casa aragonesa a la que se asemeja Bodegas Añadas, que es muy espaciosa y cómoda en su interior. Otras bodegas de reciente construcción en esta D. O. que merecen ser visitadas por la singularidad de sus edificios son Tierra de Cubas y Prinur. Al igual que la sede central de la bodega Grandes Vinos y Viñedos, situada junto a la carretera de entrada a Cariñena desde Zaragoza, un gran edificio concebido como un monasterio de estilo mudéjar aragonés que incluso tiene un pequeño claustro interior, desde el que se accede al museo de la bodega y al comedor con artesonado del que está dotada, además de una sala de conferencias y salas de catas.


En la D. O. Campo de Borja, destaca el edificio de Bodegas Aragonesas, en Fuendejalón, construido en ladrillo y en estilo aragonés, con espaciosos interiores.

 

Vinos de la tierra

No solo en los territorios de las denominaciones de origen se pueden ver bodegas con estilo. También en las zonas de vinos de la tierra aragonesas se pueden encontrar edificaciones dignas de conocerse. En la zona del Valle del Cinca, por ejemplo, conviven dos estilos tan interesantes como antagónicos. La Bodega Nuviana, del Grupo Codorníu, en Belver de Cinca, es un ejemplo de edificio funcional, moderno y bien integrado en el entorno. Muy cerca de allí se encuentra Monte Valonga, en la que se sitúa Bodegas Valonga, en un conjunto arquitectónico muy antiguo que conserva el sabor de las explotaciones agrícolas del siglo XIX. Tiene un bonito museo y restaurante abierto al público. También merece la pena una visita a la finca de Monte Julia, cuya historia se remonta a varios siglos, si bien su tecnología, igual que la de Valonga, está puesta al día para afrontar los nuevos retos de la vitivinicultura.



  • Cesar14/12/08 00:00
    A mi la que más me gusta de todas es Bodegas Victoria, el trato que me dieron fue exquisito cuando estuvimos además de unos menús impresionantes. Merece la pena ir a verla. Los vinos de esta bodega llaman la atención. También Enate la visitamos y al ser pionera en este campo hay que decir que lo tiene también muy bien montado. Iremos a visitar nuestro patrimonio!!! Animo a los bodegueros que vais por buen camino.
  • pepina14/12/08 00:00
    Es una de las cosas que se estan haciendo bien en Aragon Dan trabajo y reparten riqueza entre todos habitantes de estos pueblos. Hay muchas posibilidades sin explotar todavia como el turismo enologico. Para los que somos de ciudad es una maravilla recorrer esos mares de viñedos en toda epoca andando o en bicicleta, yo es lo que lo que hago y espero todas las semanas. Un saludo desde Fuendejalon
  • jaime14/12/08 00:00
    da gusto ver edificios emblemáticos en las bodegas de Aragón te hace sentir más a gusto en sus visitas y una lanzadera para una venta internacional que falta hace,seguid así y lograréis lo que tanto deseamos los aragoneses y a la postre los españoles
  • juanjo14/12/08 00:00
    Pues que quieren que les diga, al precio que venden el vino no me extraña que luego derrochen en construir este tipo de edificios.
  • Oscar14/12/08 00:00
    ¿Derroche? ¿lo que cuesta el vino? Yo no creo que construir estas bodegas sea un derroche. es una inversión, y todos deberíamos estar orgullosos de la pujanza del vino en nuestra Comunidad. Y sobre el precio del vino, en nuestro país, la relación de calidad /precio es muy competitivo en comparación con otros países. Hay vinos muy buenos, a un precio genial. Saludos


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