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Se acaba la Universidad... ¿y ahora qué hago?

Una pregunta que amenaza la tranquilidad de los matrículados en el último año de carrera.

Se acaba la Universidad... ¿y ahora qué hago?
Se acaba la Universidad... ¿y ahora qué hago?
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Hay quien, desde antes de pisar la Universidad, tiene muy claro lo que hará cuando termine; pero también existen los estudiantes que, una vez llegado al último curso, no tiene ni idea de cómo orientar su vida una vez se gradúe.

¿Seguir estudiando? ¿Entrar en el mercado laboral? ¿Cogerse un año sabático? Las opciones son variadas pero es el acceso a un puesto de trabajo la que más dudas genera: ¿cómo conseguir meter la cabeza? Internet está repleto de ofertas de empleo que requieren formación especializada y experiencia previa, ¿cómo conseguirla?

La realidad es que entre terminar la Universidad y firmar un buen contrato laboral suele haber un camino largo durante el cual los estudiantes pasan a convertirse en auténticos profesionales. ¿Cómo afrontar este camino? Existen muchos, pero te proponemos cinco planes que puedes hacer al finalizar tu carrera universitaria para aumentar tus posibilidades de acceso al mercado laboral.

Seguir formándote para especializarte. Si tienes claro cuál es el campo de tu carrera que realmente te llena y en el que no te importaría seguir aprendiendo para dedicarte a ello profesionalmente, lo tienes claro: tu acceso al mundo laboral pasa por cursar un máster. Algunas de las opciones de estudios posteriores aumentan la empleabilidad de sus alumnos hasta en un 90%. Lo importante es sentarse a definir hacia dónde quieres orientarte y, si es posible, escuchar la opinión de antiguos alumnos y profesores. No escojas un máster cualquier por el simple hecho de querer alargar el tiempo de estudio en tu vida. Piensa que estás diseñando tu perfil profesional para distinguirte del resto y poder acceder a un puesto de trabajo que realmente te llene. Aprender un idioma. Es un tipo de especialización que te abrirá las puertas de diferentes campos, tanto aquí como en el extranjero. El inglés suele ser la opción más clásica, seguida del alemán y el francés. Aunque si pruebas con el chino, el japonés o el árabe descubrirás que suele haber más oferta que demanda. Realizar prácticas. Es muy probable que tu primer encuentro con el mundo laboral sea diferente a lo que estuvieras esperando y, por mucho que hayas aprendido en la universidad, ponerlo en práctica en el mundo real no siempre es sencillo. Realizar prácticas en una empresa es una de las mejores formas de ponerte a prueba y, además, de empezar a preparar tu currículum para el futuro. Emprender. Nunca es demasiado tarde y tampoco tiene por qué ser pronto si tienes una buena idea. Actualmente existen diferentes ayudas y tarifas para emprendedores principantes, por lo que puedes sacar provecho de ellas y reducir los costes. Si tienes claro que en el mundo profesional quieres tener las riendas de tu propio proyecto, esta es la mejor opción.  ¿No te convence ninguna opción? Puede ser un buen momento tomarte un año sabático y viajar. Campos de trabajo, Au pair, voluntariados, interrail, intercambios... O incluso por libre. Hay cientos de proyectos diferentes a través de los cuales puedes combinar formación y experiencias y, si eliges un destino en el extranjero puedes poner en práctica la segunda opción de esta lista al mismo tiempo.

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