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Sociedad

MEDALLAS AL MÉRITO

Caldera destaca el sacrificio y la entrega de María de Ávila y Adelina Jiménez

La maestra gitana y la profesora de danza han sido galardonadas con la medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, que han recibido de manos del ministro Caldera.

El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, destacó el sacrificio personal y la entrega a los demás realizados durante décadas por la maestra gitana Adelina Jiménez y la artista y profesora de danza María de Ávila, quienes recibieron sendas Medallas de Oro al Mérito en el Trabajo, en un acto celebrado en la Delegación del Gobierno en Aragón, en Zaragoza.

Caldera aludió a los difíciles primeros años de vida de Adelina Jiménez, quien quedó huérfana con dos años de vida y fue apadrinada, hasta que obtuvo su plaza de maestra nacional por oposición, por el empresario Carmelo Coduras en la localidad altoaragonesa de Ayerbe, siempre bajo la mirada de su abuela materna. "Adelina es maestra porque quiso ser maestra", indicó el ministro, quien se refirió a Jiménez para decir de ella que fue "pionera en el trabajo por la Justicia y la dignidad del pueblo gitano", en especial de sus mujeres.

Jesús Caldera afirmó que, en su infancia, Adelina Jiménez fue la única niña gitana de su escuela y comparó la situación a la actual, tras la aprobación, durante esta legislatura de la Ley de Igualdad de Género, que ha aumentado los derechos sociales de género de hombres y mujeres e impide toda discriminación, según el ministro. Caldera recordó cómo hasta la aprobación de la Constitución de 1978 las mujeres debían pedir permiso a sus esposos o padres para realizar operaciones como la apertura de cuentas corrientes.

De María de Ávila, el ministro se mostró admirado por sus casi 80 años en el mundo de la danza, desde que a los 10 años comenzara a aprender ballet en su Barcelona natal. Allí, en el Liceo de la capital condal, fue primera bailarina. Después, en Zaragoza, organizó varias compañías de danza y formó a muchos de los que luego han sido bailarines internacionales, directores de compañías y profesores. También mencionó su intensa actividad como pedagoga y coreógrafa. "Si España tiene un discurso universal en la danza es gracias a personas como María de Ávila", sentenció Caldera.

Por su parte, Adelina Jiménez dijo estar emocionada, dio las gracias al ministro y le deseó "que disfrute de una larga vida junto a su familia y amigos con salud y libertad", tras lo que confió en que otras personas de etnia gitana ganen el mismo premio en los próximos años.

María de Ávila manifestó estar sorprendida por la concesión del premio y expresó que es "bastante triste" que la ciudadanía no se entere del trabajo de las personas más trabajadoras. Una de sus primeras alumnas, Irene Ortega, tomó la palabra para llamarla "maestra de maestros" y alabar su trabajo "ímprobo", tras lo que afirmó que la Escuela de Danza de María de Ávila es aval de garantía en España y fuera de ella. De la galardonada destacó cómo transmitía sus sentimientos con fuerza, en las clases.

Una vez concluido el acto, alumnas de la Escuela de María de Ávila reclamaron atención para la galardonada y sus alumnos a los organizadores de la Exposición Internacional Zaragoza 2008.

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