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Aragón

Las historias de amor ya no acaban en boda

En los últimos cuarenta años, los enlaces se ha reducido a la mitad y se apuesta por las bodas civiles.

M. Sádaba. Zaragoza Actualizada 14/02/2016 a las 12:24
Los recién casados abandonan el lugar de la ceremonia entre confeti.HA

A pesar de que las bodas son escasas, el amor continúa. Cada año, el número de parejas que decide formalizar su relación no hace más que descender. Según los datos publicados en el Instituto Nacional de Estadística -INE-, en 1975 -primer año contabilizado- se produjeron 8.123 enlaces, mientras que cuarenta años después, esta cifra descendía hasta los 4.163. La crisis ha influido, sin embargo, el descenso ya era palpable antes de ella, cuando a principios del siglo XXI se registraban unas 5.500 bodas al año.

Esto no indica que todos aquellos que no se casan opten por una etapa “sin compromisos”. “Hay muchas parejas que por los cambios sociales deciden no formalizar su relación, apostando por vivir juntos y tener una familia, pero sin papeles de por medio”, señala María Cristina Charlez, abogada y doctora especialista en Derecho de Familia y Civil. Acostumbrada a ver llegar parejas rotas a su despacho, subraya que, aunque hay menos disoluciones matrimoniales -por la crisis y el descenso de enlaces-, siguen produciéndose rupturas familiares. “En estos casos es todo igual: tienen una hipoteca a medias, unos hijos en común... la única diferencia es que no hay un papel”, recalca.

Las causas de que muchos jóvenes decidan no “pasar por el altar” son varias. “Por un lado, están las cuestiones objetivas como la dificultad de encontrar un trabajo estable y que esté correctamente remunerado. Esta razón provoca que no se pueda hacer frente a la hipoteca o el alquiler y, por lo tanto, sea imposible emanciparse”, explica Pablo Ruiz, profesor titular del departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza.

A estas cuestiones objetivas se les añaden otras relacionadas con el cambio de mentalidad. “Casi un tercio de los jóvenes no creen en los compromisos escritos, también son comunes los casos en los que no se sienten preparados o consideran que no van a estar a la altura”, señala Ruiz. Además, alude al miedo al fracaso que se puede sentir al ver cómo los divorcios y las separaciones se han multiplicado. “En el fondo todos estos motivos están relacionados. Quizás el verdadero problema es que hemos elevado demasiado las expectativas o que hemos perdido la valentía y la confianza en el amor”, reconoce Ruiz.
 

Las bodas civiles, al alza

Aún así, hay quién se aventura a casarse. En este caso, los matrimonios también han evolucionado en los últimos cuarenta años. Si antes era indispensable que las parejas se casaran por la Iglesia junto a sus más allegados, ahora lo que más abunda son los matrimonios civiles, que casi multiplican a los religiosos -en 2014 se registraron 2.507 civiles, mientras que hubo 1.638 por la iglesia-, y además, se apuesta por más de un centenar de invitados. “Hace unos años eran comunes las bodas de 300 invitados, pero en los últimos tiempos se han reducido y se intenta que tengan más protagonismo”, explica Elena Navarro, encargada de 'Love Story', una empresa nupcial.


Las fincas, con un catering -basado en un coctel de bienvenida en el jardín y un plato principal, a degustar en la mesa- y música hasta altas horas de la madruga son la combinación perfecta en la actualidad. Por el contrario, hace veinte años predominaban las bodas por la Iglesia y las comidas abundantes en algún restaurante. Si nos remontamos a los años 70 u 80, las comidas se trasladaban a casa y, en muchas ocasiones, se traducían en desayunos familiares. Nada que ver con la contratación de un 'wedding planner', la última moda para las futuras novias.


Estas empresas pueden encargarse de la organización integral del evento -superaría los 1.500 euros por enlace- o solo de determinados aspectos -el precio varía de lo que se necesita organizar-. En el primer caso, el 'wedding planner' se encarga de la agenda de los novios -compra de las alianzas, ramos, trajes...-, la elección del restaurante o la finca, la decoración y la organización del mismo día. “En Zaragoza y en España todavía no se ve como una necesidad la contratación del servicio completo, pero sí que es común que se contrate a un 'wedding planner' para la decoración o para gestionar el día de la boda”, explica Navarro.
 

¿Segundas oportunidades?

El camino vivido por los enlaces es inverso al de los divorcios, aunque en los últimos año -debido a la crisis económica- también han caído considerablemente y se producen cifras similares de separaciones y divorcios que en 1998 -más de 2.000-. Todo esto después de que a principios del siglo XXI se superaran las 3.000 disoluciones. Pero, muchas de estas parejas no dejan de confiar en el amor. Ejemplo de ello es que cada año más de 1.000 personas vuelven a pasar por el altar tras haberse divorciado -casi un 15% de los contrayentes-. “En el fondo, seguimos confiando en el amor y en las relaciones”, subraya Charlez.

“Segundas partes nunca fueron buenas”. Al menos, así reza el dicho y también algunos de los casos que se ven en los despachos de los abogados de familia. “No es lo más común, pero existen personas que se separaron hace años, e incluso, pidieron la nulidad eclesiástica, y después de contraer matrimonio en segundas nupcias con otra pareja, vuelven a divorciarse”, señala Charlez. Según destaca, en alguna ocasión, ha conocido matrimonios que se divorciaron, volvieron juntos y se separaron de nuevo. “Que ambas partes de la pareja sean las mismas en las dos relaciones es menos común, pero existen”, puntualiza.

Para llegar a tomar esta decisión, la gran mayoría han meditado concienzudamente su situación. “El divorcio no es una decisión que se tome a la ligera. Cuando deciden buscar un abogado, generalmente lo tienen muy claro”, explica Charlez. Aunque no son extraños los casos en los que, después de un par de citas, deciden darse una segunda oportunidad.







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