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De viaje con tus hijos. Papá... ¿cuánto falta?

En el coche, los niños se cansan enseguida, se aburren, se ponen nerviosos, discuten con sus hermanos y, lo que es peor, suelen distraer al conductor. ¿Cómo podemos entretenerlos?

Llevar el coche equipado con parasoles en las ventanillas laterales, por si les ronda el sueño, siempre es buena idea.
Llevar el coche equipado con parasoles en las ventanillas laterales, por si les ronda el sueño, siempre es buena idea.
Pixabay

Tan solo ha transcurrido media hora de viaje cuando estalla la pregunta en el asiento de atrás: "Papá... ¿cuánto falta?". Los niños en el coche se cansan enseguida, se aburren, se ponen nerviosos, inquietos, discuten con sus hermanos y, lo que es peor, suelen distraer al conductor. Pero, ¿cómo entretenerlos, cómo lograr lo que parece imposible? Esta es la pregunta del millón.

Involucrarlos en el viaje

Para que los niños no se impacienten y el viaje pueda resultar ameno y seguro, los entendidos explican que hay que darles todo tipo de detalles sobre el trayecto: cuándo saldremos, por donde pasaremos, a qué hora estimamos llegar... Así, ellos mismos se involucran y –si ya son un poco mayorcitos– pueden incluso ejercer de guías de la ruta planificada –anunciando el próximo pueblo, comentando algún elemento del paisaje...–.

Que se sientan cómodos

Otra de las claves consiste en conseguir que se sientan cómodos, así que fuera bolsos y todo lo innecesario en los asientos traseros para que no se agobien; una ropa cómoda­ y amplia también ayuda. Y cuando veamos que la situación amenaza con descontrolarse, es el momento de mostrarse hábiles y recurrir al factor sorpresa: una bolsa, preparada con antelación, repleta de pequeños ‘regalos’: juguetes pequeños, recuperados del trastero, trozos de plastilina... y todo bien envuelto –desenvolverlos forma parte del entretenimiento–.

Imaginación al poder

Y en cuestiones de entretenimiento, la imaginación y la experiencia son nuestras mejores aliadas a la hora de encontrar recursos: cantar las canciones de siempre, escuchar música –ojo si es demasiado relajante­, puede afectar al conductor–, contar cuentos y jugar. Existe todo un universo de ‘juegos de coche’ que, además de divertidos, fomentan la creatividad, el lenguaje y las matemáticas. Desde el socorrido ‘Veo, veo’, las palabras encadenadas, la letra prohibida, hablar y cantar utilizando una sola vocal... hasta jugar con los números de las matriculas de los coches ­–acordar un número determinado y, sumando, sumando, no parar hasta encontrarlo–. Y hay más, muchos más: acertijos y adivinanzas, juegos de observación – "a ver quién es el primero que ve un..."–.

El coche, bien equipado

Para romper el ritmo del viaje y descansar, lo más recomendable es parar todas las veces que haga falta. Si no se puede, y los niños tienen hambre, lo mejor es recurrir a la fruta, evitando –tal y como recomiendan los pediatras– las chucherías y alimentos azucarados, ya que la energía que les proporcionan incrementa su nerviosismo. Y cuando la sed aprieta: agua y zumos, siempre preferibles a los refrescos con gas.

Llevar el coche equipado con parasoles en las ventanillas laterales pare evitar ese molesto sol y unos cojines, por si les ronda el sueño, siempre es buena idea.

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