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Sociedad

Retransmisión para un solo oyente

HERALDO demostró que el fútbol es muchas veces algo más que un deporte. Lo consiguió contando el 2 de octubre de 1966 la historia de Juan Carlos, un chaval de quince años que hizo a su abuelo un regalo muy especial.

Retransmisión para un solo oyente
Retransmisión para un solo oyente

HERALDO demostró que el fútbol es muchas veces algo más que un deporte. Lo consiguió contando el 2 de octubre de 1966 la historia de Juan Carlos, un chaval de quince años que hizo a su abuelo un regalo muy especial.

"Quizá la retransmisión más original que hasta la fecha se haya celebrado de un encuentro de fútbol, ha sido la que con motivo del Gimnástica - Racing, correspondiente a la Segunda División de Liga, tuvo lugar desde los campos de Malecón en Torrelavega.

El encuentro, de la máxima rivalidad regional, había despertado la natural expectación entre los seguidores de uno y otro equipo después de diecisiete años de no haber vuelto a competir ambos en la misma división.Un solo oyente

La retransmisión de este partido —y aquí empieza a vislumbrarse la originalidad de la misma— no gozó de mucha popularidad. Al contrario: estaba dirigida a una sola persona que no había podido desplazarse a presenciar la emocionante confrontación de los eternos rivales.

Don Víctor van den Eynde, gran aficionado al fútbol, de 87 años de edad, era el afortunado único radioyente del encuentro. De locutor actuaba uno de sus nietos, Juan Carlos, de 15 años.

Don Víctor, aquejado de una enfermedad que le ha tenido retenido en la cama los dos últimos meses, se lamentaba en vísperas del partido de no poder ser testigo presencial del mismo.

- Esto le apenaba tanto —nos confesaría luego su nieto— que tuvimos que idear algo para sacarle de aquel abatimiento.

Y así, entre Juan Carlos, estudiante de sexto año de bachiller, y su padre, técnico en electrónica, elaboraron el proyecto de efectuar la original retransmisión en directo del partido.Unos radioteléfonos

- Mi padre – nos diría el improvisado ‘speaker’— había fabricado hace algún tiempo dos radioteléfonos bastante rudimentarios, pero que funcionan todavía estupendamente. Aunque sólo tienen un kilómetro y medio, aproximadamente, de radio de acción, podían servir para lo que nos hablamos propuesto, dado que la casa de mi abuelo se encuentra, en línea recta, a unos seiscientos metros del campo de fútbol.Todo un ‘speaker’

Llegado el día, Juan Carlos ocupó su localidad de socio veterano, pues a pesar de que sólo tiene quince años, hace ya tres que lo es de la Gimnástica, y fue explicando a través del aparato emisor las incidencias más importantes del encuentro. Su padre, que se encontraba haciendo compañía al abuelo en la casa de éste, escuchaba a través del otro radioteléfono lo que su hijo decía y a su vez se lo narraba al enfermo.

De esta manera tan original, el anciano pudo seguir desde la cama el desarrollo del partido que, además, terminó con la victoria de su equipo, y para que no faltara nada a aquella retransmisión que la hiciera desmerecer ante las de auténticos profesionales, en el descanso del partido el joven locutor efectuó varias entrevistas, comentando con los aficionados y algunos directivos del equipo propietario las incidencias más importantes que se habían producido.

Y todo esto sin que a lo largo de los noventa minutos el "locutor" tuviera que hacer cortes paira dar paso a los inoportunos ‘slogans’ publicitarios. Y es que, por una vez, la retransmisión no habla sido patrocinada por ninguna casa comercial, sino por el corazón de un niño de quince años".

(Noticia de Hemeroteca recopilada por Mapi Rodríguez y Elena de la Riva. Documentación de Heraldo de Aragón)

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