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VISITA PAPAL A FRANCIA

El Papa celebra el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen en Lourdes con una misa ante 100.000 fieles

El Papa Benedicto XVI celebró este domingo el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen en Lourdes con una misa ante más de 100.000 fieles en la explanada del santuario, al Sur de Francia.

La fiesta litúrgica de la Santa Cruz que conmemora la Iglesia marcó el inicio de la homilía que pronunció el Santo Padre. "La Iglesia nos invita a levantar con orgullo la Cruz gloriosa para que el mundo vea hasta dónde ha llegado el amor del Crucificado por los hombres", proclamó.

El Papa unió este mensaje al de la Virgen a Bernardette, una de las personas a las que se apareció. "En la primera aparición a Bernadette, María comenzó su encuentro con la señal de la Cruz", indicó.

La misa estuvo marcada por el carácter mariano: "Es el camino que María abre también al hombre. Ponerse completamente en manos de Dios, es encontrar el camino de la verdadera libertad".

"Es el gran misterio que María nos confía también esta mañana invitándonos a volvernos hacia su Hijo. En efecto, es significativo que, en la primera aparición a Bernadette, María comience su encuentro con la señal de la Cruz", declaró el Papa.

"Más que un simple signo, Bernadette recibe de María una iniciación a los misterios de la fe. La señal de la Cruz es de alguna forma el compendio de nuestra fe, porque nos dice cuánto nos ha amado Dios; nos dice que, en el mundo, hay un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras debilidades y pecados", añadió.

"Hoy, María sale a nuestro encuentro para indicarnos los caminos de la renovación de la vida de nuestras comunidades y de cada uno de nosotros", explicó Benedicto XVI. "Al acoger a su Hijo, que Ella nos muestra, nos sumergimos en una fuente viva en la que la fe puede encontrar un renovado vigor, en la que la Iglesia puede fortalecerse para proclamar cada vez con más audacia el misterio de Cristo", dijo.

Durante el oficio, el Papa tuvo también un mensaje especial para los jóvenes que se desplazaron hasta Lourdes, para indicarles que no deben temer las llamadas del Señor.

"Queridos jóvenes, por vuestra parte, no tengáis miedo de decir sí a las llamadas del Señor, cuando Él os invite a seguirlo. Responded generosamente al Señor. Sólo Él puede colmar los anhelos más profundos de vuestro corazón", aseguró.

Un millar de sacerdotes y unos 230 obispos acompañaron al Papa en la celebración de la misa, que tuvo lugar en un gran podio de color blanco.La misa celebrada por el Papa terminó con el rezo del ángelus en latín, con una despedida en varios idiomas por parte del Santo Padre que, por último, impartió su bendición a todos los peregrinos congregados en la explanada del Santuario de Lourdes.

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