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Zaragoza

El 'ladrón reincidente' fallece en los calabozos del Actur

M.A.F.F., de 33 años, había cometido una decena de robos en la ciudad en los dos últimos meses.

I.M. Zaragoza Actualizada 07/04/2016 a las 19:30
Algunos de los robos del 'ladrón reincidente'.

La espiral de delincuencia y autodestrucción en la que se encontraba inmerso M.A.F.F., de 33 años de edad, terminó este miércoles con su fallecimiento en una celda de la comisaría del Actur de la Policía Nacional de Zaragoza. El conocido como 'ladrón reincidente' por sus múltiples detenciones en los últimos meses ha perdido la vida por causas naturales, según informan fuentes conocedoras del caso, aunque el juez ha declarado de momento el secreto de la investigación.

El joven había protagonizado un sinfín de robos en la capital aragonesa, en los que había demostrado tanto peligro para la sociedad como poca destreza en sus acciones. Tanto es así que los agentes de la Policía llegaron a ponerle las esposas en media docena de ocasiones en apenas ocho semanas.

Su particular 'guerra' contra los agentes de la autoridad comenzó a finales del mes de enero, cuando fue detenido en tres ocasiones en el corto plazo de cinco días, acusado de delitos de robo con fuerza. En el primer suceso, el día 28, se le pilló in fraganti cuando trataba de forzar con sus propias manos la persiana metálica de un establecimiento comercial en la avenida de Salvador Allende. Minutos antes había hecho lo mismo en otro establecimiento comercial cercano, sustrayendo de su interior 240 euros y otros efectos.

El arrestado fue puesto entonces a disposición judicial, quedó en libertad, y solo dos días después, el 30, volvió a ser detenido en la vía Hispanidad en circunstancias similares. Nuevo paso ante el juez, nueva puesta en libertad, y otra vez dos días después es arrestado, el lunes 1 de febrero, en esta ocasión en la calle San Antonio María Claret, también por un delito de robo con fuerza.

Fue el comienzo de un circulo vicioso de paseos ante el juez sin que nadie pusiera freno a la situación. La Policía sabía de lo que el delincuente -de gran envergadura física y poca estabilidad emocional- era capaz, por lo que extremaban las precauciones cada vez que les tocaba lidiar con él. No en vano, había pasado la mitad de su corta vida en prisión por un caso de homicidio.

El lunes 8 de febrero volvía a visitar los calabozos tras ser arrestado instantes después de que rompiera el cristal del escaparate de una joyería en la calle Cortes de Aragón. Tras estas cuatro detenciones en doce días, el delincuente más reincidente de la ciudad eludió las esposas durante casi dos semanas. Pero no cejó en su empeño en robar allá donde podía, principalmente establecimientos comerciales en los que forzaba la verja y asaltaba la caja registradora cuando se encontraban cerrados.

Apenas 13 días después de su última detención, funcionarios del Grupo de Motos de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana le interceptaron cuando procedía a robar en un estanco situado en la calle Villa de Andorra. Entonces se le imputaron la comisión de otros dos robos con fuerza en fechas previas. Uno de ellos el viernes 18 de marzo en un establecimiento comercial de la calle José Moncasi, donde después de forzar la persiana del local sustrajo del interior 400 euros. El otro robo que se le imputó tuvo lugar el día 19 de febrero, perpetrado en un establecimiento de la avenida de Navarra, donde tras forzar las cerraduras, sustrajo dos cajas de caudales en cuyo interior había unos 3.500 euros.

Desde este lunes M.A.F.F. se encontraba de nuevo en los calabozos de la comisaría del Actur, tras una detención que no había salido a la luz. Fue la última de una larga lista que ha acabado trágicamente con su fallecimiento entre rejas. Ni él supo o quiso frenar, ni el sistema ayudó a la causa. El hecho de que sus delitos no incluyeran violencia contra otras personas y que en muchos casos su falta de pericia los limitase a tentativas evitó su reingreso en una prisión. Al menos, hasta que fuera juzgado por sus robos, para lo que habría que esperar meses.

Durante la tarde de este miércoles varios familiares del fallecido se personaron ante las dependencias de la Jefatura Superior de Policía en la avenida de María Agustín para pedir explicaciones. El juez ha decretado el secreto de sumario para esclarecer lo ocurrido y certificar que su muerte se debió a un fallo en su organismo.







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