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TECNOLOGÍA

Tecnología ligera con un aire exclusivo

El MacBook Air rompe con el tópico de 'netbook', es elegante, fino, ligero, potente y muy exclusivo.

El nuevo MacBook Air
Tecnología ligera con un aire exclusivo
HA

Los 'netbooks' o ultraportátiles no fueron pensados así. Con pantallas de entre 7 y 12 pulgadas, un peso que rondaba el kilo, la potencia suficiente para navegar por internet y poco más, y un precio en torno a los 300 euros, se idearon como ordenadores superligeros, diminutos, poco potentes y de bajo coste. Pero Apple ha roto las reglas, llevando la exclusividad al mundo de los ultraportátiles.

Ligeramente más ancho que un folio en su parte más fina y tan fino como un lápiz en su parte más ancha, su cuerpo esta esculpido en una única pieza de aluminio que le da una fría elegancia. El modelo de 11 pulgadas -que es el que se ha probado para este análisis- tan solo marca un kilo sobre la báscula, mientras que el de 13 pulgadas pesa cien gramos por pulgada.

Al reducir el tamaño del ordenador Apple se ha visto obligado a suprimir algunos puertos. Dos USB, un conector para auriculares y una salida de vídeo Mini DisplayPort es todo lo que podemos encontrar en el modelo de 11 pulgadas, mientras que en el de 13 han encontrado sitio para un lector de tarjetas SD, de esas que llevan las cámaras de fotos. Así pues, se echa en falta el tradicional Firewire y, sobre todo, un puerto Ethernet para conectarse a internet por cable.

Sus pantallas, de un brillo y contraste que rozan la perfección, tienen una resolución de 1.440 por 900 píxeles, lo que facilita la navegación web pero puede resultar incómoda para ojos acostumbrados a grandes resoluciones de escritorio. Nada que no se arregle con una simple configuración.

El teclado es cómodo, con un tamaño del 100 %, y teclas separadas para facilitar la escritura rápida y sin errores, aunque puede que algunos echen en falta la retroiluminación de sus teclas para momentos de luminosidad comprometida. Su ratón es una copia exacta del que se puede encontrar en los MacBook Pro: una superficie de cristal grande, cómoda y multitáctil, muy útil para navegar por internet, rotar o ampliar fotografías y gestionar múltiples ventanas abiertas al mismo tiempo, mediante el uso de varios dedos.

Arranque instantáneo

Lo mejor del MacBook Air reside en su interior. No cuenta con un disco duro al uso, de esos que giran, hacen ruido y se calientan. Su memoria es sólida, como la de un 'pendrive' o la de un iPhone, lo que se traduce en una mayor velocidad a la hora de arrancar el ordenador -apenas tarda unos segundos- o para acceder a la información. Y no solo se ejecuta más rápido, sino que además es mucho más resistente a golpes y caídas. La pega es que estos discos duros en estado sólido son todavía muy caros, por lo que los nuevos MacBook Air no tienen mucha capacidad de almacenamiento. El modelo más modesto solo tiene 64 GB y el más grande cuenta con 256 GB, y sus precios oscilan entre los 1.000 y los 1.600 euros.

Gracias a estos veloces discos duros la potencia que ofrecen sus procesadores de doble núcleo de 1,4 Ghz (se puede configurar hasta 1,86 Mhz), su RAM de 2 MB (ampliable a 4) y su tarjeta gráfica de 256 MB compartidos, se ve reforzada hasta tal punto que permite realizar sencillas ediciones de vídeo o ejecutar programas de retoque fotográfico con cierta soltura.

A mayor potencia, menor duración de la batería, y, aunque Apple promete siete horas en el modelo de 13 pulgadas y cinco en el de 11, tras la prueba de uso continuo, la batería de este último está a punto de agotarse tras tres horas y media en las que me ha dado tiempo a navegar por internet, usar un programa de edición fotográfica, ver un capítulo de una serie 'on line', descargar aproximadamente 2 GB a través de Wifi y, por supuesto, escribir este artículo.

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