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Divorcio: cuando sembramos en los hijos el rechazo al otro

Muchas veces, en los procesos de separación, uno de los progenitores intenta inculcar en los hijos el odio hacia el otro, es el denominado Síndrome de Alienación Parental (SAP). Y deberíamos evitarlo por nuestro bien y el de nuestros hijos.

Es fundamental que los padres se respeten mutuamente para no dañar al niño.
Es fundamental que los padres se respeten mutuamente para no dañar al niño.
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Ante un proceso de separación o divorcio, siempre, los que más pierden y sufren son los hijos; y si alguno de los progenitores, o los dos, realizan comentarios malintencionados o denigrantes sobre el otro, con la intención de educar al hijo en común en el odio hacia el otro, nos encontramos ante lo que los especialistas denominan Síndrome de Alienación Parental (SAP), una dinámica que se puede reconocer también en familias ya divorciadas. María José de la Torre, licenciada en psicopedagogía, explica que “estas situaciones surgen, principalmente, en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los hijos, cuando el dolor y la frustración empujan más que la razón”. Durante el proceso de separación o divorcio “es fundamental que los padres se respeten mutuamente, sin hablar mal del otro progenitor, sin desautorizarlo o acusarlo. ¡Si el otro lo hace, no hagas tú lo mismo!”, exclama la psicopedagoga, que avanza las siguientes pautas de comportamiento, concisas y muy directas, para favorecer un acuerdo que no perjudique a los pequeños. No renuncies nunca a ver a los hijos. Si eres el progenitor rechazado, evita que se rompa el vínculo con tus hijos. Por breve que sea el tiempo que pases con ellos, siempre es mejor que no compartir nada. Mientras mantengas ese vínculo existirá una puerta abierta al diálogo. Jamás pierdas el control. Mantén siempre tu cólera y el dolor bajo control. Si pierdes los nervios, solo darás más fuerza al progenitor alienador. Visitas supervisadas. Asegúrate, con la ayuda de tus abogados, de que el juzgado respalda tu régimen de visitas. Si estás siendo acusado o acusada falsamente de abuso, coopera con la investigación e insiste en que haya supervisión durante las visitas, siempre es mejor a que estas sean suspendidas. Respeta el régimen de visitas. No dejes de acudir a buscar a tus hijos durante tu tiempo para las visitas. Si tu expareja lo impide, sigue acudiendo, a no ser que una orden judicial te exija lo contrario. Mostrarte hostil con el otro progenitor delante de los hijos solo hará que el problema sea peor para todos. Recuerda: no tienes derecho a todo. Si tienes la custodia de tus hijos piensa que eso no te da derecho a todo. La custodia puede cambiar de progenitor, si la situación actual no garantiza el respeto al otro progenitor y sus derechos de visitas. Actitud positiva. Céntrate en mantener una relación con tus hijos de forma positiva, no trates de sonsacarles información sobre la causa de la alienación. Cuando tus hijos van con el otro progenitor, tú no puedes controlar qué les cuenta, lo mejor es no angustiarse por ello. Una nueva relación. No esperes a intervenir hasta que empieces a tener problemas. Muchas veces, los problemas con la alienación parental se producen cuando tú o tu expareja comenzáis una nueva relación sentimental. Ayuda profesional. Busca ayuda profesional que te asesore en el abordaje de tus problemas. Si las dificultades se mantienen, tendrás que denunciar la presencia de aquellas conductas o estrategias que intenten interferir en la relación con tus hijos. No te dejes atrapar. Tratar con un alienador obsesivo puede ser una de las experiencias más difíciles y dolorosas que uno puede tener, porque nos podemos sentir sin fuerzas y esto puede durar muchos años. Lo más importante es que no aumentemos el problema dejándonos atrapar por el ciclo de la alienación. Y recuerda. No olvides que el vínculo que el menor establece con el progenitor alienador se basa en la asunción de unas creencias que no le son propias. Si tu hijo te rechaza, has de ser consciente de que sus deseos y acciones han sido manipulados. Por último, no olvides nunca la importancia de la prevención en estos casos. Dar marcha atrás en el proceso de la alienación es una labor muy compleja y muchos juzgados no tienen un mecanismo efectivo para tratarlos.

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