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Sociedad

educación emocional

Cuentos para sentir y trabajar las emociones

¿Te has sentido alguna vez un bicho raro?, ¿los demás se alejan de ti como si pincharas? Tal vez te interese esta historia: ‘Sin Púas no hay erizo’.

Pilar Pera y Ana Pallaruelo, maestras y autoras del cuento 'Sin Púas no hay erizo'
Pilar Pera y Ana Pallaruelo, maestras y autoras del cuento 'Sin Púas no hay erizo'

Pilar Pera y Ana Pallaruelo son dos jóvenes maestras oscenses, cuyo amor por la naturaleza y el deseo de "poner voz a los árboles", nos cuentan, les llevó a adentrarse en la "apasionante aventura de escribir cuentos". Además de maestras, Pilar es especialista en Pedagogía Terapéutica, psicopedagoga y ‘coach’; y Ana, poetisa y licenciada en Filología Hispánica. Fruto de esa pasión por la naturaleza y por la educación es su primer cuento ‘Sin Púas no hay erizo’, editado por ellas mismas. Y para contribuir a su querida causa, destinan un euro de la venta de cada ejemplar a la protección y preservación de los árboles.

¿Pero, quién es Púas? Pues, ni más ni menos que "un tierno erizo del que todos se burlan y alejan por su aspecto físico", explican sus creadoras, y que "solo cuando cambia su mundo interior y comienza a quererse, consigue transformar su mundo exterior". "Proponemos trabajar con Púas –continúan– desde las áreas de lengua, valores o en la hora de tutoría con los alumnos, ya que aporta un excelente material para abordar las diferentes competencias básicas".

La magia de la vida

Púas es capaz de transmitir a los más pequeños "todo el valor del lenguaje simbólico, narrativo, melódico y metafórico». «Sin este idioma –apunta Ana Pallaruelo–, se pierde la magia de la vida". Y nos animan a todos a dejarnos "acariciar el corazón con la ternura de ‘Sin Púas no hay erizo’ y la fantástica aventura de conocernos a nosotros mismos".

Pero, realmente, se trata de un cuento para todas las edades, ya que "el mensaje es profundo y cada uno recibe el que resuena en su interior", apunta Pilar Pera.

Con sus cuentos, como ellas dicen, "para amar, sentir y sanar" pretenden acercar el mundo de las emociones y de los árboles a niños y jóvenes, "en un contexto especial y mágico en el que los animales, plantas e incluso el agua cobran vida". Y en sus talleres trabajan con los escolares la inteligencia emocional, los valores y el respeto a la naturaleza. "Sentimos que en el fondo no somos tan diferentes de los árboles, que estamos interconectados, al fin y al cabo son los pulmones de nuestro planeta. Solo en la medida en que aprendamos a valorarnos y a respetarnos, podremos valorar y respetar aquello que nos rodea", argumentan.

También quieren concienciar a las generaciones venideras de lo importante que es ahorrar y conservar el agua, "un bien preciado que no siempre sabemos valorar ni gestionar".

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