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Cofradías

Devoción en Huesca con el Cenáculo y el Prendimiento

Las cofradías fueron recibidas a su paso el Coso Alto y Bajo y el barrio de Santo Domingo respectivamente por un gran número de oscenses.

Procesión del Cenáculo
El Cenáculo y el Prendimiento llevaron la devoción al centro de Huesca
JAVIER BLASCO

Pasadas las 21.00 de ayer y tras la celebración de la misa del Cofrade, partía desde el colegio de Salesianos de Huesca la procesión del Cenáculo, con el paso del mismo nombre que porta la cofradía Salesiana del Santo Cáliz y que representa la Última Cena del Mesías acompañado de sus apóstoles. Se trata así de una talla de 1865, obra de Cristóbal Mendoza y que fue reconstruida en 1943 por el tallista oscense Larruy después de ser víctima de las llamas en 1934.

“Este paso simboliza la instauración de la Santa Cena. Para nosotros tiene mucho significado, ya que la mayoría de los que estamos aquí participamos también en la representación teatral de la Pasión”, aseguraba Carlos Doz cofrade de la agrupación y hasta hace muy poco tiempo, prior de la misma. “Se trata de un momento central dentro de la Pascua y a nosotros nos hace mucha ilusión llevarlo”, añadió Doz. Como comentó, los espectadores que salen a su encuentro durante el recorrido les reciben “con mucho respeto”.

“Así es, en mi opinión, cómo deben vivirse estas manifestaciones religiosas y cada uno además, dentro de su convicción interior”, afirmó Carlos Doz. Los toques de tambor y corneta recordaron además la figura de Luis Esteban Felipe, impulsor de este grupo, que ha cumplido ya 25 años de vida. El recorrido partió de la iglesia de María Auxiliadora para atravesar a continuación la avenida de Monreal, el Coso Alto y ascender por la calle de Moya hacia la plaza de Luis López Allué. Desde allí iniciaron el descenso por la travesía de Cortés hacia la plaza de San Pedro, para tomar después la calle de Ramiro El Monje, la calle Goya y el Coso Bajo, desde donde alcanzaron la plaza de Santo Domingo.

El recorrido fue seguido con expectación por un buen número de espectadores, especialmente en el Coso Alto, donde fueron muchos los que acercaron algunas de las mesas y sillas de las terrazas de la zona al borde de la acera para no perder detalle.

Por el corazón de un barrio

Hacia las 23.00 inició su recorrido, por otra parte, la procesión del Prendimiento desde la iglesia de Santo Domingo y San Martín. El recorrido dio comienzo con una lectura del paisaje evangélico en el que se narra dicho episodio, que supone el comienzo de la Pasión para el Hijo de Dios. Se trata de uno de los pasos realizados por el artista Felipe Coscolla. Este en particular data de 1930 y fue restaurado en 2005.

Es así una procesión muy querida para los vecino del barrio de Santo Domingo y San Martín, ya que transcurre por las calles más tradicionales del mismo, como Sancho Ramírez, la travesía de Ballesteros, o la calle Lanuza. «Atravesamos, por así decirlo, la espina dorsal de este barrio y al tratarse de calles más bien estrechas, siempre nos sentimos más arropados», asegura Eugenio Martínez, responsable del grupo de tambores y cornetas, que cuenta también con una sección de gaitas. «Las gaitas suenan distinto en estas callecitas. Participamos este fin de semana en una concentración de bandas en Tudela y se quedaron prendados con su presencia», relata Martínez.

En esta procesión colabora además la Asociación de Vecinos Juan de Lanuza. Y es que, como asegura Eugenio Martínez, «tiene algo que siempre te llama. Sientes los colores y algo dentro de ti antes de comenzar el recorrido». Ambas procesiones, tanto la del Cenáculo como la del Prendimiento, contaron también con una representación de todas las cofradías oscenses. Los dos pasos reposarán en el almacén aledaño a la iglesia de Santo Domingo hasta el día de Viernes Santo.

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