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GASTRONOMÍA

Santi Santamaría arremete contra Ferrán Adrià y su "cocina molecular"

El cocinero denuncia el uso de "ingredientes químicos de dudosa salubridad" en la alta cocina.

"Basta ya de tanta absurdidad y de tanta tontería en los fogones y los manteles. Comer tiene que alimentarnos, hacernos felices y legitimar hábitos saludables antes que ser un espectáculo mediático". Así se pronunciaba el cocinero Santi Santamaría (Sant Celoni, 1957) tras declararse ayer ganador del Premio de Hoy de ensayo, convocado por el sello Temas de Hoy y dotado con 60.000 euros. El ensayo "La cocina al desnudo" se impuso entre los 86 originales que se disputaban este galardón.

Su ganador hizo de su victoria un alegato contra lo que juzga falsa sofisticación de la cocina y cargó las tintas contra su colega Ferrán Adrià, para muchos el mejor cocinero del mundo. Santamaría expresó todo su respeto hacia Adrià, pero se colocó en la antípodas de su manera de entender el empleo que comparten. "Como todo los matrimonios que no se entienden, lo mejor entre nosotros es optar por el divorcio; un divorcio que en mi caso es ético, conceptual y de ideas", sentenció. "Mi manera de hacer se caracteriza por un respeto brutal hacia el agricultor, el pescador y los mercados, mientras que Adríà lucha en un camino que es contrario a mis convicciones", agregó sobre Adrià y su cocina "molecular y tecnoemocional".

Planteado el morboso divorcio entre los dos grandes gurús de la cocina española, Santamaría disertó sobre al esencia del cultura culinaria, una cultura que está en la base del ensayo con el que se adjudicó este nuevo premio. "Trato de explicar qué siente un cocinero ahora que los de nuestro oficio hemos engrosado el espectáculo mediático", explicaba.

"Soy un defensor de lo local, de los alimentos de proximidad; basta ya de absurdos y tonterías" insistía Santi Santamaría. "Hemos de volver a lo natural. A lo salvaje, en el mejor sentido del término, y darles la espalda a los cocineros que tratan de hacernos comer sustancias que nuestros padres, madres y abuelas jamás habrían puesto en nuestros platos". "No hace falta tener alucinaciones mediante las comidas, para eso están las drogas", dijo el cocinero catalán.

Denunció además el uso de "ingredientes químicos de dudosa salubridad en la alta cocina" y llegó a asegurar que hay cocineros "que dan de comer a su clientes platos que ni ellos mismos se comerían".

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