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Salud

Heraldo Saludable

Aragón deriva a Cataluña los tratamientos bucodentales de menores discapacitados

En más de 30% de los casos los pacientes requieren ser intervenidos bajo anestesia general o sedación.

Un paciente zaragozano en el dentista.
Uno de cada cuatro aragoneses deja de ir al dentista por la crisis
HA

La Comunidad Autónoma de Aragón no dispone de una unidad de asistencia bucodental integral para discapacitados, colectivo que requiere en algunos casos de tratamientos bajo anestesia general o sedación a causa de los bajos niveles de autocontrol que presentan y que, en el caso de los menores, son derivados a Barcelona para someterse a diversos tratamientos.

Este requerimiento específico conlleva un encarecimiento considerable en las intervenciones, ya que, como media, el precio puede aumentar hasta 500 euros. "Depende de la duración de la operación pero en estos casos se suele aprovechar para arreglar toda la boca al paciente", explica Pedro Arauzo, de la sociedad Anestesia Privada. El doctor, que en 2013 atendió un total de siete intervenciones de este tipo, explica que "se trata de pacientes con una serie de peculiaridades que complican la intervención. Podemos estar hasta cuatro horas de media con uno de ellos".

En 2005 se ponía en marcha en Aragón el PABIJ, o Plan de Atención Bucodental Infantil y Juvenil, que desde 2007 incluye la atención a discapacitados de entre 6 y 17 años en el Centro San Juan de Dios de Zaragoza. El Doctor Machetti, director del programa, asegura que "cuando se trata de niños discapacitados que colaboran, la atención puede desarrollarse en cualquier dentista", y, en caso contrario, se derivan al Hospital San Juan de Dios de Barcelona, centro con el que el Gobierno de Aragón tiene un concierto.

Es el caso de Daniela, de seis años de edad, que está a la espera de recibir cita en la clínica barcelonesa. "Ha pasado un mes y todavía no tenemos cita, pero podrían pasar entre tres y seis meses, y todo por unas muelas con caries. Es inhumano aguantar ese tiempo con un dolor de muelas", lamenta Ángel, su padre. "Creo que en una ciudad como Zaragoza debería haber una unidad para dar servicio a los discapacitados aragoneses", asevera. 

Sin embargo, Carmen Marco, directora del hospital San Juan de Dios de Zaragoza, asegura que el número de usos es mínimo: "En 2013 atendimos a más de 400 niños y tan solo enviamos a ocho pacientes a Barcelona", afirma.

Según la Asociación Aragonesa de Entidades para Personas con Discapacidad Intelectual (FEAPS), se trata de un problema que afecta a los casos más profundos de discapacidad, es decir, a más del 30% de las 3.000 personas con discapacidad intelectual representadas por la entidad aragonesa, que reúne a un total de 37 entidades.

En el centro de ASPACE, localizado en el Zorongo de Zaragoza, se da atención a internos con parálisis cerebral. Miembros de esta organización aseguran que "la mayoría de los internos requieren de atención quirúrgica debido a la espasticidad -o rigidez muscular-, y deben recurrir a seguros médicos privados para la mayoría de las intervenciones". Además del sobrecoste del servicio de un anestesista, la situación se agrava porque el colectivo requiere de una medicación que produce enfermedades dentales y daña el esmalte dental.

Desde la Asociación Tutelar de Atención a Discapacitados (ATADES) o la Asociación de Familiares de Personas con Discapacidad Intelectual (AFADI) también denuncian la ausencia de una unidad de intervención especializada. "Estamos hablando de personas gravemente afectadas y necesitamos un servicio que no existe", lamenta Teresa Almagro, presidenta de AFADI en Zaragoza, centro que acoge a 140 internos y donde el 98% requiere de anestesia general o sedación para someterse a estas intervenciones. "Llega un punto en el que ya no sabemos dónde llevarlos. Sin embargo en otras comunidades sí se da este servicio. Aquí está la alternativa privada para quien pueda pagarlo", asevera.

Almagro es madre de una persona con discapacidad, y asegura que las dificultades son constantes y que es un problema que llevan arrastrando mucho tiempo. "No queremos que nadie nos dé nada gratis, solo unos servicios mínimos y una atención adecuada".

En Calatayud se logró un imposible

Lucrecia Jurado, de la Asociación de Minusválidos de Bílbilis (AMIBIL), de Calatayud, lograba hace apenas un año poner en marcha una coordinación sociosanitaria con el Hospital del municipio. El proyecto se puso en marcha en 2008 pero hasta 2013 no incluyó odontología. Esta atención cubre una revisión anual e incluye la coordinación con otros recursos sanitarios de la comunidad para las extracciones.

En el centro de día bilbilitano hay unas 40 personas que próximamente se someterán a la segunda revisión anual. "En el centro tan solo tenemos dos casos de discapacidad profunda; en uno de ellos se derivó la extracción al Miguel Servet de Zaragoza", explica Jurado. "Antes todo se hacía por la privada", asegura.

Una alternativa privada

La doctora Esther Saura proponía en 2010 a la Consejería de Sanidad la creación de una unidad de estas características en el centro hospitalario Miguel Servet por tratarse del único que incluye servicios de cirugía maxilofacial siendo el informe desfavorable "por cuestiones presupuestarias", recuerda la doctora.

En julio de 2012 la Policlínica Sagasta puso en marcha una Unidad de Salud Bucodental para Discapacitados, coordinada por el doctor David Saura para ofrecer una alternativa de tratamiento a este colectivo. "En el año y medio que llevamos de actividad hemos atendido a más de 40 pacientes", explica.

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