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Aragón

“Los clientes que ahorran para su pensión al hacer compras aumentan cada año”

Pensumo ofrece la posibilidad de crear un plan de ahorro por la compra de productos cotidianos.

M. S 23/03/2017 a las 06:00
Responsables de la empresa Pensumo. Sentado, a la izquierda, José Luis Orós.Oliver Duch

El proyecto Pensumo (pensión por consumo) ha conseguido que más de 2.000 aragoneses empiecen a ahorrar por el simple hecho de comprar productos cotidianos como pan, ropa, gasolina o unas gafas de sol. Este es el planteamiento inicial con el que José Luis Orós se inició en esta aventura hace cuatro años: “Entre los años 2000 y 2010 trabajaba en el área de marquetin de El Corte Inglés. Allí, entre otras funciones, empecé a crear una base de datos en la que aparecían todas las promociones. Poco a poco me fui dando cuenta de que cada vez había propuestas más elaboradas y que se estaba dando más a los clientes y entonces surgió la idea: ¿y si les pagamos por comprar?”. Así, en 2010 inició su andadura con este proyecto, que ahora se podrá expandir en todo el país gracias al programa de la Comisión Europea Horizonte 2020, que financiará con 700.000 euros este proyecto aragonés.

 

"Es una aplicación muy útil, ya que te permite ahorrar de verdad y no como otras que te dan puntos para que los canjees por productos", señala Javier, que lleva usándola desde que se puso en marcha el proyecto piloto en Borja. "Entonces vivía allí y como empezaron a anunciarla, decidí descargarme la aplicación. Además, había varios comercios en los que compraba habitualmente que estaban adheridos a la plataforma", explica. Aunque ya no reside en Borja, sigue utilizando la aplicación. Mientras que antes la tienda de deportes era el foco de sus ahorros, ahora lo son las estaciones de servicio de Zoilo Ríos. "Realmente, como el consumo que se hace es bastante elevado, voy ahorrando", recalca. De hecho, en estos momentos tiene en la aseguradora más de 100 euros.

La mayoría de los 2.000 usuarios de la aplicación residen en Zaragoza y Borja, ya que son los municipios en los que se ha puesto en marcha. De hecho, tras constituirse la empresa y después de que la Asociación de comerciantes de Borja se pusiera en contacto con Orós, decidieron llevar a cabo en este municipio zaragozano el proyecto piloto. “Más del 12% de la población de esta localidad está dada de alta en la aplicación y decenas de comercios colaboran”, recuerda Orós.

El objetivo es que por comprar una barra de pan o por repostar gasolina, te devuelvan un 3% que irá a una cuenta de ahorro en una aseguradora. Así, con el tiempo se puede llegar a tener un colchón importante, que complementaría la futura jubilación. “Nosotros negociamos con las empresas sobre la base del 3%, pero dependiendo de su margen de negocio, hay varias que lo aceptan, otras que lo reducen y algunas que lo aumentan”, recuerda Orós. El perfil de los usuarios es muy claro: mujeres de más de 40 años. En concreto, el 60% de las compras son realizadas por féminas. “Otra de las intenciones es que pueda ser una ayuda para aquellas mujeres que no han trabajado nunca. De este modo, pueden tener un dinero asegurado”, señala.

En la actualidad, el gasto medio a través de esta aplicación se encuentra en unos 60 u 80 euros mensuales. “En estos momentos, todavía es algo reducido puesto que no tenemos una amplia gama de empresas que lo oferten. La intención es que, con la ayuda de la Comisión Europea, se llegue a un público más amplio. Según nuestras estimaciones una persona que gaste 300 euros al mes durante 30 años tendría un ahorro estimado de casi 8.500 euros (según la rentabilidad media de estos productos financieros en los últimos 7 años) y asegurado de 3.800 (valorado con el 3% de cada compra). Si su desembolso es de 700 euros mensuales, rozaría los 20.000 euros estimados”, especifica. Entre otras cuestiones, Orós valora de manera muy positiva que, después de varios años, en Borja se siga funcionando con esta aplicación. De este modo, se demuestra que funciona como elemento de fidelización para las empresas y de ahorro para los usuarios.

Pero, ¿cómo se puede conseguir este ahorro? Para poder llevarlo a cabo es necesario que la tienda esté adherida a Pensumo y tener la aplicación para el móvil. De este modo, el tique de compra se digitaliza con la aplicación y a final de mes, la empresa envía un registro al usuario de su ahorro. En total, un centenar de compañías aragonesas forman parte de Pensumo, “pero también hemos habilitado un portal con otras empresas nacionales para que los interesado puedan probar el sistema a través de internet”.

Entre las tiendas físicas en las que ya se puede ahorrar mientras se compra destaca la presencia del sector de la belleza, los deportes y la moda, sin embargo, no son las únicas. Por ejemplo, las gasolineras de Zoilo Ríos también forman parte de Pensumo. “Llevamos en Pensumo desde diciembre de 2014, en aquel momento comenzamos con una de nuestras estaciones y viendo los buenos resultados, incluimos todas las que tenemos”, relatan desde la compañía. La decisión de formar parte de esta iniciativa se tomó a partir de dos cuestiones: la fidelización del cliente y la responsabilidad social corporativa (RSC). “En las gasolineras tenemos muchas tarjetas de fidelización y esta era una más. Sin embargo, es una herramienta diferente al resto puesto que tiene una parte social e innovadora”, relatan. No hace descuentos para próximas compras ni te da puntos para adquirir una batidora, sino que se ahorra para un futuro.

“Además, Pensumo también quiere trabajar en otros ámbitos como el medioambiente, la cultura o el reciclaje”, recalcan. Otra de las cuestiones que influyeron en su decisión fue que la empresa era aragonesa. El grupo de gasolineras Zoilo Ríos señala que desde que comenzó a utilizar esta aplicación, el número de clientes que la utilizan no ha dejado de aumentar. “No es la tarjeta de fidelización que más se usa, pero su crecimiento ha sido continuado en estos años”, sostienen. Una tendencia que esperan mantener y mejorar en los próximos meses cuando Pensumo sea más conocido con las campañas que se pondrán en marcha debido a la cuantía europea que recibirán próximamente.

Objetivo: 50.000 usuarios

“Ahora estamos buscando financiación para costear los otros 300.000 euros que cuesta poner en marcha el proyecto. Para ello, tenemos que ver cuáles son las empresas o inversores que más se acercan a nuestro compromiso e imagen. A partir de ahí, el siguiente paso es crear un acuerdo de colaboración con diferentes colectivos de usuarios y usar las redes comerciales ya existentes”, señala Orós. La idea, que nació como un modo de ahorro para el futuro, ahora aspira a convertirse en un complemento del actual sistema de pensiones y centrarse en el consumo ecológico y responsable.

“Al igual que ahora se está aplicando en determinados comercios, nuestra intención es que también se puedan bonificar las acciones”, puntualiza. Por ejemplo, propone el pago por reciclar, como se está haciendo en otros países europeos. “Si por cada botella que reciclas, te dan dinero que se guarda en un plan de ahorro, la gente reciclará más y tendría un futuro asegurado”, sostiene. Otra opción es que una editorial fomente la lectura a través del pago por la compra de libros. “De este modo, estaríamos incentivando la cultura y ahorrando”, recuerda.

En todo este proceso, que se desarrollará en los próximos dos años, Orós se marca un mínimo de 50.000 usuarios. “No nos podemos olvidar que en España hay unos seis millones de personas que cumplen los requisitos para darse de alta en la plataforma (es necesario ser mayor de 18 años)”, señala. No obstante, reconoce que este no es el principal escollo: “Ahora hay que hablar con las empresas, para ampliar la red y esto es lo más complicado. Nuestra idea es priorizar el comercio de proximidad, pero también es necesario llegar a las grandes compañías”.

La regulación del sector en el Pacto de Toledo

Con el objetivo de regular este sector, la Asociación Española de FinTech e InsurTech (AEFI) ha solicitado a la Comisión Parlamentaria del Pacto de Toledo una comparecencia para presentar este sistema de ahorro personal. Este modelo se centrará en la medición de la actividad económica (compras) y de acciones responsables (reciclaje, voluntariado, seguridad vial, ahorro energético entre otras) que procure incentivos económicos a las huchas individuales de los ciudadanos. Orós es el promotor de esta iniciativa y explica que no solo los consumidores obtendrán beneficios: “Todas las corporaciones o empresas tendrán contraprestaciones. Por una parte, verán un incremento en su cuota de clientes que se traducirá en más ventas y, por otra, reforzarán el valor de su imagen, puesto que colaboran de forma activa a mejorar el sistema de pensiones”.

Para regularlo marcan una serie de características: las micro-aportaciones deben realizarse por el mercado de bienes de consumo de forma voluntaria, deben de tener como tope un porcentaje a determinar por el gasto declarado y el producto de ahorro debe tener todas las garantías de un depósito convencional, pero con los mínimos gastos debido a la gestión 'online' y automática. “De este modo, nos aseguramos de que las empresas que se sumen, lo hagan con una regulación básica que asegure el bienestar de los clientes”, subraya Orós.





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