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Violencia de género

Tirotea a su exmujer dos días después de que ella avisara en comisaría de que estaba armado

La víctima recibió dos balazos pero no se teme por su vida. Iba en el coche con su hija, que resultó ilesa. El hombre aguardó varias horas a que salieran del garaje y tras el ataque se disparó un tiro en la sien.

Miguel Ángel Coloma. Zaragoza 13/08/2016 a las 06:00
Infografía de los hechos.V. Meneses

Por cuarta vez en lo que va de año, un hombre intentó asesinar ayer a su mujer en Zaragoza. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en los tres casos anteriores y pese a los dos impactos de bala recibidos, la última víctima de la violencia machista en Aragón ha logrado salvar la vida. Eso sí, las graves heridas que presenta en el rostro y en la rodilla le obligarán a pasar por el quirófano y a estar convaleciente durante bastante tiempo. Peor parado resultó su agresor, el conocido empresario de Torres de Berrellén Juan Antonio Ruiz Díaz, de 51 años, quien tras tirotear a su exesposaM. A. G. S.junto al centro comercial Aragonia se puso el arma en la sien y apretó el gatillo. Su estado es muy grave. La hija del matrimonio, que conducía el coche acribillado a balazos, resultó ilesa.

Los hechos se produjeron sobre las once de la mañana a la salida del garaje de la urbanización ubicada en el número 22 de la calle de Juan Pablo II, donde el autor de los disparos aguardó al menos durante dos horas –así lo han revelado las cámaras de grabación de la zona– hasta que salió el Mercedes en el que viajaban las dos mujeres. En ese momento, el hombre se apeó de su Range Rover Sport, se acercó a la ventanilla del copiloto y abrió fuego contra su exmujer, con la que según la Policía había roto hacía solo unas semanas.

Según los testigos, llegaron a escucharse hasta cinco detonaciones consecutivas. En cualquier caso, la Policía Científica solo localizó tres orificios de bala en la carrocería del vehículo tiroteado, que terminó empotrado contra la valla de la rampa de acceso a urgencias del Clínico. Porque, pese al tremendo impacto que supuso para la joven enfrentarse al tiroteo y ver malherida a su madre, esta fue capaz de pisar el acelerador y poner a ambas a salvo. De hecho, condujo hasta el centro hospitalario, donde los nervios le jugaron al final una mala pasada y sufrió el accidente.
 

Fueron el miércoles a Mayandía

Según fuentes próximas al caso, los agentes del Grupo de Homicidios se llevaron ayer una gran sorpresa al tomar declaración a la hija de la pareja, M. R. G., de unos 28 años. Todavía bastante afectada por lo ocurrido, esta les reveló que el pasado miércoles, 10 de agosto, ella y su madre acudieron a la comisaría de Centro –en la calle del General Mayandía de Zaragoza– a denunciar el miedo que les infundía Juan Antonio Ruiz. Lo primero que dijeron al agente que les atendió fue que este hombre estaba armado, ya que además de ser cazador practica el tiro olímpico. Según relató ayer a los funcionarios la hija del matrimonio –a la que acompañó el letrado Simón Lahoz, que declinó hacer declaraciones–, ambas se marcharon de la comisaría sin poner la denuncia, ya que les dijeron que aquello no parecía revestir gravedad y encajaría dentro del contexto de tiranteces de un proceso de divorcio.


Tras el tiroteo, la portavoz de la Jefatura Superior de Policía confirmó ayer que, efectivamente, la pareja se había separado hace muy poco tiempo y lo sucedido parecía ser un caso de violencia de género. Preguntada por posibles denuncias previas u órdenes de alejamiento, explicó que no había constancia de ninguna de ellas.


La Policía tiene ahora previsto hablar con la víctima del tiroteo para escuchar su versión de los hechos y preguntarle por la mencionada visita a comisaría. Sin embargo, las lesiones de la mujer, sobre todo la que tiene en la cara, le impiden todavía hablar con normalidad. Es más, estaba previsto que de forma inmediata pasara por el quirófano. Al parecer, tuvo bastante suerte, ya que la bala que le entró por la mejilla podía haber acabado desviándose hacia el cerebro. Posiblemente, asustada, esta trató de protegerse y al moverse, evitó que la trayectoria del disparo fuera limpia.


En cuanto al agresor, aunque fue encontrado con vida e ingresó en la uci, los médicos albergan pocas esperanzas.
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