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Luz Rello. La lingüista que se hizo empresaria contra la dislexia

Desde la empresa social Change Dyslexia, constata que "es más fácil pedir dinero a entidades financieras si eres hombre, creo que ellos no necesitan justificar tanto".

Luz Rello, fundadora y consejera delegada de Change Dyslexia
Luz Rello, fundadora y consejera delegada de Change Dyslexia
Julio Gonzalo

Esta lingüista y doctora en Ciencias de la computación trabaja como investigadora de la Universidad de Carnegie Mellon, en Pittsburgh (Pensilvania). En 2015 fundó la empresa social Change Dyslexia, con sede en Barcelona. "Mi objetivo –comenta– es desarrollar herramientas para ayudar a la detección y al tratamiento de la dislexia, en colaboración con logopedas, psicólogos pediátricos, psicopedagogos y profesores". El afán de Luz Rello (Sigüenza, Guadalajara, 1984) tiene un origen personal, ya que a ella le detectaron este problema cuando era niña.

"La investigación que hacemos en la Universidad de Carnegie Mellon –explica– la vamos integrando luego en las aplicaciones que licenciamos a Change Dyslexia". Hasta ahora su equipo ha desarrollado dos aplicaciones. La primera se llama Dytective, un test gratuito basado en inteligencia artificial, que tarda 15 minutos en analizar más de 200 variables y notifica si hay riesgo de tener dislexia con un 90% de precisión. "Ha sido validado científicamente con 10.000 personas y está destinado a familias, profesionales y colegios", aunque matiza que los resultados "no equivalen a un diagnóstico".

La otra aplicación, Dytective U, es una herramienta que ayuda a superar la dislexia. "Se trata de un videojuego con ejercicios que se van adaptando en función de las debilidades y las fortalezas del usuario para que mejore la lectura, escritura y comprensión de texto de la manera más personalizada y rigurosa posible", explica.

Sus planes ahora son lograr que su empresa sea sostenible. Hasta el momento, ha logrado financiarse gracias a premios como el Princesa de Girona en la categoría social, el de Innovadores menores de 35 de ‘MIT Technology Review’, y el European Young Researcher Award. También con dinero de su propio bolsillo. Ahora espera lograr la rentabilidad con las ventas de Dytective U.

En estos momentos, está desarrollando, junto con una investigadora de su equipo, Maria Rauschenberger, un detector universal de dislexia que no utilizará elementos lingüísticos, sino visuales y que estará basado en inteligencia artificial. "Es un proyecto muy ambicioso –destaca– pero en investigación, si no sueñas, te quedas atrás".

Respecto a las dificultades para emprender, dice que el principal problema lo ha encontrado al buscar financiación. "Es más fácil pedir dinero a entidades financieras si eres hombre, creo que ellos no necesitan justificar tanto", concluye.

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