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Sociedad

PEDERASTIA

La Audiencia de Madrid rebaja la condena a 'Nanysex' al no ver delito de violación

La Audiencia Provincial de Madrid condenó este lunes al pederasta Álvaro Iglesias, alías 'Nanysex', a 58 años de prisión por cinco delitos de abuso sexual y seis por corrupción de menores por producir y distribuir material pornográfico. El tribunal considera que el inculpado abusó de cinco niños entre los años 2002 y 2004, cuando ejercía como canguro en Collado Villalba (Madrid) y Lo Pagán (Murcia), pero rebajó la pena solicitada por la fiscalía (175 años por 23 delitos sexuales) al considerar los hechos como un delito continuado y no individual. La sentencia ha caído como un jarro de agua fría entre la acusación particular, que pidió enjuiciar a Álvaro Iglesias por violación, lo que hubiera incrementado su condena.

La audiencia provincial ha condenado también con 31 años de cárcel por dos delitos de abuso sexual y otros tantos por corrupción de menores a José G. C.; a 14 años y medio a Eduardo S.

M. por un delito de abuso sexual y tres de corrupción de menores; y a tres años de prisión a Antonio O. M., en su caso por distribuir material pornográfico de los actos sexuales del jefe de las red de pederastas, 'Nanysex', y su compinche José G. C., alias 'Aza'.

A Álvaro Iglesias, de 25 años, se le impone además la prohibición de acercarse a las víctimas durante un periodo de diez años, una vez que sea excarcelado. Asimismo, los magistrados denegaron aplicarle la atenuante por trastorno mental debido a la tendencia pedófila que padece. Una desviación sexual que hace que sienta sólo deseo por los menores de cinco años, según reconoció el acusado durante la vista. El fallo señala además que los informes periciales evidencian que "no tiene una enfermedad mental", puesto que mantiene "intactas" sus facultades intelectuales.

Recurrirán

El abogado Manuel Maza, que representa a varias víctimas, anunció nada más conocer la sentencia que recurrirá ante el Tribunal Supremo al considerar las penas como "insuficientes".

Tanto la acusación particular como el Ministerio Fiscal lamentaron que el fallo, "en vez de tomar cada uno de los abusos sexuales por separado", lo haga como un delito continuado, además de concurrir el agravante de abuso de confianza, ya que tanto 'Nanysex' como 'Aza' ejercieron de canguros de sus víctimas.

El letrado fue más allá y criticó que el tribunal no considere que no haya habido empleo de la violencia "suficiente" para calificar los hechos como "agresión sexual, que equivaldría a violación", y los define como abuso sexual, como también hizo la fiscalía durante la última sesión del juicio, al no apreciar indicios de violencia o intimidación en los videos.

Precisamente, la base de la acusación particular se asentaba en los informes médicos presentados en el juicio, según los cuales acreditaban el uso de la fuerza en los abusos sexuales cometidos por José G. C., de 26 años, contra uno de los niños, al que vejó en diversas ocasiones. El informe psiquiátrico recogía que el menor mencionaba que éste le daba "golpes en la cabeza" para obligarle a mantener contactos eróticos, lo que sería un claro delito de agresión.

Otras pruebas periciales presentadas en el juicio señalaban que una de las madres aseguró que se encontró "gotas de sangre" en los pañales de su hija, mientras que otra contó que observó que su hijo tenía "las partes íntimas enrojecidas". No obstante, aunque la sentencia señala que 'Nanysex' aparece en un video sujetando a algunos de los menores por la cabeza para vejarle, "no se aprecia de manera clara dicha fuerza como un acto continuado, constante y tendente a vencer la resistencia y voluntad que pudiera presentar la víctima", afirma.

"Creo que agarrar la cabeza o los pies a un menor de dos años supone ejercer suficiente fuerza en una persona tan vulnerable como para considerarlo violencia", adujo, por el contrario, el letrado Manuel Maza, que recordó que la sentencia sienta jurisprudencia para futuros delitos de pederastia, por lo que ha insistido en su intención de recurrirla ante el Alto Tribunal.

Finalmente, los magistrados abrieron un expediente al padre de uno de los niños que propinó un puñetazo en la cara a Álvaro Iglesias en una de las sesiones de la vista, a pesar de que ninguna de las partes lo solicitó. El cabecilla de la red de pederastas y sus acólitos fueron detenidos en mayo de 2005 tras una investigación policial iniciada por la Interpol en Lyon (Francia), que alertó a la Policía Nacional de material pornográfico con bebes grabado en España.

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