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Los borrachos rusos ya tienen su ministerio

Se cumplen hoy 50 años de una medida contundente del gobierno de la Unión Soviética contra los gamberros callejeros.

Documentación 27/07/2016 a las 06:00
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Noticia publicada en HERALDO DE ARAGÓN

Un ministerio específico, especializado en cortar las alas a quienes amenazaban la paz ciudadana que buscaba el régimen soviético dentro de sus criterios morales socialistas. La idea se parecía un poco al ‘habla dulcemente, y lleva un gran garrote’- de Roosevelt, pero en la otra mitad de la guerra fría. Investigaciones rápidas, condenas aún más rápidas y otras medidas encaminadas a quitar de la cabeza de esos ciudadanos antisociales cualquier idea alborotadora. Por si fuera poco, el alcohol dejaba de ser un atenuante a la hora de valorar la gravedad de los delitos. La tradición bebedora rusa había dejado de despertar simpatías entre las fuerzas del orden…

MOSCÚ, 26 (AP-Efe). El Gobierno soviético ha creado hoy un Ministerio especial para combatir al ‘gamberrismo’.

En esta lucha -se concreta- están comprendidos la delincuencia juvenil, la alteración del orden y los delitos de menor cuantía.

El ‘gamberrismo’ está representando un serio problema en la Unión Soviética, aunque no se han publicado nunca estadísticas que señalen su verdadero volumen.

La Prensa rusa ha venido publicando multitud de quejas de ciudadanos soviéticos que no se sienten seguros contra los insultos, actos de violencia y otros desagradables incidentes, ni en sus saturadas viviendas ni en las calles.

La Policía y las autoridades han sido acusadas de negligencia al no llevar a los tribunales muchos casos de ‘gamberrismo’. El público en general -se dice- se muestra demasiado indulgente respecto a los perturbadores del orden, si se trata de borrachos. La bebida en exceso constituye una tradición en este país, y, normalmente, es considerada como una circunstancia atenuante.

Pero ahora no solamente se crea un ministerio a nivel nacional -llamado ‘Ministerio para la protección del orden público’-, sino que se prevé la existencia de organismos similares dentro del aparato administrativo de las distintas repúblicas soviéticas. La finalidad de todos ellos será, según se informa, "asegurar la orientación unificada de la actividad de todos los órganos encargados de proteger el orden público".

De conformidad con el decreto que establece todo esto, la Policía recibe poderes más amplios para hacer frente a los casos de ‘gamberrismo’. Entre las medidas a adoptar figura la imposición inmediata de multas que no podrán ser impugnadas ante les tribunales.

La embriaguez no será considerada ya como circunstancia atenuante, sino que, por el contrario, "agravará la responsabilidad de los delincuentes".

También se prevé la creación de unidades especiales de Policía que mantendrán vigilancia en las calles de las principales ciudades soviéticas.
El procedimiento será acelerado, el fiscal deberá completar la investigación en un plazo de cinco días, y el tribunal ha de juzgar en otros cinco.

Los castigos se hacen también más duros. Una falta será sancionada con diez o quince días de cárcel, trabajos forzados y prohibición de recibir en la prisión cartas o paquetes de alimentos.

Los padres serán considerados responsables en los casos de menores embriagados.

Los ciudadanos que actúen por su cuenta en la lucha contra el ‘gamberrismo’ recibirán una especial protección legal. No serán castigados, incluso si sus actos "causan daño involuntariamente al criminal".
Por otra parte, los voluntarios que muestren celo especial en el aplastamiento del ‘gamberrismo’ recibirán una condecoración honorífica especial, y también recompensas en metálico.

En el preámbulo del nuevo decreto se pone de relieve que estas medidas serán llevadas a cabo "bajo una estricta legalidad socialista", para poner en práctica la adecuada "moralidad socialista".

La referencia a la "legalidad socialista" es considerada como una forma de señalar la vuelta al imperio de la ley y fue utilizada después de la muerte de Stalin.

Está destinada, al parecer, a dar seguridades a los ciudadanos de que la guerra contra el ‘gamberrismo’ no degenerará en una especie de ‘terror policíaco’.

Recopilado por Elena de la Riva y Mapi Rodríguez. Documentación de Heraldo de Aragón







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