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Sociedad

Cómo fortalecer la relación con tus hijos

Una de las mayores preocupaciones de las familias, hoy, es la relación entre padres e hijos, fundamental en el desarrollo de la personalidad y los valores de los niños.

No escondas tu cariño, demuéstralo tanto en público como en privado, sin forzarlo y desde el corazón.
No escondas tu cariño, demuéstralo tanto en público como en privado, sin forzarlo y desde el corazón.
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La psicopedagoga y Máster en Intervención en Dificultades del Aprendizaje Camino Felices Caudevilla afirma que “la paternidad no es una tarea sencilla” y que una de las cosas que, en la actualidad, más preocupa a las familias es la relación entre padres e hijos, “sabiendo que esta relación -argumenta Camino- es fundamental en la formación de su mundo interno, de su personalidad y de sus valores, unos valores que le ayudarán a relacionarse con el resto de su entorno”.

Por nuestra propia experiencia, todos sabemos ya que los conflictos en las relaciones entre padres e hijos son habituales “y, a veces, inevitables”, interviene la psicopedagoga. “Pero creando una buena base en la que se sustente dicha relación -continúa-, estos conflictos pueden convertirse en una fuente de aprendizaje para mejorar la relación”. A la pregunta sobre qué necesitamos para mejorar las relaciones con nuestros hijos, Felices Caudevilla insiste en que ese ingrediente principal es el tiempo: “Un tiempo de calidad recubierto de respeto y comprensión”.

Las pautas que, a continuación, expone y explica la psicopedagoga Camino Felices pueden ayudarnos a reforzar y a mejorar, sin duda, dicha relación.

Escuchar más. El diálogo con los hijos es fundamental para mejorar la relación con ellos y tan importante es hablarles como escucharles y eso a veces nos cuesta un poco más. No dejes de escucharles, tienen muchas cosas que contar. Ejercitando la 'escucha activa' reforzarás la relación con tus hijos. Una escucha desde el respeto, la curiosidad y evitando los juicios facilita mucho las relaciones personales y especialmente las que se establecen entre padres e hijos. Hacer cosas juntos. Los hijos prefieren tu 'tiempo' a cosas materiales, así que, es muy bueno ofrecérselo a menudo. Comer, hacer deporte, leer cuentos, cocinar, pasear… son actividades que puedes realizar con tus hijos cada día y ellos lo agradecerán enormemente, se sentirán queridos y creerán que son personas importantes para ti. Con estas sencillas actividades reforzarás la relación con tus hijos de una manera fácil y afectuosa. Ser un buen ejemplo para ellos. Eres, por excelencia, la persona de referencia para tus hijos, en la que se fijan para actuar en la vida, para desenvolverse en su entorno en el día a día. Si tus palabras son coherentes con tus actos, ellos entenderán mejor y más fácilmente el mensaje y los valores que les quieras transmitir, valores que se integrarán en su personalidad de manera permanente. Fomentar su autonomía. Es muy perjudicial que hagamos por ellos lo que ellos pueden hacer solos, debemos confiar en sus posibilidades. Les hacemos un flaco favor, haciendo todo por ellos. El mensaje que reciben es que "no sé hacer nada bien, por eso mis padres tienen que hacerlo por mi". Fomentar la autonomía refuerza su autoestima y se educan en un ambiente de confianza y respeto. Respetar a tus hijos. El respeto se demuestra no solo con las palabras, sino también con los actos. Antes de decir algo, debemos pensar si se lo diríamos a nuestra pareja o a nuestros padres… Seguro que la forma de hablar con tus hijos cambiará. El respeto es un valor esencial en cualquier relación personal sana y debemos fomentarlo desde casa, en la familia. Reconocer sus logros. Es bueno hacer saber a los hijos aquello que nos gusta de ellos, elogiar su esfuerzo y habilidades, nunca sus resultados finales. Una palabra bonita a tiempo puede alentarles a continuar con el desarrollo de sus habilidades y a superar los posibles obstáculos que encuentren en la realización de cualquier tarea. Brindarles todo nuestro cariño y afecto. Los niños necesitan sentirse queridos, es una necesidad humana. Debemos demostrar el afecto con gestos y poniendo palabras a dichas muestras para que identifiquen las emociones que acompañan a los sentimientos. No escondas tu cariño, demuéstralo tanto en público como en privado, sin forzarlo y desde el corazón. La educación emocional es parte de la educación de los hijos.

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