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Sociedad

POLÉMICO RELEVO DE JUAN MARÍA URIARTE

Munilla quiere "entroncarse plenamente" en la diócesis donostiarra

El obispo toma posesión de su cargo sin aludir a las divisiones en el clero y a la polémica política.

José Ignacio Munilla (centro) saluda a su antecesor, Juan María Uriarte
Munilla quiere "entroncarse plenamente" en la diócesis donostiarra
JUAN HERRERO/EFE

José Ignacio Munilla se presentó ayer como "pobre y humilde" al tomar posesión como nuevo obispo de San Sebastián, diócesis a la que llega con la intención de "entroncarse plenamente" y a cuyos fieles dijo que rezar "unos por otros" es "el camino para sanar heridas". La toma de posesión tuvo lugar en una solemne eucaristía celebrada en la catedral del Buen Pastor en la que participaron varias decenas de obispos y sacerdotes y en la que el nuncio papal, Renzo Fratini, le entregó el báculo y la mitra, símbolos de su nuevo ministerio.

 

Más de ocho minutos de aplausos le dedicaron en ese momento los feligreses que abarrotaban el templo, algunos de ellos llegados desde Palencia, la diócesis que ha dirigido en los últimos tres años este obispo donostiarra de 48 años y que habla perfectamente el euskera. No hizo alusiones directas a la polémica que ha despertado su nombramiento (el PP le ha defendido y el PNV ha criticado su perfil conservador) ni al rechazo que ha concitado en el 77% de los párrocos guipuzcoanos, del que han dejado constancia por escrito.

 

Al acto acudieron, entre otros, Arantza Quiroga, presidenta del Parlamento vasco. La popular también asistió la semana pasada a la despedida del obispo saliente, Juan María Uriarte. Llamó la atención la ausencia de responsables de la Diputación de Guipúzcoa, que gobiernan el PNV y Hamikabat y que sí enviaron representación oficial a la eucaristía de Uriarte. Tampoco estaban el alcalde donostiarra, Odón Elorza (PSE), y el obispo emérito de San Sebastián, José María Setién, que en 1986 ordenó sacerdote a Munilla.

 

Munilla agradecido a todos la acogida y el recibimiento que le han otorgado, aunque opinó que ha sido "un tanto desproporcionado" y "sobredimensionado por las circunstancias". Indicó que llega "con la inevitable sensación de que las expectativas" que muchos puedan tener "son muy superiores" a lo que quepa esperar de él, por lo que pidió a la comunidad católica de Guipúzcoa "comprensión" ante su "pequeñez".

 

"Mi intención es la de entroncarme plenamente en el recorrido de nuestra diócesis, sumando mis esfuerzos al proyecto pastoral de una Iglesia al servicio del Evangelio. Caminaremos juntos, creciendo en comunión entre nosotros, en plena apertura y obediencia a las orientaciones de nuestro querido Papa, Benedicto XVI. ¡Confiamos plenamente en el ministerio del sucesor de Pedro!", recalcó. Esas fueron sus palabras ya oficialmente como obispo,

 

Un "saludo fraternal" le ofreció al nuevo obispo Uriarte, quien aseguró que a Munilla no le faltará su "cercanía" y, "en la medida que lo estime necesario", su "consejo y parecer".

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