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Sociedad

SALUD

Dos de cada diez españoles sufren insomnio por el ruido

La ley que regularía la contaminación acústica sigue paralizada cinco años después de su aprobación

El 18,75% de la población asegura que sufre insomnio o alteraciones de sueño debido a la contaminación acústica, según el estudio sobre los efectos del ruido ambiental en la sociedad y su percepción por parte de la ciudadanía presentado ayer por el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Telecomunicación en Madrid.

Este estudio tiene como objetivo observar el estado de esta problemática, así como su evolución, para ayudar a las instituciones públicas y privadas a coordinar una buena actuación para regular el ruido en España, actualmente, el segundo país más ruidoso del mundo, por detrás de Japón.

Entre los síntomas provocados por el ruido se encuentran afecciones psicológicas como el estrés, la ansiedad o el insomnio, y también fisiológicas, como problemas cardiovasculares, debilitación del sistema inmunológico o problemas digestivos.

Según las conclusiones del estudio, el 27,92% de los encuestados dice sufrir ansiedad o estrés, falta de concentración, (27,59%) o irritabilidad y agresividad (25,83%) como consecuencia del ruido.

Pese a que casi un 50% de los españoles sufre molestias de ruido ambiental en sus viviendas, y más de un 17% ha visto afectada su actividad diaria por este motivo, no se plantean tomar medidas para reducirlo. En este sentido, la normativa que regula la contaminación acústica sigue paralizada cinco años después de su aprobación. La descoordinación entre administraciones, los incumplimientos de los agentes implicados y el vacío legal de algunos elementos causantes del ruido frenan su desarrollo legislativo.

La Ley del Ruido de 2003, aprobada por el Gobierno de Aznar, partía con la esperanza de prevenir y reducir los niveles de contaminación acústica para evitar molestias y daños a la salud y al medio ambiente. Para ello pretendía clasificar el territorio habitable en áreas o mapas acústicos en función del uso del suelo y crear zonas de servidumbre en lugares afectados por el transporte viario, ferroviario y aéreo. Esta nueva figura implicaba que si se quería edificar en esos terrenos, los constructores estaban obligados a usar materiales que redujesen el impacto acústico. Sin embargo, ni los mapas de ruido para ciudades de más de 250.000 habitantes ni los deberes incluidos en el Código Técnico de Edificación se han cumplido.

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